Esteban Huertas López

Historia, Política, Panamá

Esteban Huertas López (1876-1943).   Militar y patriota, vinculado a los acontecimientos relacionados con la separación de Panamá de Colombia.

Esteban Huertas nació en Umbita, en el Departamento de Boyacá, Colombia, el 28 de mayo de 1876. Los primeros años de su carrera militar son un indicio de la participación infantil en los conflictos bélicos, y su constante ascenso, una muestra de su carácter y decisión: se enroló en el Batallón 10 de Soacha -como aguatero y ayudante de rancho- cuando apenas tenía ocho años de edad, y pasó poco después al servicio activo como soldado; a los nueve años, se le ascendió a tambor mayor; a los doce, fue nombrado cabo primero del Batallón Valencey; a los catorce ya era sargento segundo. En 1890 arribó a Panamá como instructor de la Banda de Cornetas. Fue sargento primero; subteniente de la Cuarta Compañía del Batallón Colombia N°14, acantonado en el Istmo; ayudante de la Comandancia militar de Panamá, con el grado de teniente; sargento mayor, capitán, teniente coronel y, en 1902,  a sus veintiséis años, fue promovido al grado de general.

Entre los años 1899 y 1902 participó en la Guerra de los Mil Días, una de las más sangrientas conflagraciones que azotaron a Colombia en la época. El joven Esteban Huertas tomó parte, tenazmente, en treinta y cinco acciones militares, de las cuales quince fueron navales -en su mayoría, en el Mar Pacífico panameño-, y, por su filiación al conservadurismo, combatió duramente a los liberales y participó en la derrota que se les infligió en la batalla del Puente de Calidonia, en 1900, que marcó el final de la primera etapa de la Guerra de los Mil Días en el Istmo de Panamá. La guerra continuó, sostenida fundamentalmente por Victoriano Lorenzo y sus seguidores, hasta finales de 1902, cuando, a bordo del acorazado de guerra estadounidense Wisconsin, se firmó un tratado de paz entre liberales y conservadores. En mayo de 1903 Victoriano Lorenzo fue ejecutado.

El 19 de junio de 1903 se dirigió al Presidente de Colombia un memorial, firmado por panameños, que proponía la vinculación del  destino del Istmo a la construcción de un canal interoceánico. Así, tanto como Estados Unidos, Francia y Colombia, los propios panameños reclamaban su participación en el proyecto. José Agustín Arango, representante del Istmo ante el Senado colombiano, y un grupo de liberales y conservadores, entre quienes estaban Manuel Amador Guerrero, Nicanor de Obarrio, Esteban Huertas, Ricardo Arias, Federico Boyd, Carlos Constantino Arosemena, Tomás Arias y Manuel Espinosa Batista, iniciaron secretamente un movimiento independentista.

Desde el fin de la Guerra de los Mil Días, los gobiernos de Washington y Bogotá celebraban negociaciones -que dieron lugar al Tratado Herrán-Hay-, con las cuales se entregaban a Estados Unidos acciones y concesiones sobre la construcción de un canal interoceánico en territorio del Istmo. Debe recordarse que los franceses habían intentado construir un canal  por Panamá bajo la dirección técnica del Ing. Ferdinand de Lesseps en los últimos veinte años del siglo XIX, pero fracasaron. A partir de la bancarrota de los franceses, estos designaron a Philippe Bunau-Varilla para negociar una venta de sus propiedades y acciones al gobierno estadounidense. Por su parte, los Estados Unidos procuraba firmar un tratado directamente con el Estado colombiano, el Tratado Herrán-Hay, pero se necesitaba tanto la aprobación del Senado en los Estados Unidos como en Colombia. El Senado colombiano tomó la decisión de rechazar el tratado, y tanto los norteamericanos como los franceses apoyaron la separación de Panamá de la jurisdicción de Colombia: convenía a los intereses de los norteamericanos, los franceses y los panameños.

Con tales fundamentos se ejecutó el plan independentista en noviembre de 1903. Informes recibidos en Bogotá dieron cuenta de una supuesta invasión nicaragüense al Istmo por la región de Calovébora, en la costa Norte, y de una conspiración panameña en  favor de la independencia. Esto llevó al gobierno colombiano a movilizar desde Barranquilla al Batallón Tiradores, cuyo comandante, el general Juan B. Tovar -y Ramón G. Amaya con él-,  portaba instrucciones secretas a fin de reemplazar al gobernador del departamento, José Domingo De Obaldía, y al general Esteban Huertas, quienes habían perdido la confianza de las autoridades bogotanas.

Después de varios movimientos estratégicos, fue apresado el contingente militar destinado a imponer la autoridad colombiana; fue  suspendida su movilización, se declaró la independencia del Istmo, y el comité secreto encabezado por José Agustín Arango asumió las funciones de Junta Revolucionaria Provisional de Gobierno.

Según el ensayista Diógenes de la Rosa, en aquellos momentos Esteban Huertas cerró las vías de comunicación con Colombia y franqueó el paso a la república civil, establecida formalmente el 3 de noviembre de 1903. Estados Unidos reconoció oficialmente la soberanía de la República de Panamá el 6 de noviembre, después de haberlo hecho extraoficialmente desde el 3 de noviembre.  Francia lo hizo al día siguiente de la separación, 4 de noviembre, y, antes de finalizar el mes de noviembre, otros quince países de América, Europa y Asia lo harían también.

El día 18 de noviembre, el secretario de Estado estadounidense, John Hay, firmó en unión de Phillipe Bunau-Varilla, designado circunstancialmente como representante del nuevo gobierno panameño, un tratado perpetuo para la construcción del Canal de Panamá, el cual fue ratificado inmediatamente por la Junta Provisional de Gobierno panameña y por el Senado de Estados Unidos.

