Colombia

Colombia

Nombre oficial: República de Colombia

Capital: Bogotá

Localización geográfica: Físicamente, la Región Caribe está compuesta por una llanura continental denominada Costa Caribe o Atlántica y las aguas y territorios insulares colombianos en el mar Caribe. La llanura está ubicada al norte de los Andes y termina en la Sierra Nevada de Santa Marta para dar paso a la península de la Guajira. La región está dominada por el delta del río Magdalena y posee un litoral no muy accidentado desde el golfo de Urabá en dirección Suroccidente - Nororiente hasta el golfo de Coquibacoa. Sin embargo, en ella se encuentran las mayores alturas del territorio colombiano en la Sierra Nevada de Santa Marta (picos Colón y Bolívar). Aunque la Región Caribe es predominantemente plana, se caracteriza por su variedad ecológica, cuyos ecosistemas van desde el bosque seco de La Guajira hasta la selva húmeda de la región del golfo de Urabá. La región es flanqueada por la cordillera oriental, más exactamente por la Serranía de Perijá, la cual sirve de límite natural con Venezuela.

La Región Caribe colombiana comprende extensas aguas territoriales en el mar Caribe, y estratégicos territorios insulares como el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, además de varios cayos (Roncador, Quitasueño, Serrana, Serranilla, Bajo Nuevo, Albuquerque y del Sureste, entre otros).

Superficie y topografía: Posee una superficie de 132 288 km² La Región Caribe colombiana está comprendida por dos subregiones: Una, las aguas territoriales del país en el Mar Caribe y Costa Caribe. Su extensa llanura al norte de los Andes que termina en la Sierra Nevada de Santa Marta para dar paso a la Península de la Guajira. La región está dominada por el delta del río Magdalena y posee un litoral no muy accidentado desde el Golfo de Urabá en dirección suroccidente - nororiente hasta el Golfo de Venezuela. Aunque la Región Caribe es predominantemente plana, se caracteriza por su variedad ecológica, cuyos ecosistemas van desde el bosque seco de La Guajira hasta la selva húmeda de la región del Golfo de Urabá. En ella se encuentran las mayores alturas del territorio colombiano que se encuentran ubicadas en la Sierra Nevada de Santa Marta (picos Colón y Bolívar).

 

 

 

Himno:


¡Oh gloria inmarcesible!
¡Oh júbilo inmortal!
En surcos de dolores
El bien germina ya,
El bien germina ya.

¡Oh gloria inmarcesible!
¡Oh júbilo inmortal!
En surcos de dolores
El bien germina ya.

(I)
Cesó la horrible noche,
La libertad sublime
Derrama las auroras
De su invencible luz.


La humanidad entera,
Que entre cadenas gime,
Comprende las palabras
Del que murió en la Cruz.
 

¡Oh gloria inmarcesible!

¡Oh júbilo inmortal!
En surcos de dolores
El bien germina ya,
El bien germina ya.

¡Oh gloria inmarcesible!
¡Oh júbilo inmortal!
En surcos de dolores
El bien germina ya.
 

División político-administrativa: La región del Caribe colombiano está conformada por tres distritos: Barranquilla, Santa Marta y Cartagena.

Dentro de los cuales están los departamentos: Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena, San Andrés y Providencia y Sucre.

Sistema de gobierno: República presidencialista.

Idiomas: Español, wayuunaiki, kogui y arhuaco

Moneda: Peso colombiano

Población: 10 022 978 habitantes

Densidad demográfica: 75,8 hab/km

Breve sinopsis histórica

El territorio de la República de Colombia fue poblado por diferentes grupos indígenas, entre ellos los de raíz chibcha, caribe, arauca y quechua. Aunque los pueblos aborígenes más atrasados, establecidos en el litoral atlántico, en las cordilleras y los valles del Magdalena y Cauca, fueron exterminados por los conquistadores españoles, muchos grupos autóctonos sobrevivieron, entre ellos los taironas de Santa Marta, los quillacingas en el sur y los muiscas en Boyacá, Cundinamarca y Santander.

Después del recorrido por las costas caribeñas de Alonso de Ojeda (1499), el primer asentamiento europeo se ubicó en 1502 en la Guajira. Con la fundación de Cartagena de Indias en 1533 comenzó la conquista del interior por las zonas auríferas de Antioquia, Chocó y Popayán, a lo que siguió la destrucción de la civilización chibcha en el altiplano. En ese sitio se estableció Bogotá (1538), capital del Virreinato de Nueva Granada, creado a principios del siglo XVIII. El litoral atlántico fue el eje del comercio, de la trata de esclavos y de una incipiente economía de plantación que floreció en torno a Cartagena. En la propia región, se produjeron las primeras manifestaciones de rebeldía de los trabajadores negros que en 1600 formaron el palenque de San Basilio.

