José Gómez Mustelier

Deporte, Cuba

José Gómez Mustelier (1959). Boxeador cubano de los 75 kilogramos. Campeón olímpico (Moscú 1980) y mundial (Belgrado 1978).

Nació el 28 de enero de 1958, en el central azucarero Colombia, en la provincia de Las Tunas. Comenzó algo tarde la práctica del boxeo, a los 15 años, pero desde entonces mostró condiciones para ese deporte, con fuerte complexión física y poderosa pegada. Además, pretendía seguir los pasos de su paisano Teofilo Stevenson, quien acababa de obtener el título olímpico de Munich 1972. Rolando Guerra le enseñó los primeros secretos de este difícil arte de dar y que no te den, en su terruño natal. 

En 1977 tuvo su debut en los fuertes torneos nacionales Playa Girón, evento en el cual toman parte los mejores púgiles de Cuba en el mes de enero. Allí, Gómez ganó todos sus combates de los 71 kilogramos, excepto el de la final frente al estelarísimo y consagrado titular olímpico Emilio Correa. Por su destacada labor en el torneo fue llamado a las filas de la preselección nacional y allí conoció a Sarvelio Fuentes, quien se convirtió con los años en su entrenador principal.

Para el internacional Giraldo Córdova Cardín de ese mismo año en Matanzas, José Gómez subió a los pesos medianos (75 kilogramos) y en su primera pelea derrotó por RSC (Referee Suspende Combate) en el asalto intermedio al guyanés Anthony Thomas. Posteriormente, venció por decisión unánime de los jueces (5-0) a Juan Despaigne y por el título se impuso (3-2) a Hermenegildo Báez. Ya su nombre empezaba a sonar entre la población cubana y los técnicos a tomarlo en cuenta.

En el primer tope bilateral de boxeo Cuba-Estados Unidos, efectuado en Houston, Texas, Gómez liquidó por RSC-2 a Lindell Holmes. Sin embargo, un revés en semifinales por nocaut a manos del soviético Leonid Shaposhnikov, durante la celebración de las Espartaquiadas de Verano, en La Habana, le hizo interiorizar que aún estaba lejos de ser un estelar y que debía aprender mucho más en los entrenamientos diarios. En mente solo tenía ser el representante de su país al II Campeonato Mundial de Boxeo, en Belgrado, al año siguiente.

Y así fue. El tunero liquidó a todos sus adversarios en el Playa Girón de Camagüey 1978, incluido en la final al experimentado y también pegador Alejandro Montoya. Unos meses después, repitió la corona en el Córdova Cardín de Cienfuegos frente a Leobaldo Ferrer. No había dudas, era el mejor púgil de los 75 kilogramos en Cuba y, por ende, el hombre a la cita del orbe.

En la capital de Yugoslavia, José Gómez demostró toda su clase. Aunque no era un virtuoso sobre el cuadrilátero, definía sus peleas, apostando a la poderosa pegada; sobre todo, de su mano derecha. El sorteo lo favoreció, pues quedó bye o libre, y en su primera salida no tuvo que sudar la camiseta, su rival, el libio Matoung Essadeg, no se presentó a combatir por razones que aún se desconocen. Luego, ya en cuartos de finales, dispuso del australiano Phil McElwaine, aunque uno de los cinco jueces lo vio perder. Se malogró el desquite frente a Leonid Shapornikov, pues el soviético perdió ante el anfitrión Slobodan Kacar. Entonces, Gómez derrotó a este ídolo local por impresionante RSC en el segundo asalto. Por la medalla de oro, venció al peligroso y siempre combativo finés Tarmo Uusivirta 5-0. Ya poseía el título mundial y ahora solo pensaba en la corona olímpica. Dos meses después obtuvo el título en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, al superar en la final de Medellín, Colombia, al dominicano Clemente Ortiz.

El cierre de 1978 resultó por todo lo alto, al triunfar en los dos topes bilaterales frente a boxeadores de Estados Unidos. El primero se realizó en Ciudad de La Habana y lo declararon vencedor por no presentación de Roger Leonard. El siguiente fue en Nueva York y allí ganó 3-0 al también pegador Alex Ramos.

La provincia de Camagüey volvió a organizar el Playa Girón a inicios de 1979. En la llamada Ciudad de los Tinajones, José Gómez revalidó la corona de los pesos medianos, al derrotar por puntos a Manuel Cordero. En febrero se realizó el tope Cuba-Estados Unidos en La Habana, y el antillano liquidó por RSC-2 a Monte Oswald. En la gira por Europa, preparatoria para el principal evento de ese año —los Juegos Deportivos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico—, el cubano se impuso a Valentin Silaghi (RUM) por RSC-3 en la final del Cinturón Dorado, de Rumania, y triunfó por la medalla de oro sobre Kostadin Floev (BUL) por puntos, en el Strandzha, de Bulgaria. Estos éxitos, más el alcanzado en el Giraldo Córdova Cardín, en la capital, con impresionante KO en el segundo asalto ante su compatriota Ventura Donatién, ratificaron a Gómez como el hombre a la lid continental.  

