Eugenio Florit

Literatura, Cuba

Eugenio Florit y Sánchez de Fuentes (1903-1999). Poeta representativo del vanguardismo cubano de la década de 1930.

Nació en Madrid, España, el 15 de octubre de 1903. Hijo de Ricardo Florit, español, y de María Sánchez de Fuentes, cubana. Desde los dos hasta los seis años, vivió en Barcelona y, hasta los quince, en Port- Bou, cerca de la frontera con Francia. Se trasladó a La Habana en 1918 y cursó estu­dios en el Colegio La Salle (1918-1922), y en la Universidad de La Habana, donde se tituló en Leyes y Derecho Público (1926). En 1927, ingresó en la Secretaría de Estado y se unió al grupo de la Revista de Avance. Dio conferencias y trabajó como actor de radio y en grupos teatrales de aficionados. En 1936, conoció a Juan Ramón Jiménez, quien ejercería una gran influencia en su obra y prologaría Doble acento, uno de los libros más importantes de Florit. En 1940, fue destinado al Consulado General de Cuba en Nueva York, donde, de inmediato, recibió el homenaje del Instituto Hispánico. Desde entonces y hasta 1982, permaneció en esa ciudad, escenario de casi todo su trabajo como ensayista, crítico literario y traductor. Allí conoció, entre muchos otros, a Jorge Guillén, Pedro Salinas y Luis Cernuda, con quienes compartió los cursos de la Escuela de Verano de Middlebury, Vermont. Desde 1945, ejerció como profesor en el Departamento de Español del Barnard College de la Universidad de Columbia.

En 1948, viajó a México y, entre 1951 y 1955, visitó Francia, Italia, Bélgica, Suiza, Inglaterra y España. En 1969, se retiró de la enseñanza y, en 1982, se trasladó a Miami, Florida. 

Colaboró en Social, Revista de Avance, Lyceum, Revista Cubana, Orígenes, La Gaceta Literaria (Madrid), Repertorio Americano (San José de Costa Rica) y Revista Hispánica Moderna (Nueva York), cuya dirección compartió con Federico de Onís y Ángel del Río, hasta que la asumió totalmente en 1962. Recopiló y tradujo la Antología de la poesía norteamericana contemporánea (Unión Panamericana, Washington, 1955). Es autor, además, de la selección, el ensayo preliminar y las notas de una antología de poemas de José Martí. Con José Olivio Jiménez publicó La poesía hispanoamericana desde el modernismo (Nueva York, 1968).

En 1991, fue uno de los tres candidatos presentados para el Premio Cervantes de ese año por la Academia Norteamericana de la Lengua Española. En 1992, publicó Hasta luego, su último libro. En 1994, recibió el premio Fray Luis de León, de la Universidad Pontificia de Salamanca y el Premio Mitre, concedido por la Hispanic Society of America, en Nueva York. Fue de nuevo presentado al premio Cervantes en 1994 y 1995. En 1997, recibió el homenaje del Centro Cultural Español de Cooperación Iberoamericana de Miami, cuya biblioteca fue bautizada con su nombre.

Eugenio Florit es representativo del vanguardismo cubano de la década de 1930 y su personalidad poética se movió, inicialmente, en una de las tres direcciones principales (además de la poesía social y la poesía negra) en que se expresaría este movimiento: la "poesía pura", junto a Mariano Brull (considerado un precursor por su Poemas en menguante, 1928), Emilio Ballagas y Ramón Guirao.   

La poesía pura (término acuñado en Francia hacia 1925 para designar una poesía que, según Valéry, suprime los elementos prosaicos y deja sólo aquello que no puede ser dicho, sin perjuicio, en prosa) apeló a la perfección y exactitud formal: formas bellas y esbeltas (el soneto de factura clásica y el verso regular, sobre todo el endecasílabo, por su tradicional equilibrio) y asuntos extraídos del mundo de lo perfecto, lo intrínse­camente hermoso.

