Guacanagarix

Historia, República Dominicana, Haití

Guacanagarix  (¿?). Uno de los principales caciques de Haití antes de la llegada de los españoles. Colaborador de Cristóbal Colón.

El territorio de Marién, que gobernaba el cacique Guacanagarix a fines del siglo XV, estaba situado en la parte central y noroccidental de la isla que los pueblos originarios llamaban Haití y era uno de los cinco mayores formado por los tainos. Según los cronistas de Indias, abarcaba  “todo el llano e señoreaba más de sesenta leguas en el medio de la isla”.

Cuando Cristóbal Colón desembarcó en la bahía de Acul, a fines de diciembre de 1492, entró en contacto con Guacanagarix atraído por la posibilidad de encontrar minerales preciosos. El jefe indígena se mostró hospitalario y colaborador, al extremo que le auxilió a cargar en sus embarcaciones todo el oro de que disponían –entre ellos varios colgantes y collares del codiciado metal- y otros productos que les interesaba llevar de regreso.

La carabela Santa María zozobró mientras se dirigía a lo que hoy es Cabo Haitiano, el 24 de diciembre de 1492,  Guacanagarix ordenó a su gente que los auxiliaran a salvar todo lo posible del naufragio. Con los restos del navío se construyó, también con ayuda de los aborígenes, el fuerte Navidad en la desembocadura del rio Guárico, donde Colón, antes de partir a España el 4 de enero de 1493, dejó tres docenas de sus hombres bajo la protección de Guacanagarix.

Cuando el Almirante volvió a los predios de este cacique, el 28 de noviembre de 1493, en su segundo viaje al continente americano, se encontró la fortaleza destruida y a sus hombres muertos, debido a que durante su ausencia los aborígenes se había sublevado ante los abusos y crueldades de los conquistadores españoles. En estas circunstancias, y a través de informantes aborígenes, los europeos conocieron la versión de que Caonabo y otro cacique, Mairení, habían matado a todos los españoles y que Guanacarix había salido herido al tratar de impedirlo, aunque con posterioridad el propio Colón pudo comprobar que este jefe estaba saludable, sospechando que pudiera haberlos traicionado.

No obstante, el cacique Guacanagarix siguió colaborando con Colón y cuando retorno de nuevo a España le obsequió varios regalos, incluyendo varias laminillas de oro utilizadas por los indios para adornarse las orejas y la nariz.

Antes de marcharse  por segunda vez, Colón instaló la factoría de La Isabela, primera española en América, en tierras bajo el dominio de Guacanagarix, en las proximidades de lo que luego sería Puerto Plata. Además, el propio cacique acompañó al Almirante en su expedición al Cibao en marzo de 1494. Después, ante el continuo y despiadado avance de la conquista de la isla, denominada por Colón La Hispaniola, se levantó la rebeldía de los pueblos aborígenes encabezados por cuatro de los cinco principales caciques: Caonabo, Guarionex, Behechio y Cayacoa.

La excepción fue Guacanagarix, el único importante jefe aborigen que mantuvo a toda costa su alianza con los invasores de su tierra. Por esa colaboración incondicional, Bartolomé de Las Casas calificó a Guacanagarix como bueno y hospitalario, aunque ha quedado en la historia como traidor a su pueblo, lo que explica que su nombre se utilice hoy para indicar el menosprecio de lo autóctono por lo extranjero, mientras el de Caonabo simboliza la resistencia nacional al invasor foráneo.

 

Bibliografía

Fernández de Oviedo, Gonzalo: Historia general y natural de las Indias, Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, 1959.

Franco Pichardo, Franklin: Historia del pueblo dominicano, Ediciones Taller, República Dominicana, 2009.

Las Casas, Fray Bartolomé de: Historia de las Indias, Biblioteca de Autores Españoles, Madrid 1957.

Tejera, Emilio: Indigenismos, Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Santo Domingo 1977.