Diego Colón

Historia, República Dominicana

Diego Colón (1477-1526). Hijo de Cristóbal Colón y segundo virrey y gobernador de Santo Domingo. Casado con María de Toledo.

Nació en Puerto Santo, Portugal. Tenía siete años cuando su padre lo llevó con él a Castilla y se hospedaron en el convento de La Rábida. Tras la firma de las Capitulaciones de Santa Fe, Cristóbal Colón pidió a la reina Isabel el nombramiento de su hijo como paje del príncipe Juan, solicitud que la soberana complació el 8 de mayo de 1492. Mientras tanto, Diego quedó bajo la custodia de los franciscanos de La Rábida o bien en la casa de Miguel Muliart, residente en Huelva y casado con Violante Muñiz. No se incorporó de inmediato a la corte, pues su padre ordenó llevarlo a Córdoba, donde, junto con su hermano Hernando Colón, esperaría su regreso triunfal, poniéndolos bajo la guardia del clérigo Martín Sánchez.

Su tío Bartolomé Colón los presentó en la corte, donde servirían de pajes del príncipe. Fray Diego de Deza, maestro de don Juan, y Juana de Torres, ama de cámara real, se preocuparon por atenderlos, en tanto Pedro Mártir de Anglería tuvo a su cargo educarlos intelectualmente.

Después de estar unos meses con sus hijos, el Almirante se encaminó con ellos a Sevilla para poner en marcha su tercer viaje, pero al demorarse los preparativos los envió a servir de pajes a la reina Isabel. Luego, antes de partir para las Indias, instituyó mayorazgo en su primogénito y sucesores y, en su defecto, en Hernando, hasta llegar a sus hermanos.

La tercera expedición de Colón terminó en un rotundo fracaso a causa de la rebelión de Roldán. En medio de una crisis profunda, Colón suplicó a los reyes que permitiesen a Diego ir a la Española para ayudarlo. Con el fin de asegurarle unas buenas rentas, mandó seleccionar para su hijo tierras, aguas, montes y sotos en la Concepción de La Vega.

Tras la destitución de Cristóbal Colón, Diego y Hernando se reunieron con los monarcas en Granada para defender a su padre y tratar de recuperar lo que había perdido. El 11 de mayo de 1502, el Almirante se embarcó en su cuarto y definitivo viaje, pero antes de su salida encomendó a personas de su confianza que consiguieran una canonjía u otra ocupación para Diego. En el memorial que escribió acerca de dicha encomienda, figuraba una cláusula relativa a su casamiento, en la que pedía dejar este tema en suspenso hasta su regreso. A la partida del padre, Diego se dirigió a la corte para continuar desempeñando su oficio de paje, pero la reina lo nombró contino de su casa el 15 de noviembre de 1503, con una remuneración anual de 50,000 maravedíes.

Finalizada su última expedición, Colón instruyó a Diego para que intentase que le restituyeran la gobernación de las Indias. Transcurrido algún tiempo sin que nada consiguiera y fallecida Isabel la Católica, Diego presentó al rey Fernando un memorial a principios de 1505 insistiendo en la mencionada devolución. En el verano de 1505 resurgió el tema de su casamiento. Dos posiciones se manifestaron en torno a él: la del duque de Medina Sidonia, que deseaba enlazarlo con su hija Mencía de Guzmán, y la del rey Fernando el Católico, que se inclinaba por María de Toledo, de la prestigiosa casa de Alba.

Cristóbal Colón murió el 20 de mayo de 1505 en Valladolid después de testar todos sus bienes a favor de Diego, quien acudió a Villafranca de Valcárcel a informar al rey del luctuoso acontecimiento. Fruto de ese encuentro fue la cédula de 2 de junio de 1506 dirigida al gobernador de Santo Domingo Nicolás de Ovando para que entregase a Diego todo lo que su padre tuviese en la Española, lo que el comendador de Lares no cumplió, razón por la cual el heredero del descubridor intentó que el monarca obligara a su subordinado a obedecer la orden real. Esas gestiones duraron hasta 1508. Poco después, Diego contrajo matrimonio con María de Toledo.