Los poetas que se expresaron en la vertiente de la poesía pura se habían iniciado en el ímpetu de la vanguardia, y la poesía pura significó para ellos un retorno a las normas, una modulación y aquietamiento de ese ímpetu inicial, un “regreso a la serenidad”, como diría Florit en 1931.

Después de los experimentos vanguardistas de 32 poemas breves (1927), vendrían Trópico (1930), Doble Acento (1937), Reino (1938), Cuatro poemas (1940), Poema mío (1947), Conversación a mi padre (1949) y Asonante final (1950), los más importantes dentro de una producción poética que se extendería casi hasta su muerte.

En ese transcurso, la obra de Eugenio Florit experimentó sucesivas transformaciones: de Trópico, dominado por el gongorismo entusiasta de la Generación del 27 en España, pasó a la plenitud de Doble acento, considerado uno de los mejores libros de toda la poesía cubana y, de ahí, a Conversación a mi padre y Asonante final, de forma voluntariamente descuidada y tema familiar, nostálgico, en los que anticipa la poesía conversacional.

Según Roberto Fernández Retamar, Doble acento presenta dos vertientes: una de poesía serena, perfecta; otra de poesía ja­deante, más estremecida, por donde el poeta quebranta los bordes de la poesía pura. “En mis poemas, dijo el propio Florit con respecto a este libro, veréis cosas fijas, claras, de mármol –lo clásico, en fin. Y otras desorbitadas, sin medida, oscuras.”

Los poemas de más importancia en el libro son los de la vertiente serena y, entre ellos, “El martirio de San Sebastián”, considerado uno de los más bellos de la poesía cubana. Escrito en versos de ritmos endecasilábicos, tiene un sereno movimiento que se pliega a la forma del monólogo.

En "Reino", la zona más irregular de Doble acento ha dejado espacio, por completo, a una poesía de armonioso y límpido perfil. El libro está integrado, principalmente, por canciones breves. A propósito de “Retrato” y “Momento de cielo”, recogidos en Cuatro poemas, Cintio Vitier señaló la cercanía con la sensibilidad de Juan Clemente Zenea. La presencia de lo romántico otorga emoción al verso y lo salva de la frialdad de una poesía estrictamente pura. También lo separa de ésta un aliento religioso que, aunque conmueve su poema, no destruye esa tranquila actitud que es quizás lo más peculiar de la hermosa poesía de Florit.

En “Niño de ayer”, recogido en Poema mío, la poesía de Florit inicia una nueva fase, con temas familiares, levemente nos­tálgicos. Conversación a mi padre y Asonante final representan la consolidación de esta etapa: la poesía de Florit se ha apartado completa­mente de aquel inicial anhelo de pureza y lo narrativo ha vuelto a aparecer, mientras el acabado formal ha sido relegado a favor de un verso de gran sencillez, cercano, más que a la prosa, a la conversación.

La poesía de Florit ejerció una influencia considerable. Es uno de los principales pre­cursores de la corriente coloquialista de la poesía cubana con Asonante final y, sobre todo, con Conversa­ción a mi padre.

Para Retamar, su obra representa uno de los instantes de más intensidad, fervor y perfección que nuestra lirica pueda ofrecer.

Pese a que nunca perdió su acento español y vivió más de la mitad de su vida en los Estados Unidos, Florit aseguró en numerosas ocasiones que se consideraba cubano. Su formación y creación literarias tuvieron cauce en la isla, desde donde alcanzó renombre en el ámbito de la literatura iberoamericana. 

Murió en la Florida el 22 de junio de 1999, a los 95 años, a consecuencia de un paro cardíaco.

 

Bibliografía activa

32 poemas breves, Hermes, La Habana, 1927.

Trópico (1928-1929), Revista de Avance, La Habana, 1930.

Monólogo de Charles Chaplin en una esquina, La Habana, 1931.

Doble acento, poemas, 1930-1936, “El único estilo de Eugenio Florit”, prólogo de Juan Ramón Jiménez, Editorial Ucacia, La Habana, 1937.

