François Duvalier

Historia, Política, Haití

François Duvalier (Papa Doc, 1907-1971). Médico y político haitiano. Presidente Vitalicio de la República de Haití.

Nació en Port-au-Prince el 14 de abril de 1907 en una família negra de campesinos humildes procedentes de Martinica. Con gran esfuerzo personal logró estudiar medicina en la Universidad Estatal de Haití. Laboró como interno en el Hospital de San Francisco de Sales y después de graduado (1934) estableció su consulta en la clínica Emilie Séguineau en las afueras de la capital.

Por su trabajo en las campañas contra el paludismo y otras enfermedades tropicales se hizo muy conocido, a lo que también contribuyó sus investigaciones etnográficas sobre el vudú, recibiendo el sobrenombre de Papa Doc. Por su exitosa labor en colaboración con la misión sanitaria norteamericana en Haití viajó a la Universidad de Michigan en Estados Unidos donde pasó un curso de salud pública. En 1939 se casó con Simone Ovide.

Nombrado director general del Servicio Sanitario Nacional en 1946, ingresó en el Movimiento de Obreros y Campesinos (MOP), lo que facilitó su posterior nombramiento por el presidente Dumarsais Estimé como subsecretario de Estado de Trabajo. En estos años, Duvalier se manifesto en defensa de las creencias y valores del campesinado humilde y se identificaba con el gobierno democrático de Estimé, que gozaba del respaldo de distintos sectores sociales negros, incluida la oficialidad del ejército y los siempre activos comerciantes extranjeros.

Al producirse el golpe de estado de Paul Magloire en 1950, Duvalier volvió a su antiguo puesto en la misión sanitaria de Estados Unidos en Haití, hasta que su oposición al nuevo régimen lo obligó a pasar a la clandestinidad en diciembre de 1954.

Convertido en uno de los principales líderes de las luchas antigubernamentales fue beneficiado con la amnistía de agosto de 1956, dictada en medio del periodo de inestabilidad política que se abrió tras la caída de Magloire.

En su ascendente carrera política, Papa Doc fue aupado por el sector negro de la oligarquía, las capas medias y el propio ejército, encabezado ahora por el general Antoine Kebreau, con el objetivo de impedir que, aprovechando la crisis existente, la élite mulata retornara al poder valiéndose de la nueva constitución de 1957. Además, Duvalier contaba con el beneplácito de Estados Unidos, que en el apogeo de la Guerra Fría prefería contar en América Latina con gobiernos fuertes que impidieran el ascenso de la izquierda.

Por último, la llegada a la primera magistratura de Papa Doc era también factible porque el ejército –debilitado por la represión desatada en apoyo a Magloire y sus propias divisiones intestinas- lo impuso en elecciones organizadas por las fuerzas armadas el 22 de septiembre de 1957. Gracias a todos estos respaldos y su apelación a los valores de la negritud, el vudú y sus discursos demagógicos en los que ofrecía “luchar contra el desempleo, la miseria y el hambre por medio de un aumento nacional de la producción y de las libertades civiles”, François Duvalier pudo hacerse cargo de la primera magistratura un mes después de los comicios para un periodo constitucional de seis años.

El establecimiento de una cruel dictadura represiva por parte de Papa Doc fue un proceso rápido, como evidenció la brutal represión desatada contra la primera acción armada que se opuso a su gobierno, ocurrida el 29 de julio de 1958, cuando un comando revolucionario ocupó en la propia capital el cuartel Dessalines, el mayor del país, de donde fueron desalojados a sangre y fuego. El crecimiento de la oposición condujo a Duvalier a firmar con el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, el 22 de diciembre de ese año, un acuerdo de mutua protección, por el que se comprometían a impedir en sus respectivos países acciones subversivas contra el otro.

El 22 de septiembre de 1959, durante la conmemoración de su segundo año de gobierno y tras el feroz aplastamiento de otra acción en su contra en agosto de ese año, Duvalier marchó al lado de milicias civiles armadas conocidas oficialmente como Voluntarios de la Seguridad Nacional (VSN), a las que otorgó el poder de mantener el orden. Se iniciaba el reinado de los Tontons Macoutes, la policía secreta y personal de Papa Doc, que para financiarse recurriría al crimen y la extorsión. Considerándose reelegido por seis años más, el 30 de abril de 1961, después de unas amañadas elecciones anticonstitucionales.

Los políticos, periódicos y partidos de oposición fueron perseguidos, incluyendo a sectores del clero católico. El ultra conservador arzobispo de la capital haitiana, el francés François Poirier, tuvo que irse del país, similar destino tuvieron los dos únicos obispos existentes y numerosos sacerdotes. Su creciente control de las instituciones religiosas fue convalidado en 1966 por el Vaticano, al otorgarle poder de decisión en la designación de los miembros de la jerarquía católica.

