Armando Martínez Limendú

Deporte, Cuba

Armando Martínez Limendú (1961). Boxeador cubano. Campeón olímpico en Moscú (1980) y subtitular mundial en Munich (1982).

Nació en el poblado de Majagua, en la provincia de Ciego de Ávila, el 29 de agosto de 1961. A los diez años de edad, y en vista de su inclinación por el boxeo, su tío Justo Manuel Limendú, que conocía ese deporte, comenzó a instruirlo en sus principios básicos. Poco después ingresó en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) de la provincia de Camagüey, donde hizo rápidos progresos. Participó en tres Juegos Nacionales Escolares, con resultados de dos medallas de oro y una de bronce. Desde 1972, al debutar en la categoría de menores, hizo una impresionante carrera de 42 victorias consecutivas hasta que, a los dieciséis años de edad, perdió la condición de invicto frente a Alberto Pluma, en el Campeonato Nacional Juvenil celebrado en la provincia de Matanzas.

Por sus resultados dentro del ring fue promovido a la preselección nacional juvenil, con la asesoría del entrenador Pedro Roque, y poco después ingresó en el Centro de Entrenamiento Orbeín Quesada, de la preselección nacional de mayores, que dirigía el profesor Alcides Sagarra.

En 1978 se presentó por primera vez en el campeonato nacional Playa Girón, en la ciudad de Camagüey, donde terminó con la medalla de bronce en la división de los 57 kilogramos.

Representó a su país en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín, Colombia (1978) en la división ligera (60 kilogramos), y logró la medalla de oro al superar en el encuentro final al colombiano Juan Coello.

En menos de dos años escaló posiciones en el ranking cubano y aumentó su peso corporal hasta los 71 kilogramos. Por entonces, los más destacados boxeadores a nivel nacional eran Adolfo Horta (60 kg) José Aguilar (63,5 kg), Andrés Aldama (67 kg) y Luis Felipe Martínez (71 kg), encargados de asistir a los principales compromisos internacionales, como los Juegos Deportivos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico (1979).

En el torneo Playa Girón celebrado en Pinar del Río en enero de 1980, Armando Martínez compitió en la división ligero-welter (63,5 kg), y ganó su primer título, al imponerse en el último combate a José Luis Hernández. Participó en la tradicional gira boxística por Europa, con   fuertes torneos en Alemania Democrática, Hungría, Checoslovaquia y Rumania, en los que compitió en la división de los 71 kilogramos con balance favorable de ocho victorias y un solo revés.

Semanas después, ya fogueado en su nueva división, intervino en el torneo Giraldo Córdova Cardín -evento definitorio, porque sus resultados ofrecían criterio para la selección de los atletas que integrarían la selección cubana a los Juegos Olímpicos de Moscú (1980). Derrotó 5-0 a su compatriota Julio Quintana y, por RSC, al alemán Rostankowsski, pero no se presentó al combate semifinal, frente al cubano Manuel Cordero, y terminó en el tercer lugar.

No obstante, por sus demostraciones —sobre todo, en Europa— fue incluido en la selección cubana a la cita olímpica. Por celebrarse los Juegos de 1980, por primera vez, en un país del campo socialista, no acudieron a ellos 35 países del bloque capitalista, con Estados Unidos al frente. Entre los presentes en Moscú, Armando Martínez derrotó en su primer encuentro, por decisión unánime de los jueces (5-0), al polaco Sygmunt Gosiewski. Luego demostró su poderosa pegada con la mano derecha al dejar fuera de combate por RSC al ugandés George Kabuto, en el primer asalto. En cuartos de finales, venció 5-0 al brasileño Francisco de Jesús, y por el pase a la discusión del título dejó RSC en el segundo asalto al checoslovaco Jan Franek. En la ronda final derrotó al ídolo local Aleksandr Koshkin, por decisión dividida de 4-1, aunque ofreció una demostración de exquisito boxeo. Así se convirtió en una revelación, y en el mejor boxeador de la escuadra cubana.     
Las peleas de Armando Martínez siempre estuvieron marcadas por una alta dosis de emotividad, pues era de los boxeadores que todo el tiempo van hacia delante, sin dejar de tirar aunque recibiera más golpes de lo debido. Así, fueron famosas sus dos peleas contra el canadiense Shaw O´Sullivan, un encarnizado rival con el que contendió en el torneo Giraldo Córdova Cardín de 1981, en La Habana. Allí, ante una emocionada afición que apoyó al cubano, O´Sullivan se impuso por decisión dividida de los jueces, y lo dejó sin medallas. 

