Creolité

Literatura, Temas caribeños

Creolité. Movimiento literario que surgió a fines de los años 80 del siglo XX en el mundo antillano francófono. Su fundamento conceptual se basa en un manifiesto: Elogio de la Creolité, escrito por Jean Bernabé, Patrick Chamoiseau y Raphaël Confiant, publicado en 1989 y dedicado a los intelectuales martiniqueños Aimé Cesaire y  Edouard Glissant, así como al haitiano Franketienne.

Para esos jóvenes escritores, se trataba entonces de continuar, por medio de la escritura y del lenguaje, la búsqueda de la identidad emprendida antes por la  Negritud (encabezada por el trío de la Negritud, Aimé Cesaire, Leopold S. Senghor y Leon G. Damas en la primera mitad del siglo XX) y por la  Antillanidad de Edouard Glissant.

Algunos estigmatizaron a la Creolité como la enemiga acérrima de la Negritud. Sin dudas, sin la Negritud no hubiera existido la Creolité, ha dicho Jean Bernabé. La Creolité no es una negación de la Negritud. La primera no solo presupone a la segunda sino que constituye una especie de terminación de ella. Pero hay que decir también que los escritores de la Creolité se confiesan herederos espirituales de Edouard Glissant, el primero en haber teorizado sobre el concepto de creolización, (concepto filosófico y antropológico)  definiendo ese proceso como "un mestizaje consciente de sí mismo".

En su línea de pensamiento, estos escritores integran la historia de las Antillas, así como la imbricación producida en la cultura antillana por la presencia de pueblos y culturas diversos, llegados a estas tierras de manera voluntaria o involuntaria. Esta confluencia de culturas diversas, de varias lenguas y de varias religiones, tuvo como resultado un mosaico compuesto por una gran cantidad de pedazos dispuestos de manera compleja. El imaginario creole se erige sobre este arreglo caótico. La Creolité rechaza la unicidad, predica la diversidad, el multilingüismo y el compromiso político-cultural.

Los defensores de la Creolité predican la pluralidad de los orígenes. Declaran que los antillanos no son ni europeos, ni americanos, ni africanos. Su pluralidad debe ser reconocida y afirmada. Se proclaman creoles como una actitud interior,  como una vigilancia, como una especie de envoltura mental  en medio de la cual se construirá el mundo antillano en plena consciencia del mundo. Estas palabras se enlazan con el testimonio y proceden de una experiencia estéril que los autores dicen haber conocido antes de consagrarse a reanudar su potencial creativo, y de dar un impulso a  "la expresión de lo que somos".

La Creolité encuentra sus raíces en lo oral: la cultura creole se forjó en el marco de la plantación, alrededor de la lengua creole como centro. Tendrá entonces una manera de manifestarse esencialmente oral. "La oralidad es nuestra inteligencia, es nuestra lectura de este mundo", puede leerse en el Elogio...

Uno de los aspectos más sobresalientes de la polémica entre Negritud y  Creolité es la de la voz poética, del poeta, del escritor. Mientras que Cesaire se decía "la boca de los que no tienen boca", los escritores de la Creolité aspiran a dar este lugar a la palabra popular, hacer hablar y hacer escuchar a aquellos que nunca han tenido la palabra en esta sociedad. En la producción literaria de la Creolité, surge el rasgo distintivo de la oralidad, la palabra del narrador de cuentos creoles, creando así una "oralitura" que retoma la voz popular, las voces anónimas del pueblo antillano. Así, el escrito literario toma los rasgos de la palabra popular, del cuento tradicional, la voz del cuentero creole. Surge en el texto Radio-Bois-Patate –Radio Bemba-, la voz de la gente ordinaria, de cualquiera, de los que nunca han tenido voz, una palabra que no había sido nunca escuchada ni reconocida.

La Creolité se propone también la actualización de lo que algunos llaman la verdadera memoria, considerando que la historia antillana naufragó en la historia colonial. Afirman los partidarios de la Creolité que lo que se toma generalmente como historia del Caribe no es más que la historia de la colonización del Caribe. Está ausente de esa historia la resistencia de los esclavos cimarrones, que desplegaron oscuros códigos de supervivencia. La visión interior y la aceptación de la creolidad permitirán ocupar esas zonas de resistencia donde el grito se diluyó.

El Elogio... precisa también lo que sus autores entienden por el término creolización  (que no debe ser confundido con el término Creolité). La creolización –que no es exclusiva de América- es el resultado de la puesta en contacto brutal en ciertos territorios –insulares o continentales- de poblaciones con culturas diferentes. La creolización no es un simple proceso de acumulación.  Es un proceso de sedimentación de todas las culturas que llegaron al Caribe. "La Creolité es pues el hecho de pertenecer a una entidad humana original que se desprende a término de este proceso".  Implica rasgos originales, nacidos a veces de contradicciones difícilmente soportables y cuya esencia reside quizás en una suerte de variabilidad lingüística, independientemente de los modos de vida y de los fenómenos de sincretismo cultural.  

