Melba Hernández

Historia, Cuba

Melba Hernández Rodríguez del Rey (1921-2014) Revolucionaria, diplomática y jurista cubana. Participó en el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Fundadora del Partido Comunista de Cuba (PCC). Heroína de la República de Cuba.

Melba Hernández nació el 28 de julio de 1921, en Cruces, poblado de la antigua provincia de Las Villas (actual Cienfuegos). Fueron sus padres Elena Rodríguez del Rey y Manuel Hernández Vidaurreta.

Cursó estudios primarios en la escuela para niñas "Patria", de su pueblo natal. A finales de 1935 la familia se trasladó a la capital. En 1936 matriculó bachillerato en el Institutito de Segunda Enseñanza de La Habana, y al concluirlo se inscribió en la carrera de Derecho. En 1943 se graduó como abogada en la Universidad de La Habana y comenzó a ejercer su profesión en una consultoría. Con su amiga y compañera de trabajo Elda Pérez comenzó a asistir al Liceo Ortodoxo, donde trabó relación con Juan Manuel Márquez, quien en 1951 le cursó una invitación para que asistiera a un acto político en la localidad habanera de Marianao. Mediante su participación en ese evento Melba alcanzó vinculación definitiva con el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos).

En 1952, después del golpe de Estado de Fulgencio Batista, conoció, también a través de Elda, a Abel Santamaría Cuadrado y a su hermana Haydeé Santamaría Cuadrado. En el primer encuentro que sostuvieron, Melba les manifestó su decisión de hacer cuanto fuera posible por la causa revolucionaria. Con esa convicción se incorporó al grupo que ya conformaban los hermanos Santamaría, junto con Boris Luis Santa Coloma y Jesús Montané Oropesa.

La primera tarea que se le encomendó fue la distribución del periódico Son los mismos, que después se convirtió en El Acusador.

Fue arrestada por primera vez, el 16 de agosto de 1952, por fuerzas del Servicio de Inteligencia Militar, después de verificar la distribución de una edición especial de El Acusador que conmemoraba el primer aniversario de la muerte de Eduardo Chibás Ribas.

Su casa se convirtió en cuartel general para los preparativos de una acción militar secreta que se estaba organizando: el asalto a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo. Se realizaron allí reuniones de la dirección del Movimiento y entrevistas a compañeros de las provincias occidentales; se confeccionaron planos, se recopilaron y engrasaron armas, se preparó toda la logística y se crearon condiciones para las prácticas de tiro con la tropa.

De su casa, junto a Haydeé Santamaría, marchó a Santiago de Cuba en la madrugada del 24 de julio de 1953. Fueron ellas las únicas mujeres que estuvieron en la Granjita Siboney, en las afueras de la ciudad, donde se reunieron los asaltantes en la víspera del ataque al cuartel Moncada.

Participó como enfermera, junto a Haydeé y con el Doctor Mario Muñoz Monroy, en las acciones del 26 de julio de 1953, en Santiago de Cuba. Tras el fracaso de la operación, y al ser denunciada su presencia en el Hospital Militar Saturnino Lora, fue apresada y conducida al cuartel Moncada. Después se le trasladó al Vivac Municipal de Santiago de Cuba. El 1 de agosto fue enviada a la cárcel de Boniato, en la propia provincia de Oriente.

En la causa 37/53, iniciada el 21 de septiembre de 1953, fue juzgada por el Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba por "sedición contra los poderes del Estado" y condenada a siete meses de prisión.

Fue liberada el 20 de febrero de 1954. A partir de ese momento su casa de la calle Jovellar, no. 107, se convirtió en sede del movimiento revolucionario. Junto a Haydeé Santamaría, quedó encargada de la dirección provisional, a propuesta de Fidel Castro.

Entre las tareas desempeñadas por Melba Hernández, además de reorganizar las fuerzas dispersas del Movimiento en las provincias occidentales, estuvo la edición y distribución clandestina del alegato de defensa de Fidel Castro en el juicio por los hechos del 26 de julio de 1953, documento titulado La Historia me absolverá.