Con la firma del tratado del Canal, se instalaron fuerzas militares y administrativas estadounidenses en las zonas delimitadas para la construcción de la vía interoceánica. Con ello, el Istmo se convertía, de hecho, en una colonia, y el nuevo Estado, en un protectorado.

Para dar visos de legalidad al estado de cosas, la Asamblea Constituyente de 1904 aprobó el Artículo 136, el cual -tomando como modelo la Enmienda Platt impuesta en Cuba- establecía que Estados Unidos garantizaría la independencia de la República de Panamá, y se dejaba abierta la posibilidad para la intervención militar por parte de esa nación extranjera.

Se fraguó entonces una confabulación para acusar a Esteban Huertas de intento de golpe de Estado. Para poner coto a su predicamento en el ejército, era necesario liquidar a todas las fuerzas militares nacionales. Con ello se garantizaría que la única fuerza militar en el Istmo, para su protección y la del Canal, sería la estadounidense.

Ante la acusación, Huertas renunció a su cargo, advertido de que no podría enfrentar la conjura contra él. Las tropas panameñas pasaron a convertirse en policía, y la mayoría de los soldados pasó al retiro. La pequeña fuerza naval fue vendida, y la mayor parte de su armamento fue depositado en reserva, y en gran parte negociado.

Luego de la maniobra norteamericana para desalojarlo del mando del primer Ejército Nacional, Esteban Huertas se retiró en 1904 a una finca campestre en la provincia de Coclé, que compró con el dinero de su retiro.  Desde allí envió mensajes a la población, en denuncia de los errores y tropelías del gobierno conservador, que no se ajustaba a la dignidad que, en su opinión, antes había tenido, y ofreció sus servicios en 1921, cuando  el gobierno de Costa Rica, instigado por la transnacional bananera estadounidense, ordenó a sus fuerzas militares invadir la rica región istmeña de Coto. La respuesta panameña no se hizo esperar, y la intentona fue derrotada en Chiriquí y Bocas del Toro. La línea limítrofe fue sometida a un fallo internacional, y el gobierno de Estados Unidos impuso el fallo White, a favor de los intereses de la transnacional bananera y el gobierno costarricense, en detrimento de la nación panameña. Esta situación dio al traste con el modelo de gestión gubernamental conservadora-liberal bajo la que había vivido hasta esos años la república. Se le abrió camino, entonces, a nuevas fuerzas político-sociales.

La policía, pese a estar desorganizada y carente de disciplina, fue controlada, y se le impuso la condición de “no deliberante”, que no le permitía actuar en asuntos civiles.

Un sector organizado de las capas medias, renovador y nacionalista,  denominado Acción Comunal, dio el primer golpe de Estado de la vida republicana, el 2 de enero de 1931, representando las necesidades de transformación nacional. Acción Comunal no solo exigió la eliminación del Artículo 136 de la Constitución -que permitía la intervención imperialista en Panamá-, sino que, durante esa década, retomó la dignidad nacional. Así, se inició un plan de rescate de la agricultura, entre otras demandas postergadas, y en 1935 se fundó la Universidad de Panamá.  

El general Huertas apoyó las gestiones de Acción Comunal en 1931, y participó desde 1932 en los desfiles patrios, acompañado de sus veteranos soldados en la agrupación denominada Soldados de la Independencia.

Esteban Huertas falleció en la República de Panamá, rodeado de su familia, el 31 de julio de 1943. En sus funerales, se le rindieron honores de estadista. En la Plaza de Francia de la ciudad de Panamá un hermoso paseo lleva su nombre.

 

Bibliografía activa

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“Carta del General Esteban Huertas al Ministro de Guerra y Marina, Nicanor A. de Obarrio, refiriéndose a la independencia del 3 de noviembre de 1903”; en Maga: revista panameña de cultura, Nueva época, no.15, Fundación Editorial Signos, Panamá, nov.-dic. 1990.

Huertas Ponce, Esteban (ed.): Memorias y bosquejo biográfico del general Esteban Huertas: prócer de la gesta del 3 de noviembre de 1903, Círculo de Lectura de la USMA, Panamá, 2002.

 

Bibliografía pasiva

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De la Rosa Robles, Diógenes:” El conflicto de lealtades en la iniciación republicana”; en Temas de nuestra América,  no. 89, Universidad de Panamá, Panamá, nov. 1997.

Garay Dìaz, Narciso E: “Una protesta altiva, culta y patriótica”; en Revista cultural Lotería, 2a. Época, vol.4, no. 48, Panamá,  nov. 1959.

González, Sheila: Esteban Huertas, personalidad de contrastes [Videograbación], Sistema Estatal de Radio y Televisión, Panamá, 2003. Beta (59'min).

Lemaitre, Eduardo: Panamá y su separación de Colombia, Biblioteca Banco Popular, Ediciones Pluma, Bogotá, 1972.

Méndez Pereira, Octavio: “El paseo del General Huertas”; en Revista cultural Lotería, no. 43, Panamá, dic. 1944. 

Menéndez Franco, Álvaro: “Rufina y Esteban: dos exiliados de nuestra historia”; en Temas de nuestra América, no. 202, Universidad de Panamá, Panamá, dic. 1998.

Pizzurno Gelós, Patricia: La separación de Panamá de Colombia y el surgimiento de la República (3 de noviembre de 1903), Instituto Nacional de Cultura, Archivo Nacional de Panamá, Panamá, 1995.