En la capital de Puerto Rico demostró su gran pegada en dos de los tres combates que efectuó para obtener la corona. El único que escapó a sus poderosos puños y aguantó hasta el final fue el estadounidense James Williamson, quien perdió 5-0. Los restantes, el guyanés Alfred Thomas y el brasileño Carlos Fonseca sucumbieron ante el empuje del cubano por KO-1 y RSCH-3 (Referee Suspende Combate por Golpe a la Cabeza), respectivamente.

A sus vitrinas llegó el máximo pergamino Panamericano, que se unió al Centroamericano y Mundial. Solo le faltaba el título olímpico, para tener todos los que confiere la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA).

Y llegó el añorado 1980 para José Gómez y con él los Juegos Olímpicos de Moscú. Antes mantuvo su invicto dentro y fuera de Cuba con victorias en el Playa Girón; el tope frente a Estados Unidos en Charlotte; el Córdova Cardín; en la Copa Honved en Budapest, y en la Copa Química de Halle, en la República Democrática Alemana. 

Mas, semanas antes de la lid estival, Gómez sufrió un accidente automovilístico sin muchas consecuencias, pero que puso en peligro su asistencia a la capital de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Afortunadamente, se recuperó rápido y pudo ser parte de la delegación boxística. No obstante, llegó al importante compromiso bajo los cinco aros con ciertas limitaciones físicas y en su debut pasó sus apuros para vencer al desconocido Enock Chama (ZAM) 3-2. Incluso, en el siguiente frente a Chang Bon-Mun (CSU) recibió un conteo de protección, pero se recuperó en el segundo asalto y con derechazo al mentón liquidó el pleito por nocaut. Ya estaba en el cuadro de medallistas, pero su aspiración no era otra que el primer lugar. En semifinales tampoco convenció en su triunfo 5-0 ante el conocido Valentín Silaghi (RUM) y los aficionados soviéticos apostaban ciegamente en la disputa de la medalla de oro por su representante, Viktor Savchenko. Ambos salieron con todo en busca del triunfo. Sus estilos de pelea encajaban a la perfección, pues los dos tenían pegada, no eran virtuosos en técnica, y siempre iban hacia delante. Resultó una gran pelea, en la cual el europeo pegó fuerte, pero el cubano lo hizo con más precisión, incluso propinó varios conteos de protección que estuvieron a punto de detener el combate. La decisión de los jueces, después de los nueve minutos de intenso combate, fue a favor de José Gómez 4-1. Solo el juez argelino Omar Ould-Abbou vio ganar a Savchenko, quien hizo alarde de una gran asimilación. Sin dudas, José Gómez lo reservó todo para este combate final y cumplió con su promesa de ganar el ansiado título olímpico.        

En los siguientes años, el tunero mantuvo la condición de principal hombre en el país en su división. Ganó los campeonatos nacionales de 1982 (Cienfuegos) y 1983 (Las Tunas), en ambos casos frente a Bernardo Comas. Pero, ya no era el mismo. Resultaba evidente que a raíz del accidente antes mencionado, ya había perdido algunas cualidades que lo hacían imbatible entre las 12 cuerdas. A nivel internacional, sus resultados dejaban mucho que desear.

El hombre de los 75 kilogramos a los Centroamericanos y del Caribe de La Habana 1982 y a los Juegos Deportivos Panamericanos, Caracas 1983, fue el camagüeyano Bernardo Comas y en los dos eventos regresó con el metal dorado. Así, José Gómez, convencido que el relevo estaba garantizado, decidió colgar los guantes y dedicarse a entrenar a los futuros campeones olímpicos y mundiales en su provincia natal.

No por gusto, a pesar de los numerosos extraclases que han pasado por los cuadriláteros del boxeo amateur cubano, la mayoría de los expertos coincide en afirmar que a excepción del gran Teófilo Stevenson, por coincidencia tunero también, ningún otro de nuestros púgiles ha propinado tantos nocauts fulminantes como este peso mediano llamado José Gómez.

Este prestigioso boxeador cubano era de esos púgiles que se entregaba en los entrenamientos como ningún otro y de ahí los innumerables éxitos en su corta, pero fructífera carrera. Fue elegido con justeza como uno de los mejores boxeadores de Cuba y entre los 100 mejores deportistas del siglo XX.

 

Bibliografía

Martin, Eddy: Por las rutas del Olimpo, Editorial Científico-Técnica, La Habana, 1985.

Forbes, Irene, Ana María Luján y Juan Velázquez: Famosos y desconocidos. Cubanos en Juegos Olímpicos, Ediciones Unión, La Habana, 2003.

Cabalé, Manolo: Hombres del boxeo, Editorial Orbe, La Habana, 1980.