Davis Peralta Checa

Deporte, Panamá

Davis Peralta Checa Jr. (1948). Basquetbolista panameño. Campeón de tiros libres en los Juegos Centroamericanos de Honduras y Guatemala, y mayor anotador en los Juegos Olímpicos de México (1968).

Miembro de una familia de basquetbolistas, Davis Peralta Checa Jr. nació en el barrio de Bellavista de la ciudad de Panamá el 15 de julio de 1948. Es hijo de Davis Peralta López, seleccionado nacional de baloncesto, y de Petra Elisa Checa Tenorio. Su hermano José Antonio Gordón Checa, así como sus tíos Ricardo, Orlando y Francisco Checa, fueron atletas celebrados. Los nombres de sus tías Vilma y Melva Checa, así como el de su madre, resonaron también en el baloncesto.

A los ocho años de edad jugaba en el desaparecido Gimnasio Neco de la Guardia, en el barrio del Chorrillo, en la ciudad de Panamá, bajo la mirada de su abuelo, José Antonio Checa, quien fue administrador de ese coliseo durante treinta y cinco años, y también árbitro de béisbol. En ocasiones -recuerda Peralta- su abuelo le permitía que encendiera él mismo las luces del gimnasio para lanzar el balón al aro. Lo correteaba y, después de cierta hora, apagaba las luces, porque así estaba reglamentado. Entonces el niño seguía lanzando el balón a la canasta a oscuras; de ahí que adquiriera tal dominio que llegaron a decirle “el brazo de oro”.

Incursionó a la edad de diez años en el Deportivo Toti Fritt, que participaba en la Liga Antonio Nino Castorina, donde llegaron a jugar futuros campeones mundiales de boxeo como Ernesto Ñato Marcel y Alfonso Pepermín Fraizer, y destacadas figuras del ámbito futbolístico, como Luis Cascarita Tapia. Iba, así, desarrollándose dentro del ámbito deportivo. Eugenio Yuyín Luzcando lo condujo, desde su interés por el béisbol, hacia el baloncesto, porque observaba que el joven tenía una extraordinaria puntería para encestar.

Se fogueó en la segunda categoría, con el Deportivo Mauricio; en los campeonatos intercolegiales, con el Instituto Alba Edison –cuyo equipo conquistó un título al derrotar al del Colegio Abel Bravo, que dirigía Pedro Mago Rivas-; en la liga distrital con el equipo Cerveza Atlas, y en un torneo junto a Víctor Tomas, con El Chorrillo Peralta Jr., que había participado con su equipo en una lid en Colombia en 1963. Por fin, ascendió al seleccionado mayor en 1965. Ese mismo año participó en los V Juegos Deportivos Bolivarianos celebrados en Ecuador, donde fue escogido como segundo jugador más valioso. Su director técnico era Clyde Cumberbatch.

La actuación de Davis Peralta en esos juegos decidió a Franklin Holmes, presidente de la Federación Nacional de Baloncesto, a incluirlo en la selección nacional que participó en los Juegos Centroamericanos de Baloncesto, celebrados en Tegucigalpa, Honduras, en 1966. El equipo panameño logró coronarse en el torneo regional, pues el pequeño encestador anotó 47 de 50 intentos en los tiros libres que lo harían famoso, empatando un récord que se mantenía desde hacía treinta años.

En los II Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en 1967 en la República de El Salvador, el seleccionado panameño consiguió nuevamente la victoria. La racha de triunfos colocó al basquetbol entre los favoritos de la afición nacional, y Panamá clasificó regionalmente para intervenir en los XIX Juegos Olímpicos, que tendrían lugar en México en 1968.

Pero algunos deportistas estadounidenses de la etnia negra renunciaron a participar en la competencia, para apoyar la lucha antisegregacionista que se desarrollaba en su país; a esta circunstancia se agregó el caso de Lew Alcindor -más conocido como Kareem Abdul-Jabbar-, uno de los mejores basquetbolistas de todos los tiempos, a quien se le negó la participación en la selección olímpica estadounidense.

La mayoría de los mejores deportistas negros estadounidenses acudieron a la cita, pero protestaron públicamente en el Estadio Olímpico, y varios atletas negros recibieron sus medallas en el podio mientras levantaban el puño cerrado, algunos tocados con una boina verde, símbolo de su protesta; por esta razón los Juegos Olímpicos de México fueron calificados como los juegos del Black Power.

