Miguel de Pasamonte

Historia, República Dominicana

Miguel de Pasamonte (¿-?). Tesorero de La Española y cabeza de la facción de los llamados servidores del rey.

Judeoconverso nativo de Judes, cerca de Ariza, Zaragoza. Lope Conchillos, también de procedencia judía y secretario de Fernando el Católico desde 1507, quien tenía entre otras funciones la de refrendar todas las cédulas reales concernientes a las Indias, logró que fuese enviado a Santo Domingo como tesorero, adonde llegó en noviembre de 1508 con el objeto de controlar y reducir la autoridad de Diego Colón.

Pasamonte había estrenado su carrera política como correo de Miguel Pérez Almazán, un alto funcionario de la corte. En su condición de secretario del conde de Cifuentes, Juan de Silva, integró el séquito que acompañó a España a la joven segunda esposa de Fernando, Germania de Foix.

Pasamonte no tardó mucho en sumarse a la codicia de los demás funcionarios coloniales. Aparte de su salario, aumentó sus ingresos con el trabajo de 700 indios que se le encomendaron en el repartimiento de Alburquerque, las concesiones mineras y la administración de las granjas reales.

Su irrefrenable afán de lucro lo llevó a malversar la hacienda real mediante el procedimiento de apropiarse de los préstamos que administraba con los fondos del tesoro público, uno de los cuales utilizó para construir un ingenio azucarero en los terrenos que el piloto Juan Pérez de Roldán tuvo que malvenderle compulsivamente. También intervino en el tráfico de esclavos indios en Tierra Firme. Una cédula de 19 de junio de 1519 le permitió llevar a la Española, desde la costa de las Perlas, mano de obra para su industria. Para poder obtener esa merced, alegó que los indios que se le habían encomendado habían muerto durante una epidemia de viruelas.

La impunidad con que actuaba se explica por su condición de confidente del rey Fernando, pero todas sus fechorías no lo hicieron olvidar la misión que se le había encomendado.

En marzo de 1515, Diego Colón tuvo que regresar a España a pesar de que por sentencia de 5 de mayo había conseguido que se le reconociesen sus derechos como heredero de su padre. Sin embargo, otro despacho de 17 de mayo de 1520, por el que se hizo efectiva la sentencia, obligó a Pasamonte a asesorarse con el virrey por los inconvenientes y daños que habían causado a la isla sus diferencias con Diego.

Esas diferencias degeneraron en dos bandos irreconciliables: el del llamado partido del rey y el de los colombinos. La feroz pugna se tradujo en una tiranía opresiva de los primeros, acaudillados por el omnipotente aragonés, de la que fueron víctimas tanto los indios que aún quedaban como la mayoría de los españoles. Prueba de ello es que el repartidor Alburquerque, en connivencia con Pasamonte, entregó los indios a los mejores postores o a quienes ellos quisieron.

También los Padres Jerónimos, que sustituyeron a Diego Colón, tuvieron que claudicar ante los servidores del rey. Cuando Pasamonte y sus partidarios supieron de la muerte de Cisneros y que contaban otra vez, tras la del canciller Sauvage, con el apoyo de Juan de Fonseca, acusaron a los frailes, con la ayuda del cabildo de Santo Domingo, de almirantistas, razón por la cual estos tuvieron que solicitar su relevo.