Reino (I936-1938), Úcar, García, La Habana, 1935.

Cuatro poemas, Úcar, García, La Habana, 1940.

… Que estás en los cielos [New York?, 1946].

La estrella, Auto de Navidad, Úcar, García, La Habana, 1947.

Poema mío (1920-1944), Letras de México, México, D.F., 1947.

Conversación a mi padre, Ayón (Colección Yagruma, 3), La Habana, 1949.

Asonante final, Revista de La Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1930.

Asonante final y otros poemas (1946-1955), Orígenes, La Habana, 1953.

Antología poética (1930-1955), Pról. de Andrés Iduarte, Soneto de Alfonso Reyes, Eds. de Andrea (Antologías Stadium, 2), México, D. F., 1956.

Siete poemas, Cuadernos “Julio Herrera y Reissig”, Montevideo, 1960.

Hábito de esperanza, poemas (1936-1964), Ínsula, Madrid, 1965.

Antología penúltima, “La poesía de Eugenio Florit”, por José Olivio Jiménez, Editorial Plenitud, Madrid, 1970.

Hasta luego, Ultra Graphic, Miami, 1992.

Lo que queda, 1995.

Bibliografía pasiva

Andino, Alberto: “¿Poetas y poesía?..., ¿Por qué no Eugenio Florit?, en Duquesne Hispanic Review 5 (1), Pittsburg (Pennsylvania, EE. UU.), 1966.

Ballagas, Emilio: “Trópico. Poemas de Eugenin Florit …”, en Revista de Oriente, 3 (25): 15, Santiago de Cuba, abr., 1931. “

_____________: “Eugenio Florit. Doble acento”, en América, 3 (1): 95, La Habana, jul., 1939.

_____________: “Eugenio Florit. Reino…”, en América, 20 (1 y 2): 91, La Habana, oct.-nov., 1943.

S. a.: Eugenio Florit. Vida y obra, Bibliografía, Antología, Obras inéditas, Hispanic Institute, New York, 1943.

Fernández de la Vega, Oscar: “Florit y la evasión trascendente: el poeta conversa con Dios”, en Noverim, 2 (8): 61-65, La Habana, may., 1958.

Fernández Retamar, Roberto: “Eugenio Florit (1903)”,  La poesía contemporánea en Cuba (1927-1953). Orígenes, La Habana, 1954, p. 34.39

González, Manuel Pedro: “Eugenio Florit: Asonante final y otros poemas”, en Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura, (21): 118.119, París, nov.-dic., 1956.

Jiménez, Juan Ramón. “Eugenio Florit (1939)”, en Españoles de tres mundos, Viejo mundo, nuevo mundo, otro mundo (Caricatura lírica) (1914-1940), Editorial Losada, Buenos Aires, 1942, p. 143-144.

Jiménez Grullón, J. I.: “Eugenio Florit”, en Seis poetas cubanos (Ensayos apologéticos), Editorial Cromos, La Habana, 1954, p. 145-169.

Marinello, Juan: “Verbo y alusión”, en Poética, ensayos de entusiasmo, Espasa-Calpe, Madrid, 1933, p. 17-48.

Pollin, Alice M.: [Ed.] Concordancia de la obra poética de Eugenio Florit, University Press Limited, New York, London, 1967.

Portuondo, José A.: “Doble acento, de Eugenio Florit”, en Baraguá, 1 (2): 14, La Habana, sep. 1, 1937.

Reyes, Alfonso: “Compás poético, IV: Soberbio juego”, en Sur, 1 (1): 68-70, Buenos Aires, 1931.

Vitier, Cintio: “Eugenio Florit”, Cincuenta años de poesía cubana (1902-1952), Ordenación, antología y notas por C. Vitier, Ministerio de Educación, Dirección de Cultura, La Habana, 1952, p. 196-197.

__________: Lo cubano en la poesía, Instituto del Libro, La Habana, 1970, p. 399-409.