Héctor Gallego

Historia, Política, Religión, Panamá, Colombia

Jesús Héctor Gallego Herrera (1938-1971). Sacerdote católico, comprometido con la política social del Concilio Vaticano II. Fue secuestrado y desaparecido en Veraguas, Panamá, en 1971.

Nació el 7 de enero de 1938 en Monte Bello, Salgar, Antioquia, Colombia. Fue hijo primogénito del agricultor cafetalero Horacio Gallego, y de Alejandrina Herrera. Fue el mayor de once hermanos: nueve hombres y dos mujeres. Estudió la primaria y la secundaria en Colombia. Recibió enseñanza filosófica en Santa Rosa, Antioquia, y por último ingresó al Seminario Mayor Arquidiocesano de Medellín (1963-1965), regentado por el Padre Ignacio Restrepo Uribe. En la diócesis de Jericó ejerció sus primeras tareas evangelizadoras. En 1965, a los 27 años, Héctor Gallego arribó a Panamá aún como seminarista en 1966, con el reverendo Pablo Bueter. Colaboró con Monseñor Alejandro Vásquez Pinto en Santa Fe, y con las monjas franciscanas. Fue diácono por un año en San Francisco de Veraguas, donde la Iglesia Católica llevaba adelante el Plan Veraguas, consistente en crear las condiciones para romper los círculos viciosos del atraso. Este Plan fue elaborado por el reverendo Ricardo Seidel, con apoyo del Obispo de la provincia, Monseñor Marcos Gregorio McGrath, y Edwin Fábrega, subdirector de Planificación de la Presidencia. El estudio identificó un analfabetismo del 51.7% de la población de 10 y más años de edad; y la región ocupaba el 87.5% de viviendas con piso de tierra, segundo lugar nacional, mientras que había criaderos de cerdos con piso de cemento; 80.4% de la población vivía sin agua potable ni servicio sanitario; 91.9% sin energía eléctrica; un 50% de la niñez sufría de malnutrición; y había una alta tasa de mortalidad por enfermedades infecciosas y parasitarias, y por tuberculosis en todas sus formas. Héctor Gallego, comprometido con la nueva política de la Iglesia, emanada del Concilio Vaticano II y la Conferencia de Obispos Latinoamericanos de Medellín, regresó a Medellín, y fue ordenado presbítero el 15 de julio de 1967. Monseñor Martín Legarra solicitó al general Omar Torrijos, a través del piloto de aviación Hermes Nene Carrizo, que permitiera el regreso del clérigo a Veraguas, ya que el G-2 de la Guardia Nacional le impedía su regreso al país. Se estableció en Panamá, aunque con visa de turista. Nunca tramitó residencia definitiva.

En agosto de 1967, Gallego celebró su primera misa en Veraguas. Poco después se le nombró primer párroco de la Iglesia San Pedro Apóstol de San Francisco en Santa Fe. En el verano de 1968 fue ratificado por el Obispado. Gallego atendía once centros campesinos organizados; se edificó una casa comunal en Santa Fe, se crearon las cooperativas de servicios múltiples, llamadas "Esperanza de los Campesinos" (luego rebautizada Juan XXIII), pero los terratenientes los atacaron y amenazaron; entre ellos, Álvaro Vernaza Herrera, quien enfrentó el Plan Veraguas, la reforma agraria y otros proyectos socioeconómicos del gobierno y la Iglesia Católica en la región.

El Obispado de Veraguas se pronunció con firmeza al respecto. En 1968, fue quemada una planta eléctrica propiedad del latifundista Vernaza en Santa Fe; se robaron las urnas en las elecciones generales en las que competían el Ing. David Samudio y el Dr. Arnulfo Arias, y fueron culpados los evangelizadores. Se les acusó de comunistas y terroristas. La violencia política de las ciudades se instaló en el campo. El 11 de octubre de 1969 la Guardia Nacional dio un golpe de Estado al presidente electo Arnulfo Arias Madrid, y se instaló una Junta Provisional de Gobierno Militar. Tomás Clavel, Arzobispo de Panamá, atacó al nuevo régimen. Algunos sacerdotes se sumaron a la protesta. Monseñor Legarra asumió el Obispado de Veraguas a inicios de abril de 1969. En medio de estos cambios, continuaron los conflictos entre terratenientes y campesinos. A esta situación se sumó la oposición armada al gobierno militar por parte de fuerzas políticas del panameñismo y algunos grupos de la izquierda, con focos en las ciudades terminales, Coclé y Chiriquí. Las relaciones con la Iglesia Católica eran tensas, y algunos sacerdotes, entre ellos Carlos Pérez Herrera, fueron encarcelados por su participación en los movimientos sociales.

El 16 de diciembre de 1969 ocurrió un golpe fallido contra Torrijos efectuado por los Tenientes Coroneles Amado Sanjur, Nenzen Franco, y Ramiro Silvera, lo cual generó una mayor tensión política.

El 2 de julio de 1970, Héctor Gallego fue detenido por agentes policiales de la provincia, acusado por Álvaro Vernaza Herrera de quemar la planta eléctrica. El Arzobispo McGrath habló con Torrijos para que lo liberaran. Lo soltaron con el compromiso de viajar a Panamá al día siguiente para entrevistarse con el General Torrijos.

El 3 de julio, el Padre Gallego se entrevistó con el General Torrijos, y llegó a acuerdos importantes para llevar adelante la reforma agraria y alcanzar los objetivos trazados por el Plan Veraguas. Se suscitó entonces un nuevo incidente: Vernaza intentó atropellar con su Jeep al religioso Gallego, y golpeó con un cable al Padre Vásquez Pinto en Santa Fe. La Conferencia Episcopal protestó públicamente, y el 16 de julio de 1970 Álvaro Vernaza fue relevado del cargo de Director Regional en el Instituto Nacional de Agricultura. Meses después, Vernaza fue nombrado administrador del Instituto Nacional de Agricultura (INA) en Divisa.

