Costa Rica

Costa Rica

Nombre oficial: República de Costa Rica

Capital: San José

Localización geográfica: Costa Rica es un país de Centroamérica. Limita al norte con Nicaragua y al sudeste con Panamá. Su territorio es bañado al este por el mar Caribe, en el cual tiene límites marítimos con Nicaragua, Colombia y Panamá y al oeste por el océano Pacífico. Su capital, centro político y económico es San José. El idioma oficial es el español.

Superficie y topografía: 51, 100 km² Costa Rica es un país muy montañoso y la mayor parte del territorio está formado por elevaciones de entre 900 y 1800 metros sobre el nivel del mar. Existen tres sistemas montañosos principales: la Cordillera de Guanacaste, la Cordillera Central y la Cordillera de Talamanca (Costa Rica) . Rodeado por la Central se encuentran el Valle Central y el Valle del Guarco, donde reside la mayor parte de la población del país. La llanura costera del Caribe tiene poca altitud y está parcialmente cubierta de selvas tropicales.

 

Himno:

Letra: José María Zeledón Brenes

Música: Manuel María Gutiérrez Flores  

Noble patria tu hermosa bandera

Expresión de tu vida nos da:
Bajo el límpido azul de tu cielo
Blanca y pura descansa la paz.

En la lucha tenaz de fecunda labor
Que enrojece del hombre la faz,
Conquistaron tus hijos, labriegos sencillos,
Eterno prestigio, estima y honor,
eterno prestigio, estima y honor.

¡Salve oh tierra gentil!
¡Salve oh madre de amor!
Cuando alguno pretenda tu gloria manchar,
Verás a tu pueblo, valiente y viril
La tosca herramienta en arma trocar.

¡Salve patria! tu pródigo suelo
Dulce abrigo y sustento nos da;
Bajo el límpido azul de tu cielo
¡Vivan siempre el trabajo y la paz!

División político-administrativa: La división territorial de Costa Rica comprende siete provincias: San José, Alajuela, Heredia, Cartago, Guanacaste, Puntarenas y Limón. Estas, subdivididas en 81 cantones y estos, a su vez, en 463 distritos.