Desde fines del siglo XVIII aparecieron síntomas de la crisis de la dominación española, puesto de relieve con la sublevación comunera de 1780. En 1810 estalló la lucha emancipadora, debilitada al inicio por las pugnas entre los centralistas de Antonio Nariño y los federalistas de Camilo Torres, proceso abortado en 1816 por la llegada de un ejército español de reconquista. La independencia sólo se consiguió gracias a la exitosa ofensiva de los llaneros de Simón Bolívar, que procedentes de Venezuela ganaron la batalla de Boyacá (1819). Liberada  la capital, el antiguo Virreinato de Nueva Granada formó parte de la recién creada República de Colombia.

Tras la disolución de la gran Colombia en tres países (1830), se estableció la República de Nueva Granada, que se prolongó hasta 1858, cuando fue remplazada por la efímera Confederación Granadina, sustituida a su vez en 1863 por los Estados Unidos de Colombia. Finalmente, en 1886, se le nombró República de Colombia. Todo ese periodo histórico estuvo dominado por las constantes luchas entre liberales y conservadores, de lo que fue expresión la Guerra de los Mil Días (1899-1902). Este conflicto trajo funestas consecuencias para Colombia, entre ellas la perdida de Panamá por la directa intervención norteamericana. Además, Estados Unidos aprovechó para invertir capitales, controlar las finanzas y fomentar plantaciones bananeras en el litoral atlántico, escenario en 1928 de una sangrienta masacre de trabajadores.

Luego de la breve bonanza creada por las exportaciones cafetaleras vino la crisis económica de 1929, seguida del despegue de luchas sociales y reivindicaciones nacionalistas, junto a nuevos enfrentamientos entre los partidos tradicionales. En 1946 se impuso la hegemonía conservadora, acompañada de una abierta represión a las instituciones democráticas, en medio del clima internacional de la Guerra Fría. Un sector del liberalismo, encabezado por Jorge Eliecer Gaitán, se enfrentó a esa oleada reaccionaria mediante la multitudinaria marcha del silencio, en febrero de 1948, desafió que provocó su asesinato el 9 de abril de ese año. La muerte del líder popular desató el bogotazo, un anárquico brote de cólera popular que abrió el periodo histórico conoció como “la violencia”.

El acuerdo entre los principales líderes liberales y conservadores, firmado en 1956, despejó el camino para la restauración institucional mediante el sistema restrictivo del Frente Nacional. Durante su vigencia, de 1958 a 1974, el poder quedó reservado a los dos partidos tradicionales mediante su alternancia en la presidencia de la República y la distribución equitativa de los cargos y principales puestos públicos.

En ese contexto, las bandas armadas liberales, lograron estabilizarse en algunas áreas rurales, consolidando las llamadas “auto-defensas campesinas”, donde los trabajadores del campo encontraban amparo frente a la represión de los terratenientes y el gobierno. Estas fuerzas, orientadas por comunistas, crearon zonas administradas según las exigencias de un estado de guerra, llegando a proclamar leyes de tipo socialista, como ocurrió en Marquetalia y El Pato. A partir de ese momento, algunos de estos grupos armados se fueron institucionalizando como verdaderos ejércitos, como fue el caso de la transformación entre 1964 y 1965 de las antiguas guerrillas liberales de autodefensa campesina en movimientos armados de liberación nacional. En respuesta al auge revolucionario, desde 1968 surgieron bandas paramilitares, financiadas por los terratenientes. Para complicar más las cosas, en los años ochenta creció el narcotráfico, con su secuela de crímenes y atentados terroristas. Al mismo tiempo, se frustraban diversos esfuerzos negociadores y se aprobaban en forma sucesiva las constituciones de 1986 y 1991.

El gobierno del derechista Álvaro Uribe representó, entre 2002 y 2010, un giro de la tradicional política de los anteriores gobernantes colombianos para buscar una salida negociada con los movimientos armados y el inicio de una violenta escalada para imponer una solución militar al endémico conflicto interno, apoyándose en el Plan Colombia, de factura norteamericana. La llegada al poder en 2010 de Juan Manuel Santos, permitió sacar a Colombia del callejón sin salida al que la había empujado Uribe, recuperando la política negociadora en busca de acuerdos que pongan fin a la ya larga y extrema violencia que corroe a la agobiada nación colombiana.