Leopoldo Romañach Guillén

Artes Visuales, Cuba

Leopoldo Romañach Guillén (1862 -1951). Pintor Cubano. Es uno de los iniciadores del período Cambio de Siglo en Cuba; introductor de un nuevo lenguaje pictórico y métodos de enseñanza, que propulsara durante años desde su cátedra en la Academia San Alejandro.

Nació en Sierra Morena, pequeño poblado situado al Norte de la antigua provincia de Las Villas el 7 de octubre de 1862. A los 5 años –al quedar huérfano de madre-, su padre lo envió a Cataluña, España, para que se educara con su familia. Allí permaneció cerca de 10 años, durante los cuales realizó sus estudios primarios y secundarios.

A su regreso a Cuba, su padre quiere que se dedique al comercio, pero ya él se siente atraído por la pintura. Viaja a Nueva York para estudiar comercio y, de nuevo en la Isla, alterna estos conocimientos con los de la plástica. En funciones de trabajo, se traslada a La Habana y aprovecha esta estancia para matricular en la Escuela de San  Alejandro.

Mediante una beca otorgada por el Gobierno Provincial de Santa Clara –capital provincial de Las Villas- marcha a Europa, en 1890, y tras un breve recorrido se radica en el pequeño pueblo italiano Antícolli Corrado, muy cercano a Roma, con el fin de estudiar en la escuela libre de pintura de esa ciudad.

De estos años, son sus creaciones como La convaleciente–perdida en un naufragio en el Río Mississippi, cuando regresaba de la exposición de San Luis,en 1905-,  Nido de miseria, así como numerosos óleos del entorno de Antícolli Corrado.

En 1895, por causa de la gesta independentista cubana, pierde el estipendio de su beca y se traslada a NuevaYork, donde realiza algunos trabajos artísticos y se vincula con los revolucionarios cubanos exiliados allí.

Regresa a Cuba en 1899 y expone sus obras en La Habana. En ellas, ya se evidencia un estilo definido, que fue celebrado por la crítica. Al año siguiente, ingresa en el claustro de profesores de la Escuela de San Alejandro, donde ocupó –por muchos años- la Cátedra de colorido y desde donde realizó una destacada y meritoria labor.

En 1901, pinta El Salto, obra de pequeño formato que recoge una estampa del pequeño pueblo pesquero de ese nombre de la costa Norte villaclareña. La obra, llena de colorido y luminosidad, demuestra –desde tan temprana fecha- sus inquietudes por captar de forma realista parajes de su insularidad, un tema que mantendrá hasta sus últimas creaciones. También realiza meritorios retratos y posiciones con figuras en obras de caballete, y paneles decorativos con temas mitológicos y otros, con influencia del tenebrismo finisecular italiano y el simbolismo.

En 1907, realiza un viaja a Europa. Visita París y Roma, donde vuelve a encontrarse con su viejo maestro Filippo Prosperi. Durante sus diversas visitas al viejo continente, se vincula con destacados pintores como Joaquín Sorolla, Cecilio Pla y Auguste Renoir, entre otros, y capta modernos métodos de enseñanza para aplicar, posteriormente, desde su cátedra de San Alejandro.

Años más tarde, en 1911, su obra La última prendaes premiada en las exposiciones celebradas en la Quinta de los Molinos en La Habana y San Francisco, California.

Al año siguiente, visita España e Italia. En España, realiza las obras Cumpliendo el voto, Madrileña y La echadora de cartas, que refleja la luminosidad mediterránea española. En Italia, realiza En el huerto y La vuelta al trabajo. Todas estas creaciones constituyen un hito de su quehacer pictórico y se exhiben, actualmente, en las salas permanentes del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana.

De regreso a Cuba, ejecuta una obra de gran formato, El foso de los laureles, con marcada influencia simbolista, para el Tribunal de Cuentas.

Al inaugurase el Museo Nacional, en 1913, dona un grupo de obras, entre las que sobresale La echadora de cartas, pieza emblemática de la pintura cubana de principios del siglo XX.

Cuando se crea, en 1916, la Asociación de Pintores y Escultores, Federico Edelmann es nombrado su director y Romañach, su vicedirector. Esta Institución organiza anualmente El Salón de Bellas Artes, en el que Romañach participa durante muchos años.

