Lázaro Ross

Música, Religión, Folklore, Cuba

Lázaro Ross (1925-2005). Apwón. Reconocido como el mejor cantante de música folclórica de origen africano de todos los tiempos, y maestro de varias generaciones de artistas cubanos.

Lázaro Ross, Ocha Niwe en el ámbito de la Regla de Ocha, nació el 11 de mayo de 1925, en Santos Suárez, barrio de La Habana. Aprendió los primeros cantos con Otilia Mantecón y en contacto directo con los practicantes de las religiones afrocubanas de barrios habaneros como Guanabacoa, Regla, Párraga y Mantilla.

Con 13 años empezó a cantar en fiestas de santos y en 1949 trabajóen un programa de música folclórica en la emisora Cadena Azul. Como era de origen humilde, el propio Ross afirmaba que no obtuvo el estatus de artista profesional hasta que, después de triunfar la revolución, desde el punto de vista institucional, comenzó un proceso de legitimación de la herencia cultural africana en Cuba.

Lázaro Ross fue una figura clave en la década del sesenta, dentro del ámbito de la música, la danza y el teatro cubanos. En 1959 integró el Conjunto Folklórico Nacional. Participó, junto a figuras como Ramiro Guerra Suárez y Argeliers León, en la incorporación de la herencia ritual africana a la escena y, por tanto, en la revitalización y renovación de las tablas cubanas.

En 1960, participó en la puesta del ballet Suite Yoruba, de Ramiro Guerra, estrenado en el Teatro Nacional de Cuba, con el recién fundado grupo de Danza Moderna. Era la primera vez que los bailes rituales yorubas protagonizaban un espectáculo danzario en un teatro cubano. Ross colaboró, a partir de entonces, con prestigiosas agrupaciones de las artes escénicas como el grupo Rita Montaner, la Orquesta Sinfónica de Matanzas y el Ballet Nacional de Cuba, así como con el Departamento de Folklore del Teatro Nacional, dirigido por Argeliers León.

En 1971, Lázaro Ross escribió El alafin de Oyó, donde, por vez primera, los bailarines folclóricos debían asumir un texto dramático. En la obra se conserva la fidelidad a la leyenda, donde se representan pasajes de la vida de Changó, rey de Oyó que luego se convierte en oricha. Esta puesta marcó un hito en el desenvolvimiento del Conjunto Folkórico Nacional, puesto que en espectáculos posteriores se concibieron los temas folclóricos en función de una dramaturgia de la danza, según explica Inés María Martiatu. Ross realizó, asimismo, en 1979, la obra de teatro Arará.

En el ámbito cinematográfico, Lázaro Ross ha participado como protagonista, o ha prestado su voz en varias ocasiones. En 1961 participó en el documental de José Massip, Historia de un ballet (Suite Yoruba) y en 1966, en el animado Osaín, de Hernán Henríquez. En 1988 fue parte de Obataleo, documental de Humberto Solás, junto al Grupo Síntesis; y en 1991, bajo la dirección de Gloria Rolando, realizó Un eterno presente (Oggún). Su voz aparece en las bandas sonoras de los filmes María Antonia (1990) de Sergio Giral y Guantanamera (1995) de Tomás Gutiérrez Alea.

El cantante fue, durante su vida, un embajador de la cultura cubana. Realizó numerosas giras internacionales donde exponía las raíces africanas de nuestra cultura, con el atractivo de su voz. En 1993, Lázaro Ross junto a Pablo Menéndez, director del grupo Mezcla, participó en el Encuentro del Canto Popular en San Francisco, California. Compartió la escena con Carlos Santana e improvisó con su canto durante la ejecución de la famosa canción "Oye Como Va". En 1997 regresó a Estados Unidos, y actuó, entre otros sitios en la Universidad de Pennsylvania y en un concierto para M.U.S.I.C. (Musicians United to Send Musical Instruments to Cuba).