La Creolité no es solamente un asunto del lenguaje, aunque la situación de devalorización de la lengua creole en el contexto antillano sirva de punto de partida para la toma de conciencia. Es una mentalidad, una forma de ser propia del Caribe, que se refleja en la forma de vestir, de bailar, de cocinar, en todas las realidades de la familia, en las relaciones sexuales. Todo un comportamiento caribeño-antillano diferente de lo francés y que hasta el surgimiento de la Creolité se había mostrado como folklórico, como exótico, presentado a partir de la mirada del otro, del europeo.

Nacido en Martinica, el movimiento fue desarrollándose más allá de esta isla. Este elogio de la identidad creole, esta búsqueda lírica “de un pensamiento fértil, de una expresión más justa, de una estética más verdadera” fundaría un arte poético que pronto fructificaría en obras importantes como la de Raphaël Confiant, quien obtuvo el premio Novembre por su novela Eau de café (Agua de café, 1991) y Patrick Chamoiseau quien ganó con su novela  Texaco (1992) el premio Goncourt. Fuera de Martinica, algunos autores como los guadalupeños Ernest Pépin y Gisèle Pineau, dejan ver en su obra una fuerte influencia de la Creolité. Del otro lado del mundo, en el Océano Indico, en la isla de la Reunión, por ejemplo, otros autores han confesado la influencia que sobre ellos ha ejercido la Creolité.

El movimiento generado por el Elogio... fue sobre todo literario. Si en el plano político Cesaire, uno de los padres de la Negritud, abandonaba toda idea de independencia y predicaba la autonomía, los autores de la Creolité habían aspirado a ir más lejos, pero no tuvieron éxito en ese empeño. Será entonces en el campo estético y literario donde la Creolité tendrá su mayor difusión e influencia.

La Creolité fue recibida de manera ambigua, los partidarios de la Negritud de Cesaire fueren en general muy hostiles a la Creolité. Acusando a los fundadores del nuevo movimiento de rechazar las raíces africanas, de ser cómplices de los Békés, de los independentistas.

Bernabé, Confiant y Chamoiseau pretenden sumergir la mirada en el caos de esta nueva humanidad a la que ellos mismos sienten pertenecer.  "Comprender lo que es antillano", percibir lo que significa esta cultura caribeña aún balbuciente e inmóvil, descubrir qué es el caribeño exponiendo a plena luz, a pleno "sol de la conciencia" los mecanismos ocultos de la alienación.

El movimiento de la Creolité, lectura creole del mundo creole, surge como un viraje importante y una referencia evidente, tanto para la creación como para la reflexión (sobre todo por el amplio debate que suscitó su aparición).

Tras las crisis sociales en las Antillas a inicios del siglo XXI (2008-2009) algunos escritores de la región se interrogan sobre el futuro del Caribe en este comienzo de siglo. Se preguntan - una vez dejada atrás la brutalidad de la esclavitud, pasados los interminables debates sobre la identidad, pasadas la Negritud, la Antillanidad y la Creolité- cuál sería la mejor manera de abordar el siglo XXI desde una perspectiva verdaderamente caribeña.

 

Bibliografía

Bernabé, Jean, Chamoiseau, Patrick & Confiant, Raphaël: Éloge de la créolité, Paris: Gallimard. 1989.

Condé, Maryse, Cottenet-Hague, Madeleine: Penser la créolité, Karthala, Paris, s.a.

Cruz Rodriguez, José Manuel : Antillanité et Créolité en Martinique : la construction de l'identité par la nomination et par les repères spatiotemporels dans les romans 'La Case du commandeur' d'Édouard Glissant et 'Commandeur du sucre' de Raphaël Confiant, Université Paris 13, 2008, 2 vol., 381 + 151 p. (thèse de doctorat de Sciences du langage)

Delas, Daniel: "Etre ou ne pas être écrivain créole aux Antilles aujourd’hui, Notre librairie, Cinq ans de littérature", 1991-1995, Caraibes 1, nº 127, juill-sept. 1996.

Glissant, Edouard: Le Discours antillais, Seuil, Paris, 1981.

Ménil, Alain: "Les Voies de la créolisation. Essai sur Édouard Glissant", De l'incidence éditeur, 2011, Grenoble, 688 p.

Smyley Wallace, Karen: "Créolité and the Feminine Text in Simone Schwarz-Bart" , The French Review, Vol. 70, No. 4 (Mar., 1997), pp. 554-561 Published by: American Association of Teachers of French.

Wittmann, Henri: "Prototype as a typological yardstick to creoleness." The Creolist Archives Papers On-line, Stockholms Universitet.1999.