El seleccionado nacional de Panamá había recibido una buena preparación, durante tres meses, en la Escuela Isabel Herrera Obaldía, donde se hizo convivir a los canasteros y se consiguió una comunicación fluida y eficaz entre atletas, cuerpo técnico y dirigentes. Esos constituyeron los factores claves para su desenvolvimiento ulterior en las canchas. Aunque en los Juegos Olímpicos solo pudieron vencer a Senegal, Peralta Jr. culminó el torneo como máximo encestador, con un promedio de 27.1 puntos por partido, que se tradujo en 217 puntos en ocho encuentros, incluyendo 32 unidades a España, con promedio de 30 puntos por partido. Fue elegido, junto con su compatriota Pedro “el Mago” Rivas, como uno de los mejores diez canasteros.

Una cuarta participación del equipo nacional, con Peralta de estrella, se verificó en los V Juegos Deportivos Panamericanos, celebrados en Winnipeg, Canadá, en 1969, donde Panamá alcanzó el tercer lugar al derrotar a Brasil, aunque no pudo vencer al equipo de México, que se llevó la medalla de oro. Ese año también logró derrotar al equipo de Cuba, campeón del área en el Centrobasket celebrado en La Habana.

En 1970, en los XI Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Panamá, el general Omar Torrijos apostó con Peralta Jr. que Cuba ganaría en la ronda final. El extraordinario jugador aceptó el reto y tuvieron que entregarle el premio, que fue un apartamento en Villa Gabriela. Panamá ganó 86-81, y Peralta culminó con 32 puntos.

En septiembre del mismo año se escribió una de las páginas más dramáticas del baloncesto panameño, cuando Peralta Jr. falló la canasta decisiva que pudo haber clasificado a su país entre las siete mejores selecciones del mundo, durante el campeonato ecuménico de Yugoslavia. Tras vencer a Egipto y perder ante Rusia, Panamá necesitaba derrotar a Uruguay para clasificar. Al faltar escasos segundos para culminar las acciones, los charrúas ganaban por un solo punto, y Pedro Mago Rivas se preparaba a sacar el balón por una de las laterales. Rivas cedió la bola a Peralta, que penetró hasta colocarse debajo del aro, y en el momento de depositar el balón consideró si debía hacerlo de tablero o de hilo. Esa fracción de segundos costó a los panameños la clasificación. Lo poco probable había ocurrido.

Tras participar en otras lides, entre ellas, los VI Juegos Bolivarianos, -donde ganó una medalla de oro-, Peralta continuó cosechando éxitos en el equipo nacional, tanto en eventos nacionales como regionales e internacionales.

Su hijo, Jair Peralta, nacido en 1976, ha seguido sus pasos. Cuando tuvo edad suficiente para comprender lo que era una canasta, hacía tiempo que su padre se había retirado del baloncesto profesional, pero alcanzó a llevarlo a entrenamientos de otras generaciones de estrellas, como la del equipo de Enrique Grenald, Rolando Frazer y Mario Butler, en la década de 1980.

Davis Peralta Checa se retiró de la cancha en 1978, después de un magro desempeño en los XIII Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín, Colombia. Se dedicó entonces a la dirección técnica de equipos nacionales, hasta ser contratado por el gobierno de Ecuador para dirigir la selección de mini baloncesto, en 1991.

Peralta expresó en una entrevista que el notable desarrollo del baloncesto en Panamá fue propiciado por la presencia de los norteamericanos acantonados en la Zona del Canal, con los que había que competir. Algunos de ellos eran, incluso, jugadores universitarios o de la NBA, de muy alto nivel. Hoy, en cambio, según afirmó, los equipos panameños tienen que ir al extranjero a foguearse. Por eso insistió en que debe formarse un circuito de baloncesto superior donde jueguen dos buenos extranjeros por equipo. También consideró en esa entrevista, como causante de cierta declinación actual del baloncesto en el país, el que estén en olvido dos categorías muy importantes, el mini baloncesto y el baloncesto femenino.

Como el béisbol, cree Peralta, el baloncesto ha dado glorias a Panamá, pero no ha recibido el mismo patrocinio que otros deportes. Se juega bajo el sol y sobre cemento; y no hay cancha apta -de madera- para el cuidado de las rodillas, los tobillos y los codos de los atletas. Y, aun en esas condiciones, los jugadores panameños consiguen triunfos.

Davis Peralta Checa es en la actualidad asesor de la Federación Nacional de Baloncesto, y labora en la oficina de Bienestar Estudiantil del Ministerio de Educación, próximo a su jubilación.

Bibliografía

Ampudia, Gustavo: “Davis Peralta, el pequeño gigante”, en La Prensa, Supl. Extracentenario N°16, Panamá, 2003, p. 8.

González, Sheila: “Gente de Mente”. Videograbación. Producción, Maru Quintero; Presentador/Conductor: Carlos Aguilar, Editorial Panamá : SERTV, 2008.

Muñoz, Roxana: “Davis y Jair Peralta, pase de padre a hijo”, (Entrevista a Davis y Jair Peralta); en Suplemento Mosaico, Edición 295, La Prensa, Panamá, 8 de junio de 2008.