El Padre Héctor Gallego hizo un viaje a Colombia el 23 de enero de 1971 y regresó a Panamá el 14 de marzo. A su regreso, realizó un campamento del 22 al 28 de marzo de ese mismo año con jóvenes universitarios de la comunidad de Chilagre. La Guardia Nacional detuvo a varios universitarios para comprobar que no fueran guerrilleros. Los diarios atacaron el proyecto social de la iglesia católica. Nuevamente, tras una correspondencia de por medio, se entrevistaron el Padre Gallego y el General Torrijos el 30 de marzo y convinieron en que el Padre y el General estudiarían la mejor forma de llevar a cabo un plan de desarrollo en Santa Fe.

El 4 de mayo, Gallego solicitó por telégrafo una reunión con Torrijos para informarle de los resultados de las reuniones con campesinos, pero el 16 de mayo se le informó que la reunión sería imposible por el momento. En la madrugada del 22 al 23 de mayo de 1971, enemigos del trabajo de la iglesia católica y del gobierno, incendiaron el rancho donde dormía el reverendo Gallego. Esto lo obligó a refugiarse en casa de Jacinto Peña y Clotilde Toribio de Peña.

El 31 de mayo, Gallego viajó a la ciudad de Panamá para asistir a un curso con Joseph Comblin. Gallego aprovechó para intentar entrevistarse con el General Torrijos, discutir los problemas relacionados con el programa de desarrollo del distrito de Santa Fe, e informarle acerca de las conclusiones a las que habían llegado los dirigentes de las comunidades sobre dicho plan. Al no lograr entrevistase, escribió una carta al General Torrijos donde expresaba la preocupación de los dirigentes de las comunidades campesinas, quienes consideraban que las reuniones con el Gobierno no tomaban en cuenta el deseo manifiesto de los campesinos de colaborar con un plan para la solución de los problemas que ellos habían estudiado y analizado. El Padre Gallego le expresaba al General Torrijos, además, su temor de que tal actitud de ignorarlos, pudiera influir contrariamente en el campesinado. Durante su estadía en Panamá, el Padre Gallego concedió una entrevista al Jesuita Julián Leucona, en la emisora Católica Radio Hogar, en la que afirmó que algunos elementos de Santa Fe se habían opuesto porque el movimiento tocaba sus intereses. Sostuvo que la tarea del cambio de sistema abarca al mundo de hoy (1971).

El Padre Gallego retomó la vía de regreso a Veraguas el 6 de junio de 1971. Al día siguiente en la mañana, los señores Eugenio Magallón y Melbourne Walker, miembros de la inteligencia militar, llegaron a la tienda de la Cooperativa en Santa Fe, indagando sobre Gallego. Estos agentes bajaron a la comunidad de El Carmen donde estaba trabajando en la Casa Comunal, y hablaron con él. Gallego le escribió el día 8 de junio de ese año a Monseñor Legarra, informándole sobre la investigación de la quema del rancho. Ese día llegaron dos agentes del DENI, a quienes el Padre Gallego les dio información, según dejó escrito. Finalizó su nota indicando que esa semana estaría en El Carmen. Regresó al día siguiente. En la tarde, cerca de la medianoche, ocurrió el rapto y desaparición del reverendo católico.

Más de una docena de testigos afirma que desde las 8:30 de la noche del 9 de junio de 1971, un Jeep Toyota Land Cruiser color verde, con la capota blanca, recorrió las comunidades que van desde San Francisco hasta el Carmen (10:30 p.m.) y Santa Fe (12:10 a.m.). En el vehículo, al parecer, viajaban tres hombres. Testigos directos de la desaparición del padre Gallego fueron el campesino Jacinto Peña y su esposa Clotilde Toribio de Peña, quienes le habían dado posada al Padre Gallego. En declaraciones formuladas ante las autoridades judiciales y en un medio editorial, Jacinto y Clotilde afirmaron que tres hombres se apersonaron esa noche a la casa, pidieron hablar con el sacerdote y le solicitaron al cura que los acompañara al cuartel militar, pues por órdenes superiores se requería su presencia. A partir de ese momento no supieron más del Padre Gallego. Cientos de campesinos con machete en mano salieron esa noche a buscar por los caminos, trechos, ríos y matorrales a Gallego, pues pensaban que lo habían golpeado y tirado por alguno de esos sitios. Se iniciaron investigaciones sumarias el 10 de junio de 1971, hasta la aparición en televisión del Obispo de Veraguas, Monseñor Legarra, quien declaró excomulgados a los autores intelectuales y materiales del secuestro del Padre Gallego; Álvaro González, uno de los enemigos del proyecto social de la iglesia y el gobierno, se suicidó el 13 de julio de ese año. Finalmente el 26 de junio de 1973, se cerraron, sin resultados, las investigaciones del caso. Solamente se reiniciaron luego de un proceso iniciado en 1990, que entró en su etapa de juicio el 26 de octubre de 1993. Fueron hallados culpables el 21 de noviembre del mismo año Melbourne Constantino Walter Nevans, miembro activo del cuerpo de inteligencia del G-2 y Eugenio Nelson Magallón Romero (actualmente prófugo) del S-2 de la 3ra Zona Militar en Veraguas, a cargo del capitán Eros Ramiro Cal, y Nivaldo Madriñán, todos militares, mientras que el 29 de abril del año siguiente, Oscar Agrazal fue absuelto.

 

Bibliografía

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___________________________ “Dos macabros ascensos”, en La Prensa, Panamá, 16 de julio, 2003.