La televisión en Cuba

Radio y TV, Cuba

La televisión en Cuba (1950). La primera trasmisión de televisión en Cuba se realizó el 24 de Octubre de 1950, a través de Unión Radio y Televisión (Canal 4), propiedad de Gaspar Pumarejo.

Cuba fue uno de los primeros países de América Latina en introducir la televisión. Asimismo, fue uno de los pioneros en los modos de producción y en la comercialización de los espacios televisivos.

Apenas un año antes de que se realizara la primera trasmisión, Goar Mestre, propietario de la poderosa CMQ Radio, anunció que en un plazo de tres años su empresa comenzaría a operar la televisión en Cuba. Sus declaraciones desataron una carrera desenfrenada por la primicia, en la que participaron otros dos competidores también provenientes del medio radial: Amado Trinidad, de la RHC Cadena Azul y Gaspar Pumarejo, dueño  de  Unión Radio. Estos últimos crearon una especie de alianza para ganar la disputa.

Con esa idea en mente, Goar Mestre había apresurado la construcción del inmueble que sería sede de CMQ Radio, donde también planeaba establecer los estudios de televisión. El edificio se llamó Radiocentro y está ubicado en 23 y L, en el Vedado habanero. Su concepción respondió al estilo del Radio City de Nueva York: un complejo de cine, radio y televisión, con una galería de tiendas y un teatro. La inversión total se elevó a tres millones de pesos y fue el primer edificio cubano que tuvo aire acondicionado centralizado, con una planta de 280 toneladas. Radiocentro, que en su momento fue todo un coloso arquitectónico, fue inaugurado el 12 de marzo de 1948.

Algunos pasos fueron dados antes de la fecha que marca el inicio de las trasmisiones televisivas en Cuba; por ejemplo, en diciembre de 1946 se realizó el primer control remoto durante la demostración televisiva organizada por María de los Ángeles Santana y Julio Vega, en la que señal televisiva en circuito cerrado enlazó dos sitios ubicados en diferentes municipios de la capital habanera. De la misma forma, a principios de octubre de 1950, los habaneros vieron imágenes de un juego de pelota en el Estadio del Cerro, que accidentalmente salió “al aire” durante los ensayos en el “Máster Control” para la difusión en vivo de estos encuentros deportivos. Cuando el equipo de control remoto que practicaba las futuras transmisiones, dirigido por Erich Kaupp, regresó al estudio central en la casona de Mazón y San Miguel, en el Vedado habanero, se encontró reunida  una multitud que los aplaudía sin que ellos supieran la razón.

Finalmente, el 24 de Octubre de 1950, Gaspar Pumarejo venció el desafío entablado con los Mestre, pues lanzó al aire la primera señal de televisión comercial en Cuba, a través de Unión Radio Televisión. El presidente de la República, Carlos Prío Socarrás inauguró la planta desde el entonces Palacio Presidencial. En la noche de ese día comenzaron las trasmisiones oficiales desde los estudios improvisados en la residencia familiar de los suegros de Pumarejo, con un amplio desfile de artistas nacionales y extranjeros, entre los que se cuentan la estrella del cine mexicano Pedro Armendáriz y la cubana Carmen Montejo, también reconocida en ese ámbito. Una vez estabilizada la operación regular del canal con programación ininterrumpida durante ocho horas diarias, se propuso difundir especialmente los espectáculos deportivos, sobre todo el beisbol.

A partir de entonces surgieron nuevos canales. El 11 de marzo de 1951, inició sus servicios regulares el segundo canal televisivo, CMQ TV Canal 6, de la propiedad de los Mestre, quienes se habían convertido en poderosos empresarios, con un sólido respaldo financiero que les confería un estatus superior al de la mayoría de los propietarios mediáticos de la Isla, y probablemente de la región. Por esta razón, Pumarejo no pudo aguantar el empuje de CMQ Radio y Televisión, y se vio obligado a vender Unión Radio y Televisión.

La televisión se extendió rápidamente por el país a través de la técnica del kinescopio. El 19 de marzo de 1952 se inauguró oficialmente la televisión en las ciudades de Matanzas, Santa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba. En ese año, de nueve ciudades latinoamericanas que poseían el servicio, cinco eran cubanas.

El 2 de febrero de 1953 tuvo lugar la exhibición inaugural del Canal 7 CMBF TV, con la proyección para toda La Habana de la cinta española “El Yugo”. Este canal también era propiedad de los Mestre. El Canal 11 TV Caribe, el único de propiedad norteamericana, comenzó sus trasmisiones en noviembre de 1953 y a los siete meses fue comprado por el Telemundo Canal 2, que había sido inaugurado en febrero de ese año, y pertenecía a Ángel Cambó. Esta última televisora insertó cambios sustanciales en la práctica televisiva del resto, no solo por las avanzadas condiciones tecnológicas con que contaba, sino también por su estructura y funcionamiento basados en la genuina empresa de medios que hoy se conoce.

