Gaspar Pumarejo

Radio y TV, Cuba

Gaspar Pumarejo Such (1913-1969). Popular conductor de radio, que devino empresario en los medios de comunicación masiva. Realizó la primera trasmisión en Cuba de la televisión.

Gaspar Pumarejo nació el 8 de noviembre de 1913, en Santander, España. Emigró a Cuba a los ocho años de edad, con su padre y sus hermanos. En la Isla cursó estudios, formó familia y asentó sus negocios.

Su vida laboral comenzó como dependiente de comercio en un almacén de la Habana Vieja, llamado Humara y Lastra. De manera repentina, se convirtió en agente exclusivo del gran trust radial norteamericano RCA-Victor, y esa transformación lo llevó a la emisora Radio Salas, primero como cantante de tangos y más adelante como locutor de programas radiales.

En la década de los años treinta creó, en la recién fundada CMQ, el periódico radial La Palabra, en el que se encargó de la dirección y también de la locución, con un estilo consistente en leer noticias publicadas en la prensa plana, a la vez que intercalaba inusuales efectos sonoros. Abría cada emisión diciendo “Aló, aló… Aquí el periódico La Palabra…”; de ahí que la audiencia lo bautizara con el sobrenombre “Aló, aló”. Su simpatía fue, desde entonces, un recurso que supo utilizar a lo largo de toda su carrera. Así, a pesar de sufrir un trastorno del lenguaje, llegó a ser uno de los locutores radiales más populares del país.

La aceptación del público le valió el papel de presentador de la Compañía Crusellas, en La Fiesta Radial del Jabón Candado. Este programa se convirtió en el show más importante de la radio cubana en el horario del mediodía. En sus inicios era trasmitido por la emisora COCO y retransmitido por la CMQ, pero luego se produjo directamente en los estudios del gran circuito CMQ, en las calles Monte y Prado.

La relación de Pumarejo con Goar Mestre comenzó cuando este lo nombró director de radio en su agencia Mestre y Godoy. En 1943, cuando Mestre compró el Circuito CMQ S.A., Pumarejo fue designado director de programación de la planta, cargo en el que se mantuvo hasta 1947. Fue él quien sugirió a Mestre la creación de la emisora Radio Reloj, inaugurada el 1ero. de julio de 1947, con un novedoso formato –que actualmente conserva-, que ofrecía la hora minuto a minuto e intercalaba noticias durante las veinticuatro horas del día. Contrariado por no haber recibido ningún puesto de dirección en la nueva planta, Pumarejo renunció a su posición en CMQ. Meses después, aprovechando las relaciones y las experiencias adquiridas en sus años de labor en el circuito CMQ, fundó su propia empresa, Unión Radio, el 6 de octubre de 1947.

Uno de los retos que se propuso en Unión Radio fue instaurar un sistema cooperativo de emisoras, a partir del modelo de una compañía mexicana que conocía. Los programas se grababan en la planta matriz, en La Habana, y eran distribuidos en discos a las plantas provinciales. El objetivo de esa empresa era contrarrestar el monopolio de grandes cadenas de radio como la de los Mestre. Pero, a pesar de su iniciativa, problemas financieros atrajeron la crisis de la empresa; entonces Pumarejo intentó vender la idea del sistema cooperativo y las acciones a hombres de negocios, e incluso a los propios oyentes, pero fracasó. A partir de entonces, fijó su meta en un nuevo horizonte: la televisión.

A finales de la década de los años cuarenta se entregó a una carrera desenfrenada por obtener la primicia de las trasmisiones televisivas en Cuba. La contienda se inició en 1949, cuando Goar Mestre anunció que en un plazo de tres años su empresa comenzaría a operar la televisión en el país. Para 1950, tres eran los competidores en la televisión, todos provenientes del medio radial: Mestre, dueño del poderoso Circuito CMQ S.A.; Amado Trinidad, de RHC Cadena Azul, y Gaspar Pumarejo, propietario de Unión Radio. Los últimos crearon una alianza para ganar la disputa.

Como parte del empeño, Goar Mestre comenzó la construcción del edificio Radio Centro -al estilo de Radio City de Nueva York-, concebido como un complejo de cine, radio y televisión, con el agregado de una galería de tiendas; mientras, Pumarejo improvisaba unos estudios de televisión en su propia casa de Mazón No. 52, esquina a San Miguel, a solo algunas cuadras de distancia. En esa carrera estaban involucradas dos grandes compañías norteamericanas: la Dumont, con quien Mestre tenía negocios, y la RCA-Victor, que facilitaría a Pumarejo los equipos técnicos.