Sistema de gobierno: Democracia presidencialista

Idioma: español

Moneda: Colón costarricense

Población: 4.579.000 habitantes

Densidad demográfica: 85 hab/km²

Breve sinopsis histórica

Los primitivos habitantes de Costa Rica estaban ligados, por lengua y cultura, al tronco chibcha sudamericano, aunque alcanzaron menos desarrollo socioeconómico que los muiscas del altiplano de Bogotá y que sus vecinos mayas al norte, con quienes tuvieron ciertos contactos. Colón, en su cuarto y último viaje al continente americano, recorrió el litoral atlántico (Limón) en septiembre de 1502, al que denominó Veragua, aunque por la supuesta abundancia de oro que reportó se le comenzó a llamar Costa Rica. Después, varias expediciones recorrieron sus costas y territorios, entre ellos Diego de Nicuesa (1510), Juan de Castañeda (1519) y Gil González Dávila (1522), por el Pacífico, y Hernán Sánchez de Badajoz (1540) y Diego Gutiérrez y Toledo (1543), por el Atlántico, con el infructuoso propósito de hacer avanzar la colonización. La ausencia de minerales preciosos, junto a la resistencia de su escasa población indígena –uno de sus aguerridos jefes fue el cacique Garabito-,  retardó este proceso que solo tuvo éxito en la segunda mitad del siglo XVI. En 1563 Juan Vázquez de Coronado, a quien se considera el conquistador español de Costa Rica, fundó Cartago, convertida en la capital de una nueva colonia adscripta a la Capitanía General de Guatemala. Su endeble economía, basada en el cultivo de tabaco, determinó que Costa Rica se fuera vertebrando sin grandes terratenientes, ni esclavos y tampoco comunidades aborígenes sojuzgadas, sólo con humildes campesinos. En su mayoría de origen español, los pequeños propietarios se establecieron sobre todo en el valle central, pronto convertido en eje de una colonia pobre. El 15 de septiembre de 1821, al producirse la independencia de la América Central de España, Costa Rica se integró a la nueva nación como estado federal –al que se le incorporó la región de Guanacaste, hasta entonces perteneciente a la provincia de Nicaragua- y su capital situada en San José. Ese estatus se mantuvo hasta que a fines de los años treinta la federación se desarticuló y Costa Rica se organizó como república independiente (1848), fracasados los últimos esfuerzos del caudillo hondureño Francisco Morazán para preservar la unidad regional. La propia debilidad de los grupos conservadores, unido a las peculiares condiciones socio-económicas del país, determinaron que los privilegios de la Iglesia fueron limitados y que la legislación liberal se implantara sin grandes obstáculos. En esos años, la economía registró cierto crecimiento asociado a la producción cafetalera, por lo que fue el primero de toda Centroamérica que logró comercializar el grano en los mercados internacionales, situación que reforzó el predominio de la pequeña propiedad rural. También Costa Rica se destacó en la lucha contra la invasión del filibustero norteamericano William Walker, entre 1856 y 1857, que se había apoderado de Nicaragua, y bajo la dirección del presidente tico Juan Rafael Mora se convirtió en una exitosa gesta de liberación nacional centroamericana. En la batalla de Rivas, librada el 11 de abril de 1856, se inmoló el soldado Juan Santamaría, considerado Héroe Nacional. En 1870, con el arribo al poder del general Tomas Guardia Gutiérrez, que gobernó hasta 1882, y la aprobación de la constitución de 1871, el país entró en una etapa de estabilidad política que dejó atrás las violentas luchas por el poder –salvo episodios aislados, como los de 1917 que llevaron a la breve dictadura de Federico Tinoco- que habían caracterizado hasta entonces la vida nacional. Durante el mandato de Guardia, comenzó también el fomento de las plantaciones bananeras en la costa caribeña, con fuerza de trabajo proporcionada por inmigrantes negros procedentes del Caribe, controladas por la empresa norteamericana United Fruit Company. Al mismo tiempo, se instalaban por un hábil empresario de Estados Unidos, en negociados con la familia presidencial, los primeros ferrocarriles. La crisis de 1929 afectó la economía costarricense y estimuló las luchas sociales, particularmente entre los trabajadores bananeros de la provincia atlántica de Limón, protagonistas de una gran huelga en 1934. En los años cuarenta, durante el mandato de Rafael Ángel Calderón Guardia, apoyado por el Partido Republicano Nacional Reformista (PRN), de corte conservador y aliado de Vanguardia Popular (Comunista), se consiguieron una serie de conquistas para los trabajadores, como la creación del Seguro Social,  el Código de Trabajo (1941) y la incorporación de garantías ciudadanas en la carta magna (1943). En 1948, una imposición electoral por parte de los seguidores del ex presidente Calderón Guardia, quien gozaba del respaldo de los grandes cafetaleros y banqueros, desencadenó una breve guerra civil, de un mes de duración, que elevó al primer plano a José Figueres Ferrer, victorioso con el respaldado de la Legión del Caribe y del gobierno guatemalteco. Al frente de la “Junta Fundadora de la Segunda República”, de mayo de 1948 a noviembre de 1949, Figueres no sólo puso límites a los grupos dominantes tradicionales y respetó muchas de  las conquistas sociales plasmadas en la legislación, sino también dispuso la nacionalización de la banca privada, eliminó el ejército y estimuló el área estatal de la economía, adoptándose en noviembre de 1949 una nueva constitución, aun vigente, que ha permitido hasta 2014 catorce comicios presidenciales consecutivos. Este periodo se abrió con el ascenso a la presidencia de Otilio Ulate, cuyo victoria electoral del año anterior, desconocida por los calderonistas, había sido el detonante de la guerra civil. En 1951, Figueres fundó  Liberación Nacional (PLN) -que lo llevó a la primera magistratura en 1954-, cuya fuerza descansaba en las emergentes capas medias y los pequeños propietarios rurales, partido que durante varias décadas mantendría su hegemonía en la política nacional. Desde entonces, y hasta los años setenta, Costa Rica disfrutó de una de relativa bonanza económica –al café y el banano se sumaron las exportaciones de azúcar y carne bovina, junto con cierto despegue de la industria ligera-, sustento del populismo anticomunista implantado por Figueres. En 1949 y 1955, el país se vio amenazado por sendas tentativas de invasión organizadas por el dictador de Nicaragua Anastasio Somoza, en apoyo del retorno al poder del ex presidente Calderón Guardia, que fueron rechazadas. En 1958, las fuerzas conservadoras coaligadas vencieron en las elecciones al PLN, implantando una política más proclive al desarrollismo y a Estados Unidos. Esta situación se mantuvo hasta el regreso al poder de Figueres en 1970 y, sobre todo, de su sucesor, Daniel Oduber, también fundador de Liberación Nacional, quien promovió la integración regional, el sistema educativo y expropió a las compañías extranjeras encargadas de la distribución petrolera (1975), lo que permitió elevar el nivel de vida de la población. Por otro lado, su postura a favor de los sandinistas, a los que dio asilo, reavivó la hostilidad del dictador Somoza. Su sucesor, el conservador Rodrigo Carazo Odio, al frente de la oposición, también apoyó la revolución sandinista en Nicaragua, aunque siguió una política económica neoliberal, que sería continuada por los siguientes mandatarios, incluido Luis Alberto Monge,  quien a pesar de recibir  abundante ayuda norteamericana no lograba compensar ni la subida del precio de las importaciones de petróleo ni la caída del valor de las exportaciones que se registraba en esos años. Bajo el primer gobierno de Oscar Arias, también de Liberación Nacional, Costa Rica jugó un papel protagónico en las negociaciones de paz en Centroamérica que le valió obtener a este mandatario el Premio Nobel de la Paz en octubre de 1987. La fundación en 1983 del Partido de Unidad Social Cristiano (PUSC) por Rafael Ángel Calderón Fournier, abrió desde los años noventa una nueva etapa de alternancia en el poder de esta agrupación y el PLN, marcada por una mayor orientación neoliberal y crecientes restricciones al tradicional estado benefactor, mientras el turismo y la fabricación de componentes electrónicos se convertían en las principales fuentes de ingresos nacionales. El arrasador triunfo electoral de Luis Guillermo Solís en 2014, un académico al margen de los dos partidos tradicionales, demostró la impopularidad tanto de Liberación Nacional como de los seguidores del calderonismo.