Grabó música folclórica para la radio y la televisión de Bélgica, Argelia y España, para la colección discográfica Chant du Monde, en Francia, y la cadena BBC, de Londres. En el 2001, su disco Yemayá fue nominado al Grammy Latino, en la categoría de mejor álbum de música folclórica, así como en el 2002, por Orisha Ayé. Ese mismo año obtuvo el premio Cubadisco, por Orisha Ayé, en la categoría de música folclórica.

En el año 2002, le fue otorgada a Lázaro Ross La Adyá de Plata (campanilla de plata), atributo del Premio Internacional Fernando Ortiz, entregado por la fundación del mismo nombre, en un acto efectuado en el Teatro Nacional, sede histórica de sus múltiples presentaciones. El premio, dado en conmemoración del natalicio del sabio antropólogo cubano, consiste en una réplica del atributo religioso de Obatalá. La Adyá de Plata es entregada a la obra de toda la vida, en el ámbito de los estudios e investigaciones socioculturales.

Dentro del elogio hecho al maestro Lázaro Ross, en esa ocasión, se reconoció el hecho de que, surgido de lo más legítimo del pueblo, había alcanzado el nivel más alto en la música folclórica, y había llegado a ser considerado el mejor apwón de Cuba. Asimismo se reconoció su labor como fundador, desde 1961,de los grupos que iniciaron los espectáculos de folclor del Teatro Nacional; su quehacer pedagógico, con el que transmitió sus conocimientos a los más jóvenes; así como su contribución al prestigio internacional del Conjunto Folklórico Nacional.

Ese mismo año 2002, en el Palacio de las Cariátides, sede del Centro Hispanoamericano de Cultura, recibió Lázaro Ross un homenaje, propiciado por la Fundación de Cultura Afro hispanoamericana Ceiba. Participaron más de doscientas personas, admiradores del cantante, cuya sencillez atraía el afecto popular,  junto a  figuras muy conocidas como Omara Portuondo, Teresa García Caturla, Ela Calvo y Leo Brouwer.

Durante su vasta carrera artística, Lázaro Ross grabó múltiples discos, mayormente dentro de la línea tradicional. Su obra más trascendente es la colección de discos sobre cantos yorubas Orisha Ayé. Sin embargo, colaboró con grupos de música contemporánea como Síntesis y Mezcla. Según su postura artística, siempre colaboradora y fecundante, los cantos que trajeron a la Isla nuestros ancestros africanos forman parte del patrimonio, pero no pueden encerrarse en el pasado ni en un cofradía donde no entre el aire de nuestra época. Como parte de su vocación laboriosa, Ross fue profesor de la Escuela Nacional de Arte, del Instituto Superior de Arte y del FolkCuba.

Lázaro Ros falleció en La Habana, el 8 de febrero de 2005. Babalawos y practicantes de los cultos africanos asentados en Cuba asistieron a sus funerales, junto a figuras del gobierno que le rindieron tributo, como el ministro de cultura de ese momento, Abel Prieto. Su cuerpo fue acompañado por los tradicionales rituales mortuorios de su religión.

La despedida de duelo estuvo a cargo de Natalia Bolívar, quien destacó el virtuosismo que caracterizó al artista: "se ha ido la voz por excelencia, prodigio de vida y canto salido del corazón de la selva nigeriana", dijo, el mejor exponente del rico ancestral folclórico afrocubano. Un rey ha partido.

 

Bibliografía

Giro, Radamés: Diccionario enciclopédico de la música en Cuba, Letras Cubanas, La Habana, 2007.

Martiatu, Inés María: “Teatro, danza e identidad”, El rito como representación, ediciones UNIÓN, La Habana, 2000, pp. 28-42.

Pasalodos, Lourdes: “Fantasía y realidad de Osha Niwe”, en El Caimán Barbudo, no. 267, La Habana, febrero de 1990, pp. 14-15.