Belice

Belice

Nombre oficial: Belice (Belize en inglés)

Capital: Belmopán.

Localización: 17°15′00″N 88°46′03″O. Está situado en el extremo noroeste de Centroamérica. Limita al norte con México y al sur y al oeste con Guatemala. Al este tiene el golfo de Honduras, que lo separa del país homónimo, motivo por el cual fue conocido anteriormente como Honduras Británica hasta adquirir su actual denominación.

El himno nacional de Belice fue escrito por Samuel Alfred Haynes y  compuesto por Selwyn Walford Ypung en el año 1963. En 1981 fue tomado como himno nacional de Belice.

 

National Athem of Belize

O. Land of the Free by the Carib Sea,

Our manhood we pledge to thy liberty!

No tyrants here linger, despots must flee

This tranquil haven of democracy

The blood of our sires which hallows the sod,

Brought freedom from slavery oppression's rod,

By the might of truth and the grace of God,

No longer shall we be hewers of wood.

 

Arise! ye sons of the Baymen's clan,

Put on your armour, clear the land!

Drive back the tyrants, let despots flee -

Land of the Free by the Carib Sea!

 

Nature has blessed thee with wealth untold,

O'er mountains and valleys where prairies roll;

Our fathers, the Baymen, valiant and bold

Drove back the invader; this heritage hold

From proud Rio Hondo to old Sarstoon,

Through coral isle, over blue lagoon;

Keep watch with the angels, the stars and moon;

For freedom comes tomorrow's noon.

 

Himno nacional de Belice

País libre del mar Caribe,
¡nuestro valor lo prometemos a tu libertad!
Ningún tirano aquí se rezaga,
los déspotas deben huir de este tranquilo refugio de la democracia.
La sangre de nuestros padres, que santifica el suelo,
trajo la libertad de la barra de la opresión de la esclavitud,
por la fuerza de la verdad y de la gracia de Dios.
Ya no seremos labradores de madera

CORO
¡Presentes, los hijos del clan Bahiano!
¡Pónganse su armadura, limpien la patria!
¡Hagan retroceder a los tiranos, que huyan los déspotas!
¡País de los libres junto al mar Caribe!

La naturaleza te ha bendecido con la abundancia,
sobre montañas y valles donde las praderas ruedan;
Nuestros padres, los Bahianos, valientes y atrevidos
Rechazaron al invasor, este patrimonio persiste
del orgulloso Río Hondo hasta el viejo Sarstoon,
a través de la isla coralina, sobre la Laguna Azul,
Vigila con los ángeles, las estrellas y la luna.
Pues la libertad llega el mediodía de mañana.

CORO
¡Presentes, los hijos del clan Bahiano!
¡Pónganse su armadura, limpien la patria!
¡hagan retroceder a los tiranos, que huyan los déspotas!
¡País de los libres junto al mar Caribe! 

 

Estado: Monarquía constitucional parlamentaria. Reina: Su majestad Isabel II.

Idioma: El inglés es el idioma oficial, aunque el español es el más hablado. También se hablan las lenguas mayenses y el kriol (criollo beliceño).

Moneda: Dólar beliceño.

División político-administrativa:

se divide en seis distritos: Belize, Cayo, Corozal, Orange Walk, Stann Creek y Toledo.

Superficie: 22 966 Km2

Población total: 380 010 Hab. (2016)

Densidad demográfica: 16,55 hab./km²

Fiesta nacional: 10 de septiembre. En esa fecha se celebra la batalla de Cayo San Jorge, derrota de los españoles por los colonos ingleses en 1798. Los festejos se extienden hasta el día 21. Ese día, pero de 1981, se declaró la independencia del Belice del dominio británico.

Fiestas religiosas: 3 de noviembre, día de San Martín de Porras; 12 de diciembre, día de  Madre de Guadalupe.

Breve sinopsis histórico-cultural:

Como en el resto de esta porción de Centroamérica, los mayas fueron sus primeros pobladores hasta la llegada de los conquistadores españoles. Este territorio, de frondosas selvas, pasó a formar parte de la capitanía general de Guatemala, pero no fue colonizada por la resistencia de los pobladores autóctonos y por la aparente inexistencia de oro. En los siglos XVII y XVIII, colonos ingleses, escoceses y los piratas conocidos como los Baymen, entraron en la zona y establecieron una colonia comercial basada en la tala del palo de Campeche para la producción de tinte, codiciado por la industria lanar europea; así surgió el distrito de Belice. El tratado de Madrid de 1670 estipuló el otorgamiento de licencia  para ocupar el área a los colonos británicos a condición de que cesaran los actos de piratería.