Apoyó la lucha por la amnistía de los revolucionarios presos, hasta que el 15 mayo de 1955 fueron liberados. Integró la Dirección Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de julio. Se ocupó, entre otras misiones, de la recaudación y las finanzas del movimiento en la provincia de La Habana.

Después de la salida de Fidel Castro hacia México, el 17 de Julio de 1955, Melba viajó en varias ocasiones a ese país, en apoyo de los preparativos del reinicio de la lucha revolucionaria.

De vuelta a Cuba en los primeros meses de 1957, continuó trabajando, con riesgo de su vida, en la propaganda antidictatorial en distintos sectores de la población y la preparación de combatientes que nutrían el Ejército Rebelde, así como en la recaudación de dinero, armas y medicinas para la guerrilla en la Sierra Maestra.

En 1958 se incorporó al Ejército Rebelde. En la segunda quincena de septiembre de ese año trabajó en la auditoría general del III Frente Oriental "Mario Muñoz". Como responsable de ese departamento, se ocupó del arreglo de caminos, de la obtención y el mantenimiento de los medios de transporte, de las comunicaciones; de la recaudación de impuestos al café, el cacao y la ganadería de los terratenientes de la zona; de la adquisición de parque y armas. Dirigió también la conformación del juzgado -donde se llevaron a efecto deslindes de tierra y se oficializaron matrimonios-, y se ocupó en la creación de un hospital en el que se ubicaban los médicos que se incorporaban al Frente.

Después del triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959, fue nombrada Directora del Reclusorio Nacional de Mujeres de Guanajay. Posteriormente se le nombró subdirectora administrativa del Instituto Cubano del Petróleo (ICP). Participó en la intervención de empresas extranjeras norteamericanas como ESSO y SHELL, el 1 de julio de 1960.

Entre sus múltiples responsabilidades, presidió el Comité de Solidaridad con Vietnam del Sur, Laos y Cambodia; fue vicepresidenta del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, miembro del Presidium del Consejo Mundial por la Paz, embajadora de Cuba en la República Socialista de Vietnam, y en Kampuchea; secretaria general de la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL); vicepresidenta del Banco Popular de Ahorro y directora del Centro de Estudios de Asia y Oceanía del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Fue, desde 1976 hasta 1986, diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular, y reelegida en 1993. También se desempeñó en la Dirección Nacional de la FMC, y como miembro del Comité Central del PCC.

Es la única mujer en Cuba que ostenta los títulos de Heroína del Moncada, Heroína de la República de Cuba y Heroína del Trabajo. También atesora ocho órdenes nacionales e internacionales, entre las que se destacan la Orden Playa Girón, otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba, y la Orden Ho Chi Minh, que emitió el Consejo de Estado de la República de Vietnam en 2001. En el año 2006  le fue otorgado el título de Doctora Honoris Causa, del Instituto Superior de Relaciones Internacionales.

El 9 de marzo de 2014 falleció en La Habana. Atendiendo a su voluntad, su cadáver fue cremado y sus cenizas custodiadas por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias hasta el  29 de julio de 2014, fecha en que fueron trasladadas al cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. Allí reposan en el Mausoleo de los Mártires de la Revolución, junto a sus compañeros caídos en la gesta del Moncada de 1953.

 

Bibliografía

Ilisástigui Avilés, Margarita y Gladis Rosa Álvarez Porro: Melba, mujer de todos los tiempos, Ediciones Verde Olivo, La Habana, 2005.

Iznaga, Alcides: La casa de Melba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1978.

Mencía, Mario: El grito del Moncada, Editora Política, La Habana, 1973.

Otero, Lisandro: “Entrevista a Haydeé Santamaría y Melba Hernández”, en revista Bohemia, La Habana, noviembre 1966.

Rojas, Marta: “La Revolución es más sabia hoy”, en revista Bohemia, 24 de julio de 1992.

Valdés Vivó, Raúl: El Bonzo de Kyoto, Editora Política, La Habana, 1995.