Félix B. Caignet

Literatura, Radio y TV, Periodismo, Cuba

Félix B. Caignet (1892-1976). Escritor, periodista, actor y compositor musical cubano. Pionero de la radio en Cuba, y considerado el creador de la telenovela latinoamericana.

Félix Benjamín Caignet Salomón nació el 31 de marzo de 1982 en Santa Rita de Burene, San Luis, en la región oriental de Cuba. La difícil situación económica de su familia propició que todos sus miembros emigraran a la ciudad de Santiago de Cuba en busca de mejoras. La vida citadina influyó notablemente en la formación de las extraordinarias habilidades narrativas del joven Caignet, pues le dio conocimiento de la herencia de los viejos cuenteros que durante el siglo XIX habían pululado por las calles de la urbe.

Sus dotes de escritor asomaron a edad temprana en poemas sentimentales, y su formación fue completamente autodidacta. Con sólo 20 años se inició en la labor periodística, realizando reportajes en los tribunales de justicia, y poco después comenzó a colaborar en la revista capitalina Teatro Alegre, para la cual reseñaba el acontecer cultural santiaguero. En 1918 fue contratado por El Diario de Cuba, publicación en la que, dos años más tarde, ya tenía una sección propia, "Vida teatral", que firmaba con su primer apellido.

En 1920 además escribía para importantes revistas como El Fígaro y Bohemia, el diario El Sol y otras publicaciones. Por entonces era usual que escritores y periodistas emplearan seudónimos para protegerse de la crítica y la censura del régimen, y Caignet fue uno de los más ingeniosos en la selección de sus sobrenombres: Doña To Masa, Miss T. Riosa y A. L. Kan. Ford, por sólo citar algunos.

En 1925 escribió y publicó en la prensa Las aventuras de Chilín y Bebita en el país azul. Incursionó en la radio, por primera vez, en la década del 30, desde la cabina de la emisora CMKC del Grupo Catalán. En el programa Buenas tardes, muchachitos, narraba cuentos infantiles de su autoría, algunos improvisados frente al micrófono.

El éxito del espacio lo animó a trasmitir la adaptación de su aventura infantil, con el título Chilín y Bebita; por esta acción es considerado el precursor de la radiocomedia infantil de continuidad, no sólo en Cuba, sino en todo el continente. Su marcado carácter didáctico encontró en el género episódico un complemento ideal para extender la audiencia radial hasta los pequeños, hasta entonces excluidos de ella por los intereses mercantiles que reinaban en el medio.

Caignet también fue precursor de los surveys –encuestas de opinión- que tan populares llegarían a ser en Cuba en la década siguiente. Su procedimiento era sencillo y laborioso: mientras el programa estaba en el aire, él recorría a pie las calles de la ciudad para ver cuánta audiencia tenía a su disposición y cómo el público recibía su propuesta. Luego, a partir de lo observado, introducía modificaciones o potenciaba determinados elementos de la trama. Gracias a ese proceder, el programa Chilín y Bebita cambió su nombre por Chilín, Bebita y el enanito Coliflor, un personaje que logró amplia popularidad.

Otro de sus aportes fue la utilización del suspenso y el falso suspenso para crear expectativa y mantener la atención de los oyentes. Este recurso, ahora muy explotado, fue la clave del éxito de todas las series radiales que nacieron de su imaginación.

En 1932 estrenó en el Teatro Rialto, de Santiago de Cuba, la canción infantil "El ratoncito Miguel". La función se repitió en varias ocasiones, con el propósito de recaudar fondos para la lucha contra el tirano Gerardo Machado, hasta que la canción fue prohibida y Caignet resultó encarcelado. Guardó prisión durante tres días en el Cuartel Moncada, y sólo fue liberado cuando los padres y los niños admiradores de su labor radial se manifestaron ante el cuartel.

Uno de sus mayores éxitos radiales fue la serie Chan Li Po, trasmitida por primera vez en 1934 por la emisora CMKD del Palacio de la Torre. Se trataba de un espectáculo dramatizado en serie, de corte detectivesco, que no tenía antecedentes en el medio. La historia, basada en el personaje Mr. Chan, de las películas norteamericanas, y con el título de La Serpiente Roja, fue protagonizada por Aníbal de Mar y Nenita Viera.

Con esta serie nuevamente Caignet se erigía en pionero del medio radial, al introducir al narrador como parte del espectáculo, para que realizara nuevas y propias funciones. Estos recursos le sirvieron para atrapar el interés de los oyentes y crear en ellos hábitos de radioaudiencia.

Tentado por el éxito alcanzado, valoró la posibilidad de viajar a La Habana, pero dudaba ante las dificultades que avizoraba para hallar trabajo en la capital. Para sobrevivir, se ocupó entonces como pintor de piedras, que llamó «cromolitos». Su labor agradó al millonario Desiderio Parreño, quien lo contrató para decorar el batey de su finca de recreo en San Miguel de los Baños, Matanzas. Al aceptar el ofrecimiento, acortó su distancia de la capital, a la que arribó en mayo de 1936.