En el siglo XIX, los británicos ejercieron un mayor control sobre los colonos beliceños, amenazados incluso con la suspensión del Public Meeting si no se observaba la abolición de la esclavitud. Aunque la misma fue abolida en 1838 en el Imperio Británico, en Belice las condiciones eran denigrantes y se mantuvo enmascarada por las deudas de los antiguos esclavos con sus amos.

En 1836, después de la independencia de América Central de la dominación española, los británicos reclamaron el derecho de administrar el territorio de Belice, y en 1862 Gran Bretaña lo declaró formalmente una colonia de la Corona Británica subordinada a Jamaica, y la llamó Honduras Británica. Como colonia, Belice comenzó a atraer a inversores británicos. Entre las empresas británicas que dominaron la colonia en el siglo XIX  y la primera mitad del siglo XX se encuentra la Belize Estate and Produce Company, dueña de la mitad de todas las tierras de propiedad privada en la colonia y dedicada al comercio de la caoba.

La crisis mundial de 1929, seguida por la devastación que produjo un gran huracán en 1931, crearon las condiciones para el surgimiento de un movimiento nacionalista a favor de la independencia, que se manifestó, incluso con disturbios, a partir de 1934. Un triunfo inicial de estas contiendas fue la concesión del derecho a los trabajadores de afiliarse a sindicatos.

Aunque las condiciones mejoraron durante la Segunda Guerra Mundial, hacia finales de los años cuarenta la economía volvió a desplomarse, y la decisión de la corona de devaluar el dólar de la Honduras Británica en 1949 empeoró la situación y condujo a la creación del Comité del Pueblo a favor de la independencia. El sucesor del Comité del Pueblo, el Partido Unido del Pueblo, solicitó reformas constitucionales y la ampliación de los derechos de voto a todos los adultos. Estas reformas se iniciaron en 1954 y dieron lugar a una nueva Constitución diez años más tarde. Gran Bretaña concedió a la Honduras Británica el autogobierno en 1964, y el líder del PUP, George Price, se convirtió en primer ministro de la colonia. La Honduras Británica fue rebautizada oficialmente como Belice en 1973. El progreso hacia la independencia, sin embargo, se vio obstaculizado por un reclamo guatemalteco de la soberanía del territorio. Belice, finalmente, alcanzó la plena independencia el 21 de septiembre de 1981, aunque Guatemala se negó entonces a reconocer a la nueva nación. Guatemala reclama 12.700 kilómetros cuadrados de los 22.966 que conforman el territorio de Belice, basándose en el "derecho histórico". En 1993 Guatemala reconoció esa independencia. Esta disputa territorial continúa hasta hoy.

Como resultado de tres siglos de colonización inglesa, en Belice se estructuró un sistema social, político y cultural distinto al de la Centroamérica española. Este hecho, más el conflicto territorial con Guatemala, contribuyeron al aislamiento de Belice como territorio perteneciente a un área cultural y territorial relativamente homogénea, como es el istmo centroamericano. Sin embargo, estos hechos históricos no han sido obstáculo para la integración sociocultural, la cual se materializa mediante el flujo de inmigrantes guatemaltecos, mexicanos y otros hacia Belice, a lo largo de los siglos de colonización. La independencia ha abierto las posibilidades de continuar con el enriquecimiento del proceso sociocultural, en una conjunción entre la herencia histórica beliceña, sus limitaciones y la necesidad de definir su identidad nacional.

Belice es un país con una rica diversidad de culturas, ninguna de las cuales es dominante. Mayas, garinagu también conocida como garifuna, el mestizaje de españoles con indígenas (llamados "mestizos") y con negros (los denominados "criollos"), menonitas (una rama pacifista y trinitaria del movimiento cristiano anabaptista) y la presencia de muchas otras culturas, como chinos y libaneses, conforman un crisol cultural arropado por el influjo caribeño.