Gonzalo Roig

Música, Cuba

Gonzalo Roig (Julio Gonzalo Elías Roig Lobo, 1890-1970). Destacado compositor, arreglista y director de orquesta. Autor de "Quiéreme mucho", criolla-bolero internacionalmente célebre, y de la zarzuela Cecilia Valdés.

Gonzalo Roig nació en La Habana el 20 de julio de 1890. Desde niño se vio obligado a combinar sus estudios con el trabajo, para mantener el hogar que compartía con su abuela. Laboró como ayudante de cantina y como pianista en cines habaneros que proyectaban películas mudas.

En la Sección de Música de la Asociación de Dependientes de Comercio de la Habana, donde inició su aprendizaje de la especialidad, fue alumno de Agustín Martín Mullor, y más tarde de Gaspar Agüero, en las asignaturas de solfeo, teoría y piano. Su maestro de violín fue Vicente Álvarez Torres. Posteriormente estudió armonía, fuga y composición con Fernando Carnicer.

Inició su carrera profesional en el año 1907 cuando, como pianista, se incorporó a un trío que tocaba en el cinematógrafo Monte Carlo. En ese año compuso su primera obra musical, una canción titulada "La voz del infortunio", para canto y piano. Integró como violinista las orquestas de los teatros Irijoa y Neptuno, y trabajó como contrabajista en los teatros Molino Rojo, Politeama y Miramar Garden. En 1910 ya formaba parte de la sección de música de la Academia de Artes y Letras.

En 1911 compuso su canción más famosa, la criolla-bolero "Quiéreme mucho" -primero titulada "Serenata Cubana"-, que estrenó el tenor Mariano Meléndez. La primera parte de la letra pertenece a Ramón Gollury (quien firmaba con el pseudónimo Roger de Lauria), y la segunda, al libretista español radicado en La Habana Agustín Rodríguez. La pieza fue incluida en la obra El servicio obligatorio, puesta en la escena del Teatro Alhambra. El joven Roig conduciría la orquesta de ese coliseo por una temporada completa, tras haber debutado como director en la zarzuela Bohemios.

En el año 1917 marchó a México por un contrato, con la compañía de la famosa actriz María Guerrero, que fue de gran utilidad en el enriquecimiento de su experiencia en la escena. En 1921 condujo la orquesta del viejo teatro Campoamor, y cuando los músicos se declararon en huelga, la agrupación comenzó a ofrecer conciertos gratuitos, dirigidos por Roig, en el Parque Central, para exteriorizar su protesta.

El 2 de julio de 1922 fue electo por unanimidad director de la Sociedad de Conciertos de La Habana, que nació sin recursos económicos, ni más apoyo que el entusiasmo de los músicos que la integraban, en especial los maestros Ernesto Lecuona y César Pérez Sentenat. De esa sociedad surgió -tras duros ensayos, pues Roig era un director sumamente exigente- la Orquesta Sinfónica, que debutó el 29 de octubre del mismo año en el Teatro Nacional (hoy Gran Teatro de La Habana).

En 1927 fue nombrado director de la Escuela de Música de La Habana y de la Banda Municipal que, gracias a su dirección, pudo funcionar como orquesta acompañante. En ese mismo año hizo sus primeras incursiones radiofónicas, al dirigir la orquesta de la emisora La Casa de las Medias.

En 1929 fundó la orquesta de cámara Ignacio Cervantes, y el compositor matancero Aniceto Díaz, creador del danzonete, le dedicó la primera pieza del género: "Rompiendo la rutina". En 1930 visitó la ciudad de Washington, en Estados Unidos, invitado por la Unión Panamericana, y dirigió con gran éxito bandas norteamericanas en un repertorio de música cubana. Al año siguiente los vaivenes políticos que padecía la república hicieron que perdiera su puesto de director de la Banda Municipal.

Organizó en el teatro Martí con Agustín Rodríguez, sin abandonar su responsabilidad al frente de la Orquesta Sinfónica, una compañía de teatro vernáculo que se mantuvo durante cinco años y cinco meses, durante los cuales se estrenaron las mejores zarzuelas cubanas. La orquesta de la compañía era dirigida por Roig y Rodrigo Prats.

De esa temporada data su obra maestra, la zarzuela Cecilia Valdés, que se estrenó el 26 de marzo de 1932, con la soprano mexicana Elisa Altamirano en el papel protagónico. A pesar del convulso clima político que vivía la capital cubana en aquellos días, en que el gobierno de Gerardo Machado vacilaba por la presión popular, la obra alcanzó cien representaciones seguidas.

En el mismo año subieron al escenario del Martí las zarzuelas El jibarito y El Clarín, de Roig; El cafetal y María la O, de Lecuona; Soledad, de Rodrigo Prats, y La tía de Pernambuco, de Jorge Anckermann, entre otros estrenos y reposiciones.

