Luis A. Baralt Zacharie

Teatro, Cuba

Luis Alejandro Baralt Zacharie (1892-1969). Profesor universitario. Dramaturgo y director de escena. Uno de los grandes renovadores en el teatro y la escena cubana en la primera mitad del siglo XX.

Luis A. Baralt Zacharie nació en Nueva York el 12 de abril de 1892. Fue uno de los intelectuales que hizo más por el mejoramiento del teatro cubano en la primera mitad del siglo XX. Podría afirmarse que sus inquietudes por esta manifestación de la cultura le vinieron de cuna, pues sus dos padres tuvieron un notable desarrollo en este ámbito. Su padre fue Luis A. Baralt y Peoli, escritor y traductor de amplia cultura que se desempeñó como crítico teatral en el periódico The World, de Nueva York, y fue fundador del Ateneo de La Habana y primer presidente de la Sociedad de Fomento del Teatro, creada en 1910. Su madre fue Blanchie Zacharie, una culta dama estadounidense que escribió un testimonio titulado El Martí que yo conocí.

Baralt Zacharie realizó estudios de bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y en la Universidad de La Habana se graduó de Doctor en Filosofía y Letras en 1914 y, de Derecho, en 1917. En 1916 se había titulado de Artium Magister en la Universidad de Harvard en Estados Unidos.

Se desempeñó como abogado, y como profesor universitario. En la vida política cubana participó en diversas organizaciones; entre ellas, en la Falange de Acción Cubana. En 1927 cuando un grupo de intelectuales, centrado por Rubén Martínez Villena se integró en el llamado Grupo Minorista, se incorporó al mismo y firmó el famoso “Manifiesto” que planteaba las posiciones del grupo. Colaboró con la Revista de Avance, en la que publicó traducciones de obras teatrales.

Desde 1925 comenzó una esforzada actividad de promoción del arte teatral, cuando se puso al frente del cuadro de comedias creado por la Sociedad Pro-Arte Musical, con el que dirigió una puesta en escena inusitada para la época: La muerte alegre, de Nicolai Evreinof, que contaba entre sus ingredientes con música original de Amadeo Roldán, coreografía del maestro ruso Nicolai Yovorski y diseños escenográficos de Iván Gudrún. Se representó sin concha ni apuntador y se pidió que no se aplaudiese en los entreactos. Los resultados alimentaron los deseos de continuar los esfuerzos por alcanzar una modernización del arte teatral en Cuba.

El 12 de agosto de 1935, con motivo del tricentenario de Lope de Vega, dirigió una puesta en escena a cielo abierto, en la Plaza de la Catedral de La Habana, de la obra Fuenteovejuna. Con juegos de luces, escenario tripartito y otros recursos, esta puesta alcanzó monumentalidad y fuerte efecto en el público masivo a quien había sido dirigido. El éxito de esta puesta llevó al grupo de intelectuales y artistas que habían estado comprometidos con ella a tomar la decisión de crear una nueva institución teatral: La Cueva-Teatro de Arte de La Habana.

El propósito de La Cueva-Teatro de Arte de La Habana, según se anunciaba en su presentación, era: “llevar a escena solo obras de mérito universal y aquellas obras que lo merezcan de acuerdo con nuestro criterio de teatro de arte”. El Director de este grupo fue Luis A. Baralt Zacharie. Un amplio grupo de intelectuales apoyó la actividad de La Cueva; entre ellos: José Antonio Portuondo, Camila Henríquez Ureña, Luis de Soto, José Manuel Valdés Rodríguez, Luis Gómez Wangüemert, Amadeo Roldán, Isaac Nicola, Jorge Rigol. El 28 de mayo de 1936 se realizaba la primera función de este grupo teatral con Esta noche se improvisa, de Luigi Pirandello, bajo la dirección de Baralt, estreno absoluto de obra y autor en Cuba, solo seis años después de haberse producido el estreno mundial de esta pieza. Los historiadores del teatro en Cuba han destacado los propósitos renovadores alentados por este proyecto, que enrumbaba su accionar hacia el logro de una verdadera y profunda renovación: “el espectáculo como un producto artístico integral, el reconocimiento del director como centro creador y organizador de la puesta en escena, un concepto más libre de la estructura dramatúrgica, de la utilización del espacio escénico y de la relación teatro-público”.