En 1926, por decreto presidencial, Romañach es nombrado director de Bellas Artes en la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, pero al año siguiente regresa a su escaño en San Alejandro. Posteriormente, en 1928, es premiado en la Exposición Iberoamericana de Sevilla por su obra –realizada en 1916- El vendedor de estatuas.

Armando G. Menocal, catedrático de Paisaje y director de la Escuela de San Alejandro, renunció en 1934 a la dirección del centro y delega su cargo a Leopoldo Romañach.

Durante la segunda mitad de la década del 30, realizó diversos viajes al extranjero, por lo que dejó de participar sistemáticamente en exposiciones colectivas. En 1940, organizada por el Instituto Nacional de Artes Pláticas y bajo los auspicios de la Universidad de La Habana y la Corporación Nacional de Turismo, se celebró en el recinto universitario la exposición 300 años de Arte en Cuba, en cuyo catálogo el maestro Romañach es altamente reconocido.

Entre 1941 y 1943, realiza bocetos y, posteriormente, paneles decorativos para el Palacio Presidencial de La Habana; pero, en esta época y desde algunos años anteriores, la mayor parte de su producción artística se caracteriza por ser más íntima. En ella, predominan básicamente las manchas o vistas de diversos parajes del litoral Norte villaclareño, que fueron realizadas in situ y con las que obtuvo celebridad por su gran colorido y luminosidad.

El claustro de San Alejandro se reunió, en 1950, para rendirle un merecido homenaje en el cincuentenario de su magisterio. Fue nombrado director Honoris Causa y  profesor Emeritus de la clase de Colorido.

Leopoldo Romañach falleció en La Habana el 10 de septiembre de 1951. Fue velado en la Escuela de San Alejandro. La prensa de la época fue exhaustiva en la publicación de numerosos artículos que elogiaron su obra y una labor docente caracterizada por la introducción de métodos adelantados que permitían a los alumnos expresarse libremente y de forma personal; algunos de ellos fueron los iniciadores del arte moderno cubano.

Tras su fallecimiento, muchas de sus obras se han expuesto frecuentemente. Deben destacarse la exposición Menocal, Romañach, Ponce, en el Palacio de Bellas Artes en 1956, la exposición en el Lyceum Lawn Tennis Club, a inicios de la década del 60 y la retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes en 1988. La exposición Pinturas españolas y cubanas del Museo Nacional de Bellas Artes viajó por diversas regiones de Japón, España y Portugal entre 1997 y 1999; y la muestra Menocal-Romañach, maestros cubanos del Cambio de Siglo, se presentó en varias ciudades españolas durante 2003 y en el Museo Nacional de La Habana en  2004.

Parte de la obra representativa de Leopoldo Romañach, junto a la de Armando Menocal, se exhibe en una sala especializada en el Museo Nacional de Bellas Artes, pues fueron ellos los iniciadores y las figuras cimeras del movimiento Cambio de Siglo en Cuba.

Principales obras

Campesinos italianos (boceto). Óleo sobre tela; 50 x 34 cm, Roma, 1893.

La promesa, 1910. Óleo sobre tela; 85 x 133,5 cm, 1910.

Madrileña, 1912. Óleo sobre tela; 103 x 70,5 cm, 1912.

Retrato de Rita, 1912. Óleo sobre tela; 51 x 66 cm, 1912.

La echadora de cartas. Óleo sobre tela; 67,5 x 100 cm.

Retrato del pintor Sánchez Araújo. Óleo sobre tela; 67,5 x 85,5 cm.

La niña de las cañas. Óleo sobre tela; 71,5 x 76 cm.

Marina. Óleo sobre tela; 37 x 52 cm.

Marina. Óleo sobre tela; 77,5 x 109,5 cm.

 

Bibliografía

Arte cubano,  Consejo Nacional de las Artes Plásticas, La Habana, 2001

Caravia, Enrique et al.: Leopoldo Romañach, Ministerio de Educación, Dirección de Cultura, La Habana, 1952

Guerra y Sánchez, Ramiro, et al. : Historia de la nación cubana, Volumen 10,  Editorial Historia de la Nación Cubana, La Habana, 1952

Méndez, Roberto: Los cuerpos del siglo: otra mirada a la plástica cubana, Colección Suma y reflejo, Editorial Ácana, Camagüey, 2002.

Marinello, Juan: Cuba, cultura, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1989

Orígenes y la vanguardia cubana,  Museo de Arte Moderno,  México D.F,  2000