Finalmente ganó Pumarejo la carrera por la primicia, y fue Unión Radio Televisión (integrada por Unión Radio y los canales televisivos 2 y 4) la que lanzó al aire la primera señal de televisión comercial en Cuba. El 12 de octubre de 1950 comenzó el periodo de transmisión de prueba, con vistas fijas y entrevistas que se mantuvieron hasta el día de la inauguración oficial, el martes 24 de octubre de 1950 -casi dos meses antes que la de CMQ-, con un control remoto trasmitido desde el Palacio Presidencial (actual Museo de la Revolución Cubana). Las palabras de fundación estuvieron a cargo del presidente de la república, Carlos Prío Socarrás. Con ello, Cuba se convirtió en uno de los primeros países de la región en tener un canal de televisión.

En sus inicios, el canal trasmitía desde dos sets improvisados en la residencia de Mazón y San Miguel; uno de ellos era el jardín, y por ello tomó el nombre de “Estudio al aire libre”. La televisora comenzó a operar con tres cámaras que rotaban continuamente por todas las producciones, fueran en estudio o en exteriores. Entre las primeras trasmisiones que realizó estuvieron varios partidos de béisbol desde el Estadio del Cerro, y algunos espectáculos realizados en teatros arrendados, que se complementaron con un número reducido de programas musicales y humorísticos, y cuñas comerciales, todos producidos en interiores.

Pumarejo fue un empresario audaz, pero inconstante y económicamente limitado. Una de las estrategias que implementó para obtener ganancias fue el espacio televisivo Hogar Club -del cual era propietario único-, una modalidad de banco de capitalización y ahorro en forma de agencia, donde los suscriptores abonaban una cuota mensual que les atribuía el derecho para la construcción de viviendas. El procedimiento consistía en un sorteo televisado, conducido por él, que alcanzó elevados niveles de audiencia. Otro de sus programas más populares fue Escuela de Televisión S.A., que además trasmitía por Telemundo. Pero no obstante sus esfuerzos, las dificultades financieras lo obligaron en 1951 a deshacerse de Unión Radio Televisión. En el mismo año también vendió sus acciones de Cadena Azul de Cuba a Fulgencio Batista, por un precio de veinticinco mil pesos. A partir de ese momento se dedicó a arrendar espacios en el Canal 2.

Durante las emisiones en vivo de sus programas, Pumarejo solía repartir algunos fiambres entre el público presente en el estudio. Por este hábito controvertible se ganó entre la población y la prensa el epíteto de “El hombre del choripán”. Envolviéndose en el manto de la asistencia social y la preocupación por los menos favorecidos, lograba despertar la simpatía de la audiencia, y esa aureola le sirvió para conseguir un lugar en la política. En las elecciones de 1950 obtuvo, con récord de votación, un cargo de representante a la Cámara.

Recibió premios y reconocimientos de distinto tipo, entre los que se destaca su selección como el más sobresaliente animador de la televisión cubana, por lo que obtuvo el premio “Codazo de Oro” en 1953.

El 19 de marzo de 1958, cuando inauguró el Canal 12, Pumarejo cumplió un nuevo desafío: introducir en la Isla la televisión a color. Para esa empresa recibió financiamiento y apoyo oficial de Fulgencio Batista, interesado en impulsar a los competidores de sus enemigos, los hermanos Mestre. Aunque Pumarejo aparecía como dueño de la nueva televisora, el verdadero propietario era Batista. Con la realización de esa empresa, Pumarejo se adelantó nuevamente a su tenaz y mejor respaldado competidor, Goar Mestre. Con ella, además, Cuba resultaba el primer país de Latinoamérica y el segundo en el mundo -después de Estados Unidos- en introducir la televisión a color.

En 1959, al triunfo de la Revolución cubana, Gaspar Pumarejo se marchó de la Isla. En otros países de la región continuó su exitosa carrera de empresario en los medios de comunicación, así como de locutor y conductor de programas. Especialmente en Puerto Rico se le recuerda por su contribución al desarrollo de la televisión; fue allí donde le alcanzó la muerte el 25 de marzo de 1969.

Gaspar Pumarejo es reconocido como uno de los fundadores de la televisión hispana en los Estados Unidos de América.

Bibliografía pasiva

Jiménez Soler, Guillermo: Los propietarios de Cuba, 1958, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2007, pp. 452-453.

González, Reynaldo: El más humano de los autores, Ediciones Unión, La Habana, 2009.

Luis López, Oscar: La Radio en Cuba, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1998.

Sección Semanal: «Habla Pumarejo», en: Revista Carteles, año 39, no. 23. La Habana, junio de 1958.