Si bien al principio la disponibilidad de aparatos receptores era muy reducida, poco a poco los establecimientos comerciales iniciaron diversas estrategias de posicionamiento mercantil, desplegadas a través de concursos, rifas, ventas a crédito y otras múltiples acciones que convirtieron aceleradamente a los espectadores en televidentes habituales.

La rápida expansión de la televisión por el territorio nacional y el tipo de programación que ofrecía, toda en vivo, impulsó la formación de personal altamente calificado en las cuestiones artísticas y técnicas. Por ejemplo, el 29 de septiembre de 1954, técnicos cubanos lograron por primera vez en el mundo, la comunicación visual directa a larga distancia, al trasmitir imágenes en vivo de los Juegos de las Grandes Ligas entre los Estados Unidos y Cuba. La trasmisión se realizó a través de un avión que voló en forma de ocho entre las ciudades de Cárdenas, en Cuba y Cayo Hueso, en Estados Unidos. Los controles remotos de la primera etapa televisiva cubana abarcaron espectáculos y sucesos de toda índole, pero el deporte fue el más privilegiado.

Entre los controles remotos más famosos durante las primeras etapas del Canal 4, se encuentra la inauguración del cine teatro Payret, en septiembre de 1951 y el gran festival de la televisión, desde el Parque Martí, en enero de 1952, ambos en la zona central de la capital. Cuando el Canal ya pertenecía al cineasta Manolo Alonso, en febrero de 1952, trasmitió el carnaval habanero y la feria ganadera en Rancho Boyeros, los conciertos de la Orquesta Filarmónica ejecutados en el Teatro Auditorium e, incluso, la celebración de una misa católica en la catedral de la calle Reina. Poco después se trasmitió el básquet desde el Palacio de los deportes y para julio de ese año, los partidos de balompié entre españoles y cubanos.

La programación televisiva de los primeros diez años fue eminentemente comercial. Se utilizaban fórmulas probadas con éxito en la radio y programas norteamericanos importados, y predominaban los espacios humorísticos y musicales. El elenco artístico estaba conformado por los mejores conductores, actores, cantantes y bailarines, quienes frecuentemente firmaban contratos de exclusividad con el sector industrial o comercial.

Un mérito de la televisión cubana es haber sido la primera en América Latina, y la segundo en el mundo, en ofrecer las trasmisiones en colores desde 1958. Esta iniciativa respondió al empuje del empresario Gaspar Pumarejo, el mismo que había realizado la primera trasmisión televisiva en Cuba. Desde principios de 1959 y durante un largo periodo, cesaron las trasmisiones en colores hasta que se reanudaron de manera masiva, el 17 de diciembre de 1975, con la transmisión del primer Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Después del triunfo de la Revolución, la televisión fue escenario de profundos cambios: la programación incluyó más programas educacionales y culturales, y de producción nacional. Además, el medio acompañó y reflejó la vida convulsa de la nación. La televisión filmó y trasmitió imágenes tomadas durante la campaña de alfabetización, en los sucesos de Playa Girón, en la lucha contra bandidos en las montañas del Escambray, y en las zafras azucareras, por solo citar algunos eventos.

El 27 de febrero de 1961 se eliminó totalmente la publicidad comercial de la programación de la radio y la televisión cubanas, a pesar de que esta constituía su soporte económico fundamental. El gobierno revolucionario replanteó los cimientos de la televisión nacional, a partir de la necesidad de reconvertir contenidos y mensajes en función de los nuevos objetivos de servicio público orientados a educar, formar, informar y satisfacer las necesidades culturales y espirituales del pueblo. Los medios pasaron a la forma de propiedad estatal en lugar de la privada existente hasta entonces. Al mismo tiempo, la televisión cubana ha tenido que enfrentar carencias y vicisitudes materiales y tecnológicas que constituyen un freno real para su desarrollo.

No obstante, ha habido avances significativos. Desde 1978, el ICRT cuenta con un Centro de Operaciones Internacionales, montado totalmente por técnicos cubanos y dotado de una moderna tecnología. El 1º de mayo de 2000 se iniciaron las trasmisiones de la televisión cubana por INTERNET. Además, se trasmite por cable a través de Cubavisión Internacional (español e inglés), canal que cuenta con más de 18 millones de abonados en el mundo. En la actualidad existen 5 canales de alcance nacional: Tele Rebelde, Cubavisión, Multivisión, Canal educativo y Canal Educativo 2; además de los 15 telecentros provinciales y varios municipales. Con el fin de reconocer el desempeño del personal vinculado a este medio, desde 1993 se estableció el Premio Nacional de Televisión, el cual ha sido recibido por decenas de creadores, fundadores, artistas y técnicos; todos comprometidos con  la labor a favor de la cultura, la educación y la recreación de la población cubana.

 

Bibliografía
Bracero, Josefa: Voces que se escuchan, Letras Cubanas, La Habana, 2002.