En 1933, se sucedieron en la cartelera del mismo coliseo Las siete capitales del pecado, de Eliseo Grenet; El mayoral y El año terrible, de Prats; Piernas al aire, de Anckermann; La tierra de Venus, de Lecuona, y El patio de los tulipanes y La hija del sol, de Roig. En ese año cayó por fin la dictadura machadista y Roig fue restituido como director de la Banda Municipal, pero renunció a ese puesto.

En 1934 se estrenaron en el teatro Martí, entre otras, El hijo de madame Butterfly, de Jorge Anckermann; Criollo verdá y María Belén Chacón, de Prats; Volando hacia La Habana o El príncipe carioca y Camina, de Roig. Al año siguiente se repuso Cecilia Valdés que, con Rita Montaner en el papel protagónico, alcanzó un éxito sin precedentes.

En 1938 Roig participó en la fundación de la Ópera Nacional, que en el transcurso de ese año presentó las óperas Carmen, La Boheme, Lucia de Lammermoor, La Traviata, Tosca y Cavalleria rusticana. Musicalizó en 1938 la película Sucedió en la Habana, de Ramón Peón, y se reincorporó al puesto de director de la Banda Municipal, que ocupó hasta su muerte.

En 1943, Roig dirigió un concierto de música cubana en el Carnegie Hall, de Nueva York, en el cual participaron Ernesto Lecuona y Esther Borja. En 1948 se llevó por primera vez a disco Cecilia Valdés, con Martha Pérez en el papel principal. Dirigió también, en el mismo año, la grabación de la zarzuela Luisa Fernanda, de Federico Moreno Torroba, que editó la firma Cafamo, con Martha Pérez, Maruja González y Panchito Naya.

En 1951 la Orquesta Filarmónica le dedicó un homenaje.

En 1953 grabó el disco de larga duración In a Cuban Garden, que se editó en 1957, con sus obras "Fantasía cubana", "Mosaico cubano", "Fantasía sobre dos temas del baile típico de El Cocuyé" y "Hoy son día de Reyes". En 1954 dirigió la versión fonográfica de La viuda alegre, de Franz Lehar, editada por la casa RCA Victor, con Maruja González, Hernán Pelayo, América Crespo, Camilo de Rosillón, Francisco Naya y Antonio Palacios. En 1958 ejecutó la dirección orquestal en otra producción discográfica, con obras suyas, que cantaron las sopranos Esther Borja y América Crespo.

En 1962, para la televisión, condujo la orquesta en las óperas Rigoletto, La traviata y Aída, de Verdi; Fausto, de Gounod; Don Pascuale y Lucia de Lammermoor, de Donizetti; La Boheme, Madame Butterfly y Tosca, de Puccini; El barbero de Sevilla, de Rossini, y Las bodas de figaro, de Mozart, entre otras.

En los años siguientes continuó su labor como director en grabaciones y programas radiales y televisivos, así como en el teatro. Su zarzuela Cecilia Valdés fue repuesta en teatro y televisión con distintos elencos, y con variaciones introducidas por el propio maestro. En el papel de Cecilia se destacó Blanca Varela, a inicios de la década de los años 60, y en el umbral de la década siguiente, Alina Sánchez.

En 1969 hizo grabaciones al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional y la Banda Nacional de Conciertos. Dirigiendo la última, actuó en público por última vez el 27 de mayo de 1970.

Falleció el 13 de junio de 1970. Días antes había empuñado la batuta en un ensayo de la Banda Nacional, con Esther Borja en su criolla" Nunca te lo diré·" (letra de Agustín Rodríguez), que la cantante había estrenado en 1950:

No me preguntes por qué estoy triste

porque eso nunca te lo diré,

mis alegrías las compartiste,

pero mis penas no, ¿para qué?

Dejó en herencia, junto a una considerable obra zarzuelera, canciones de concierto como "Lloro aún al recordarte" (ca.1914), "Ojos brujos" (1918), "Yo te amé" (1923); "Lamento negroide" (1943) y "Estás en m" (1956); también las suites instrumentales "Mosaico musical cubano" (1937), "Fantasía cubana" (1942), "Fantasía sobre dos temas del Cocuyé" (1944) y "Hoy son día de Reyes" (1955).



Bibliografía
Cañizares, Dulcila: Gonzalo Roig, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1978.

Carpentier, Alejo: Ese músico que llevo dentro, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1980.

_____________: Temas de la lira y el bongó, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1994.

Díaz Ayala, Cristóbal: Música cubana. Del Areyto al rap cubano, Fundación Musicalia, San Juan, Puerto Rico, 2003.

Giro, Radamés: Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2007.