Francisco Frías Jacott, conde de Pozos Dulces

Historia, Ciencia, Cuba

Francisco Frías Jacott, conde de Pozos Dulces (1809-1877). Agrónomo, divulgador científico y reformador agrario. Su labor como director y fundador del periódico El Siglo, entre 1863 y 1868, fue influyente en la vida científica y política de Cuba.

Nació en La Habana, el 24 de septiembre de 1809, y falleció en París, Francia, el 25 de octubre de 1877. Procedía de una familia de hacendados cafetaleros interesados en la experimentación empírica en las actividades agrícolas y pecuarias. Su hermano José J. de Frías le antecedió en esos temas en su Ensayo sobre la cría de ganados en la Isla de Cuba (1844).

Llevó a cabo estudios en París, con la orientación de destacados hombres de ciencia, en dos etapas de su formación. En la primera, entre 1842 y 1844, hizo estudios de agricultura en el Conservatorio de Artes y Ciencias y el Jardín de Plantas, y  siguió cursos de geología y química en la Universidad de la Sorbona; en la segunda, desde 1857 hasta 1860, tomó clases de química aplicada a la industria, de química agrícola, y de zoología para la agricultura y la industria, nuevamente en el Conservatorio de Artes y Ciencias.

Fue uno de los promotores del Instituto de Investigaciones Químicas de La Habana desde que José Luis Casaseca lo fundara en 1848, y después que Álvaro Reynoso lo transformase en Estación Agronómica, en 1859. En 1861 propuso la creación del Instituto Agrónomo Cubano.

Entre 1857 y 1858 dio a conocer un programa de desarrollo agropecuario, que promovió a través de cartas publicadas en el periódico habanero El Correo de la Tarde con el propósito de establecer bases para una identidad nacional agrotecnológica y agrocientífica, que garantizara el equilibrio socioeconómico de una comunidad regida por una minoría de grandes hacendados y comerciantes esclavistas.

Con respecto a la identidad agrocientífica, sustentada en las ideas de Álvaro Reynoso y en las suyas propias, Frías promovió la realización de estudios de ingeniería agronómica en Francia –donde tanto él como Reynoso se habían formado- a los efectos de disponer de profesionales altamente calificados; de ahí que acometiera con el hacendado José Silverio Jorrín el proceso de selección y envío de jóvenes estudiantes a ese país. En lo concerniente a la identidad agrotecnológica, su intención de promover el crecimiento de una población rural culta y con buena disposición laboral para la pequeña propiedad y la pequeña industria -aunque loable- resultaba discriminatoria, pues solo concedía ese derecho a los blancos.

Fue miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana, como Socio de Número (1851) y de Mérito (1865). En ella  impartió clases de agricultura en la cátedra creada en 1865, y ocupó la presidencia de su Sección de Agricultura y Estadística entre 1867 y 1868. De igual forma, la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana lo nombró Socio de Número en 1868, año en que fue el primer expositor público de algunos aspectos de la teoría darwiniana, aunque discrepaba de ella.

Mantuvo enfoques opuestos al sistema colonial impuesto en la Isla; así, del general Narciso López recibió las ideas del anexionismo a Estados Unidos de América, mientras que de José Antonio Saco se nutrió del reformismo extraído de los principios éticos del pensamiento de Félix Varela.

Por sus simpatías hacia el movimiento anexionista fue deportado en 1853 a la villa de Osuna, en Sevilla, España. Tras una amnistía se trasladó a Estados Unidos,  y llegó a ocupar la vicepresidencia de la Junta Revolucionaria Cubana de Nueva York, en 1854. Asimismo, promovió al Partido Reformista desde las páginas del periódico El Siglo, cuya dirección ocupó desde 1863 hasta 1868.  Fue elegido comisionado a la Junta de Información en Madrid, en 1866.

Fue corresponsal en París de los periódicos habaneros El Correo de la Tarde y El Porvenir del Carmelo, entre 1857 y 1860, así como de diversos periódicos sudamericanos y norteamericanos, desde 1873 hasta su muerte. Después del estallido de la Guerra de los Diez Años,  pasó a residir en Francia en 1869. Sus problemas de salud le impidieron encargarse de la dirección de la Escuela de Agricultura de Lima, que le había propuesto el presidente de la República del Perú. 

 

Bibliografía activa

Cartas del Conde de Pozos Dulces sobre la influencia agrícola de la Isla de Cuba y sobre ciencias y artes, Imprenta La Honradez, La Habana, 1860.

Colección de escritos sobre agricultura, industria, ciencias y otros ramos de interés para la Isla de Cuba, t. 1, "Agricultura", Imprenta de J. Kugelman, París, 1860.

La cuestión del trabajo agrícola y de la población de la Isla de Cuba teórica y prácticamente examinada, Imprenta de J. Kugelman, París, 1860.

"Sobre la variabilidad de las especies en plantas y animales. Discurso de ingreso a la Academia de Ciencias de La Habana", en Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, 5: 224-233 y 304-305, La Habana, 1868.

Bibliografía pasiva

Morales y Morales, Vidal: "Francisco Frías y Jacott, Conde de Pozos Dulces", La Enciclopedia, t. 3, La Habana, 1888.

Cepero Bonilla, Raúl: "El Siglo (1862-1868), un periódico en lucha contra la censura", Obras Históricas, Instituto de Historia, La Habana, 1963.

Misas Jiménez, Rolando E.: "La ciencia en el programa de desarrollo agropecuario del Conde de Pozos Dulces (1857-1858)", en J. A. Piqueras Arenas (ed.): Diez nuevas miradas de Historia de Cuba, pp. 91-114, Publicaciones de la Universitat Jaume I, DL., Castelló de la Plana, 1998.

______________________________: "Francisco Frías Jacott (Conde de Pozos Dulces»", en Cien figuras de la ciencia en Cuba, pp. 183-186, Editorial Científico-Técnica, La Habana, 2002.

______________________________: "La ciencia agrícola en Cuba: nacionalismo y modernidad (1898-1909)", en Mildred de la Torre Molina y otros: La sociedad cubana en los albores de la República, pp. 283-321, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2002.