Por otro lado, en 1960 las protestas estudiantiles fueron acalladas con violencia extrema, mientras la principal central obrera, la Unión Intersindical, era disuelta luego de una huelga general en diciembre de 1963. El ambiente asfixiante creado por el régimen duvalierista se extendió a una buena parte de los sectores medios y la intelectualidad. Según algunos cálculos, hacia 1960, apenas tres años después de iniciado el mandato de Duvalier, el 80% de los profesionales se había marchado al extranjero.

Otros significativos levantamientos armados se produjeron contra la dictadura de Duvalier en abril y agosto de 1963 –la primera incluyó un atentado contra uno de los hijos del dictador- y las organizadas en 1964, de manera separada, por dos organizaciones opositoras, Joven Haití y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Haití, esta última con base en la República Dominicana. La primera de ellas tensó las relaciones con el vecino país, pues la embajada dominicana en Port-au-Prince fue violada por elementos duvalieristas, lo que obligó al gobierno de Juan Bosch a amenazar con acciones de castigo y a militarizar la frontera común.

El temor de Estados Unidos a la repetición de otra Cuba favoreció la consolidación de Duvalier en el poder. En los primeros seis años de su dictadura, Haití recibió del gobierno estadounidense cien millones de dólares y una generosa ayuda militar, cooperación solo interrumpida, momentáneamente, durante una parte del gobierno de John F. Kennedy, cuando este mandatario presionó a Duvalier para la democratización de su régimen y el respeto a los derechos humanos, rompiéndose las relaciones diplomáticas en mayo de 1963. A la hostil política norteamericana, Duvalier replicó con la expulsión de la misión militar de Estados Unidos y configurando un verdadero Estado terrorista, para lo cual fue necesario que el aparato represivo consumiera más de la mitad del presupuesto nacional

Ya en 1964, Estados Unidos no puso objeción a que Papa Doc se convirtiera en presidente vitalicio y la propia Agencia Central de Inteligencia (CIA) facilitó información sobre las actividades armadas de la Joven Haití, cuyos integrantes fueron exterminados al desembarcar en territorio haitiano en agosto de ese año. Para mantenerse en el poder, Duvalier hizo una reforma constitucional en mayo de 1964 y tras unos manipulados comicios, en que no tuvo ningún voto en contra, fue declarado presidente vitalicio con derecho a nombrar su sucesor.

Durante su largo mandato, Duvalier construyó una imagen de líder predestinado, que hábilmente combinaba con una política demagógica y paternalista, así como con la exaltación de la negritud. La propaganda oficial lo presentaba como el mayor patriota de todos los tiempos, Emancipador de las Masas, Renovador de la Patria Haitiana, Campeón de la Dignidad Nacional y otros rimbombantes calificativos.

En los años de 1967 y 1968 se produjeron nuevas expediciones armadas, procedentes de Estados Unidos y las Bahamas, vertebradas por una organización derechista conocida como Coalición Haitiana de Fuerzas Democráticas. El último de estos movimientos opositores se registró en abril de 1970 cuando un sector de la marina, encabezado por el coronel Octave Gayard, se sublevó contra la dictadura y bombardeó el propio Palacio Nacional, aunque al final debieron huir y buscar refugio en la base norteamericana de Guantánamo.

A principios de 1971,  François Duvalier sufrió un inesperado infarto y el 21 de abril de ese año murió. Durante los últimos días de su existencia, el dictador había mandado a distribuir volantes en los que aparecía retratado al lado de su hijo Jean Claude Duvalier (Baby Doc) con la siguiente leyenda: “Es el joven líder que les prometí”. Al morir, Papa Doc dejaba a Haití convertido en el país más pobre del continente americano, con las cifras más altas de analfabetismo y desnutrición del hemisferio. Después del derrocamiento de su hijo en 1986, el cadáver de François Duvalier fue desenterrado y apaleado en forma ritual.

 

Bibliografía

Bellegarde-Smith, Patrick: Haití: La ciudadela vulnerada, Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 2004.

Pierre-Charles, Gérard: “La crisis ininterrumpida (1930-1975)”, en Pablo González Casanova, Pablo [compilador]: América Latina: historia de medio siglo, México, Siglo XXI, 1977, tomo 2

Sader, Emir, Ivana Jinkings, Rodrigo Nobile y Carlos Eduardo Martins [Coordinadores]: Latinoamericana. Enciclopedia Contemporánea da América Latina e do Caribe, Rio de Janeiro, Boitempo Editorial/Universidade do Estado do Rio de Janeiro/ALPAC.