Durante los ocho meses de vida de La Cueva (mayo de 1936 a enero de 1937), Luis A. Baralt dirigió la presentación de Adúltera, de José Martí; El tiempo es un sueño, de Henri-René Lenormand; La misión del tonto, de Housmann, así como de La luna en el pantano, obra de su autoría premiada en el concurso de la Secretaría de Educación.

En 1938, recibió nuevamente premio del concurso de Educación con la pieza Junto al río, la que sería montada por el grupo Teatro Popular, fundado por Paco Alfonso en 1943. En 1948, el Teatro universitario estrenó una obra suya: La mariposa blanca, y en 1950, Meditación en tres por cuatro fue llevada a escena por el Teatro Experimental. En 1952, concluyó su obra Tragedia antillana.

Su incesante dedicación al trabajo cultural continuó con diversas tareas: preside la Sociedad Filarmónica de La Habana, dirige puestas con el Teatro Universitario y con el Seminario de Artes Dramáticas de la Universidad de La Habana. Como profesor, impartió teoría del actor en academias teatrales. Dirigió una sección de teatro de títeres en la Academia de Artes Dramáticas (ADAD), fue miembro de la Junta Directiva del Patronato del Teatro y presidente de la Sociedad Nacional de Autores entre 1946 y1947. Fue delegado cubano a los Congresos de la UNESCO celebrados en Florencia en 1950 y en Paris en 1951. Formó parte del profesorado de la Universidad del Aire, programa radial de divulgación cultural que funcionó durante algunos años llevando al conocimiento popular temas de amplia repercusión. La enciclopedia Libro de Cuba editada en 1954, publicó su artículo “Cincuenta años de teatro en Cuba”, que presentaba un bien documentado panorama del desarrollo teatral de la Isla durante la primera mitad del siglo XX.

Realizó la traducción de valiosas obras teatrales y fue colaborador de numerosas publicaciones, entre ellas: Cuba contemporáneaArteBoletín de la Academia Cubana de la LenguaCuadernos de la Universidad del AireLyceumUniversidad de La Habana y la Revista Iberoamericana publicada en Estados Unidos.

Después del triunfo revolucionario de enero de 1959, dirigió varias obras teatrales: Las auras huyen de la tormenta, de Emilio Taboada y La peste viene de Melos, de Oswaldo Dragún, así como su Tragedia antillana escrita en 1952 y La luna en el río, de 1960. En 1959 publicó la compilación con notas suyas de las Cartas de amor de Luis Alejandro Baralt y Celis a Nieves Peoli y Mancebo.

En 1960 se estableció en los Estados Unidos, donde fue profesor en Southern Illinois University y seleccionó y tradujo al inglés Martí en USA (1966).

Murió en los Estados Unidos, en Illinois, el 19 de septiembre de 1969.

 

Bibliografía activa

Cartas de amor de Luis Alejandro Baralt y Celis a Nieves Peoli y Mancebo, Editora Biblioteca Nacional, La Habana, 1959.

La luna en el pantano, Teatro, Úcar García, La Habana, 1935.

“Cincuenta años de teatro en Cuba” en Libro de Cuba, Enciclopedia, La Habana, 1954.

Bibliografía pasiva

Ardévol, Juan: “La obra de un animador”, en Isla, La Habana, 21 de noviembre, 1936.

González Freire, Natividad: “Teatro ético-social: Luis A. Baralt (1892)”, Teatro cubano (1927-1961), Ediciones MINREX, La Habana, 1961.

___________: “La Cueva”, Teatro cubano contemporáneo (1928-1957), Sociedad Colombista Panamericana, La Habana, 1958.

Leal, Rine: “La luna en el pantano”, En primera persona (1954-1966), Instituto del Libro, La Habana, 1967.

___________: “La renovación de La Cueva”, Breve historia del teatro cubano, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1980.

Martí de Cid, Dolores: “Luis A. Baralt”, Teatro cubano contemporáneo, España, 1959.

Muguercia, Magaly: “La Cueva”, El teatro cubano en vísperas de la Revolución, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1988.

Rivero Sánchez, Bárbara: “Apuntes sobre el surgimiento de nuevos caminos para el desarrollo de la dramaturgia cubana: Ramos, Baralt y Flora Díaz Parrado”, en Anuario L/L. Serie Literatura, Editorial Academia, La Habana, 1992.

Sánchez-Grey Alba, Esther: “El sentido poético de La luna en el pantano La luna en el río de Luis A. Baralt”, Círculo, no.14, EE.UU., 1985.