En 1508, al ver que el rey no se decidía a restituirle los privilegios heredados de su padre, le pidió licencia para reclamarlos por vía judicial, a lo que el monarca accedió. Habían comenzado los famosos pleitos colombinos. En mayo de ese año, la demanda quedó lista para sentencia, que el rey dilató. La decidida intervención del duque de Alba doblegó la voluntad del monarca, quien el 9 de agosto nombró a Diego Colón gobernador de las Indias. De inmediato, este ordenó preparar la armada que lo conduciría a Santo Domingo, compuesta por nueve embarcaciones. El 3 de mayo de 1509, el rey Fernando firmó en Valladolid las instrucciones por las cuales el segundo Almirante regiría su mandato. En ellas le recomendó evangelizar a los indígenas con la ayuda de los religiosos, continuar con el régimen de las encomiendas, pero sin realizar nuevos repartimientos sin su orden y aumentar la prosperidad de la colonia. El 3 de junio, el nuevo gobernador y su esposa abandonaron Sanlúcar de Barrameda camino de las Indias. El 9 de julio desembarcaron en Santo Domingo y se aposentaron en la Fortaleza.

El gobierno de Diego Colón se caracterizó por las continuas pugnas entre él y el tesorero Pasamonte, a quien el rey Fernando nombró en ese cargo para controlar las acciones del hijo del primer Almirante y la administración de los intereses de la corona. Esas pugnas giraron sobre todo en torno a las encomiendas, base de la economía de la colonia, que Diego Colón quería distribuir a su mayor conveniencia, lo que le granjeó la enemistad de los poseedores de indios, que se alinearon al lado de Pasamonte. Para contrarrestar el poder del gobernador en esa materia, el rey creó en 1511 la Audiencia de Santo Domingo, que actuó como un tribunal de apelaciones. Un año después, los habitantes de la colonia estaban divididos en dos bandos bien definidos: los servidores del rey, a cuya cabeza figuraba Pasamonte, y los deservidores, partidarios del gobernador. La situación llegó a tales extremos que en 1513 el monarca le quitó a Diego Colón el derecho, que como gobernador le correspondía, de distribuir y confiscar indios, nombrando un año después a Rodrigo de Alburquerque como repartidor general de los indígenas.

La precariedad en que se vio envuelto no le impidió a Diego Colón implementar una serie de medidas de gobierno, como el repoblamiento de la colonia con hombres casados, para lo cual, y previendo que las minas se agotarían en poco tiempo, intentó diversificar la economía de la isla mediante el cultivo de la caña de azúcar y del algodón, así como la siembra de hortalizas. En otro orden, emitió un pregón por el que se obligaba a todos los españoles amancebados con indias a casarse con ellas so pena de perder los indígenas que tenían a su servicio. Preocupado por la vida disoluta de los clérigos, pidió al rey que prohibiese el viaje a las Indias a todos los que no tuviesen buenas costumbres.

Un hecho que empañó su gestión fue su participación en las armadas contra los indios de las islas comarcanas e inútiles, o sea, aquellas que carecían de oro y estaban despobladas de españoles, armadas que el monarca autorizó por cédula de 14 de agosto de 1509. Ese comercio humano se dirigió en un principio hacia las islas Lucayas, pero más tarde se extendió a Venezuela y regiones limítrofes. Los indios que podían ser capturados eran los caribes, por su condición de antropófagos y rebeldes a la corona española, pero los armadores violaban esa disposición fingiendo que todos los cautivos pertenecían a esa etnia.

En 1515, Diego Colón fue sustituido por los Padres Jerónimos, enviados a la colonia por el cardenal Cisneros tras la muerte del rey Fernando a fin de detener la explotación de los indios.

 

Bibliografía

Arranz, Luis: Don Diego Colón, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1982.