Una vez en La Habana, intentó vender la serie Chan Li Po a varias estaciones radiales, pero los empresarios dudaban de su aceptación entre los oyentes habaneros. Sin desistir, se ganó la vida recitando y cantando, solo, o a dúo con Rita Montaner y Carmelina Pérez, en la radioemisora CMQ.

Finalmente logró que Radiodifusión O´Shea trasmitiera su espectáculo en una emisión de prueba. En esa ocasión se puso en antena el primer capítulo de Chan Li Po y la Serpiente Roja, narrado por Marcelo Agudo y con Mercedes Díaz y Carlos Badías como pareja protagónica; la serie detectivesca se convirtió en el programa más escuchado hasta entonces.

Ese rotundo éxito consolidó a Félix B. Caignet como innovador del medio radial, más allá de las fronteras nacionales. El experimento se mantuvo en antena, con elevados índices de radioaudiencia, durante siete meses. Al cabo el creador partió hacia Argentina, contratado por la firma Ypana.

A su regreso, en 1938, sacó al aire la tercera etapa de Chan Li Po, patrocinada ahora por la firma Sabatés y trasmitida por la emisora COCO. El espectáculo se trasmitió hasta 1941, y fue un éxito de principio a fin.

Otras series de su autoría alcanzaron similares índices de audiencia: Aladino y la lámpara maravillosa (1941), El ladrón de Bagdad (1946), Peor que las víboras (1946), todas trasmitidas por RHC Cadena Azul. Igualmente El precio de una vida (1944), Ángeles de la calle (1948), Pobre juventud (1957) y La madre de todos (1958), puestas en antena por el Circuito CMQ S.A.

Esta última estación sirvió de escenario al colosal acontecimiento radial que fue El derecho de nacer, que salió al aire el 1º de abril de 1948 con un elenco de categoría, con María Valero y Carlos Badías en  los papeles protagónicos.  Con la emisión de esta radionovela, CMQ desplazó de los máximos niveles de audiencia al espacio Novela del aire de RHC Cadena Azul, que hasta entonces había disfrutado de gran popularidad. RHC había rechazado el libreto de El derecho de nacer por considerar inapropiado su tratamiento del tema racial. Aunque esa óptica de la discriminación había sido intención de Caignet en los inicios, tuvo que ceder ante las exigencias de anunciantes y patrocinadores, y ante la necesidad de conservar la audiencia. No obstante, en casi todas sus obras siguió advirtiéndose  interés por lo social.

El derecho de nacer impuso un estilo narrativo cuyo pilar era "hablar en metáfora” como medio para llegar a la sensibilidad de los oyentes. Ese estilo se extendió rápidamente hacia el centro y sur de América, donde las series de Caignet encontraron ávido mercado.

El nombre de Félix B. Caignet también quedó registrado en la historia de la filmografía cubana y mexicana cuando fueron llevadas al celuloide algunas de sus más populares obras: La Serpiente Roja, El derecho de nacer y Ángeles de la calle. También se filmaron otras como Los que no deben nacer, La mujer que se vendió, Mujer o fiera, Morir para vivir y La fuerza de los humildes.

Su versatilidad en materia artística también alcanzó el ámbito musical, pues se le adjudican más de 300 piezas inéditas y otras muy difundidas; entre ellas "Frutas del Caney", "Te odio", "Carabalí", "Quiero besarte" y "Mentira", casi todas popularizadas por grandes intérpretes como Rita Montaner y el Trío Matamoros.

Caignet desarrolló su gusto por la literatura publicando poesía y novelas,  y se le revindica hoy como uno de los iniciadores del movimiento afrocubanista.

A su muerte, el 25 de mayo de 1976, legaba una inmensa obra para la cultura cubana y latinoamericana. Germán Pinelli y Raúl Selis despidieron sus honras fúnebres en el Cementerio de Colón. Sus restos mortales descansaron en La Habana hasta el 25 de diciembre de 1992 cuando, atendiendo a su deseo de "Descansar junto a mis padres, frente a las lomas de El Caney", fueron trasladados a Santiago de Cuba.

 

Bibliografía activa

A golpe de maracas. Poemas negros en papel mulato, Casin S.A., La Habana, 1950.

Aguilera, revista ilustrada, Santiago de Cuba, 1921-1922.

El derecho de nacer, suplemento de Radio Guía, La Habana, 1948-1949.

El derecho de nacer, suplemento de Sucesos para todos, México, 1952.

El monstruo en la sombra, Molina y Cia., La Habana, 1940.

Bibliografía pasiva

González, Reynaldo: Llorar es un placer, Editorial Letras Cubanas (Ensayo), La Habana, 1988.

_______________: “Félix B. Caignet: su sitio entre los afrocubanistas”, en La Siempreviva, no. 5, La Habana, 2009, pp. 19-28.

________________: El más humano de los autores, Ediciones Unión, La Habana, 2009.

Luis López, Oscar: La Radio en Cuba, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1998.

Oroz, Silvia: Melodrama: el cine de lágrimas en América Latina, UNAM, México, 1996.