En la Copa del Mundo de Canadá, en noviembre de 1981, volvieron a encontrarse Armando Martínez y Shaw O´Sullivan. El cubano sorteó el paso hacia la final sin dificultades al derrotar, en primer lugar, al australiano Percy Rackley -por puntos- e imponerse por igual vía al búlgaro Mikhail Takov hasta superar, en el cruce de semifinales, al coreano Uk Jin Choi por RSC, en el segundo asalto. Por la otra parte del organigrama, O´Sullivan también ganó sus dos combates. Con ello todo quedaba listo para el esperado duelo de la división de los 71 kilogramos, en el cual el canadiense superó al cubano en otro emocionante combate de constantes intercambios, que los jueces decidieron 5-0.

En 1982 el boxeo cubano tenía dos importantes compromisos: en mayo, el Tercer Campeonato Mundial de Boxeo de Munich, y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de La Habana, en el mes de agosto. Armando Martínez integró el equipo cubano a ambos eventos. En la cita de Alemania era favorito a la medalla de oro y, según el sorteo, tuvo que enfrentar a varios púgiles europeos. Por decisión unánime de los jueces (5-0), pasó sobre el yugoslavo Srba Stankovic, el alemán democrático Detlef Kaestner y el húngaro Sandor Hranek. A continuación derrotó al búlgaro Mikhail Takov por no presentación. Así se abrió camino para enfrentar por segunda vez, y por la corona, al soviético Alexander Koshkin, quien tomó desquite de lo ocurrido en Moscú 1980 y se llevó la victoria, 3-2. En la cita centrocaribeña de La Habana, Martínez ganó sus tres combates, dos por la vía rápida, y el final 5-0, frente a José Luis Stevens, de Venezuela.

Boxeaba desde cualquier distancia, con predilección en la media y la corta, independientemente de la ventaja que tuviera en sus peleas. Tenía un poderoso recto de izquierda como principal arma ofensiva, aunque manejaba con acierto su mano derecha.

Comenzó padecer lesiones, y en años posteriores ya no fue el mismo. Por entonces comenzaban a sobresalir en la división de los 71 kilogramos varios púgiles, como Orestes Solano, José Aguilar y Jorge Guzmán, quienes empezaron a dominar el panorama nacional.

A pesar de su temprano retiro del deporte activo, Armando Martínez nunca se desvinculó del boxeo, y se dedicó al entrenamiento de nuevas hornadas de atletas. Sus dos hijos siguieron sus pasos. El mayor, Johanson Martínez -que peleó con éxito al final de la década de los años  90 y a principios del nuevo siglo en la división de los 81 kilogramos-, fue titular mundial juvenil y monarca panamericano; el pequeño, Armando, ha iniciado su carrera con resultados promisorios en las categorías escolares.

Armando Martínez, acreedor del respeto de la afición cubana, fue elegido entre los cien mejores atletas de su país en el siglo XX.

 

Bibliografía

Crespo, Rolando: Cuba en el boxeo olímpico, Editorial Científico-Técnica, La Habana, 1999.

Hernández, Armando: Páginas de victorias, Editorial Deportes, La Habana, 2001.

Sagarra, Alcides y Marcos Alfonso: Escuela Cubana de Boxeo. Confesiones de Alcides Sagarra, Editorial Deportes, La Habana, 2006.