Orestes Ferrara Marino

Política, Cuba

Orestes Ferrara Marino (1876–1972). Político e intelectual de origen italiano; ocupó una notable posición en la vida pública cubana durante la primera mitad del siglo XX. Representante a la Cámara por varios períodos, diplomático, secretario de Estado en el gobierno de Gerardo Machado, delegado a la Asamblea Constituyente de 1940. Autor de numerosos ensayos y estudios sobre historia y relaciones internacionales.

Nacido el 9 de julio de 1876, en Nápoles, Italia, en el seno de una familia de intelectuales y negociantes. En 1894 matriculó en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Nápoles, donde se pusieron de manifiesto sus inquietudes políticas en línea con la tradición liberal garibaldina.

Atraído por la causa de la independencia de Cuba, entró en contacto en París con Ramón Emeterio Betances, quien le sugirió viajar a Estados Unidos para unirse a esa lucha. Por indicación de la Delegación Plenipotenciaria cubana en Nueva York, se radicó en Tampa a la espera de una expedición que lo trasladase a la Isla; allí anudó relaciones con la familia de Federico Sánchez, un exiliado cubano, con cuya hija María Luisa, Ferrara contraerá matrimonio algunos años más tarde. En mayo de 1897 llegó a Cuba en la expedición del vapor Dauntless; poco después participaba en las tomas de Santa Cruz del Sur y Victoria de las Tunas, acciones en las cuales ganó el grado de teniente coronel. Enviado en comisión al estado mayor del Generalísimo Máximo Gómez, fue designado auditor de las fuerzas al mando del general José Miguel Gómez, con las cuales combatió en El Jíbaro, Arroyo Blanco y otras acciones hasta finalizar la guerra. Nombrado por el gobierno interventor norteamericano como secretario del Gobierno Civil de la provincia de Las Villas en 1899, también contribuyó a la organización del Partido Republicano de esa provincia. Al año siguiente, Ferrara renunció a su cargo para viajar a Italia y concluir los estudios de Derecho. De regreso a Cuba intervino en la campaña electoral que llevara a Tomás Estrada Palma a la presidencia de la república.

Radicado en La Habana, trabajó como abogado y fundó, en unión de su colega Pelayo García, un renombrado bufete en el cual atendía principalmente asuntos civiles e internacionales. En 1904 se doctoró en Derecho Público en la Universidad de La Habana y, al año siguiente, ingresó en el claustro de ese alto centro docente como profesor de Derecho Político. Cuando en 1905 ocurrió la fusión de fuerzas políticas que dio origen al Partido Liberal, se sumó a este y participó activamente en su campaña electoral, así como en el levantamiento que en agosto de 1906 escenificaron importantes núcleos liberales, inconformes con el resultado de unas elecciones generales en las cuales se había impuesto la reelección de Estrada Palma. Dos años después, como candidato del Partido Liberal, ganó un escaño en la Cámara de Representantes y también fue proclamado presidente de ese órgano legislativo, al cual sería reiteradamente reelecto durante 14 años. En 1914 fundó la revista La Reforma Social y al otro año asumió la dirección del periódico Heraldo de Cuba, del cual llegaría a ser propietario.

Convertido en una prominente figura del liberalismo, ese partido lo envió a Washington para protestar por el fraude electoral de 1916; permaneció exiliado en Estados Unidos tras el aplastamiento de la insurrección conocida como "La Chambelona", circunstancia que aprovecharía para extender sus relaciones en los medios financieros de Nueva York. Regresó a Cuba en 1920, donde ocupó el escaño de representante al cual había sido reelecto. En 1926, el presidente Gerardo Machado le confió diversas misiones diplomáticas y, al año siguiente, lo designó embajador en Washington, cargo desde el cual desempeñó una intensa labor organizativa de la Sexta Conferencia Panamericana, celebrada en La Habana, en 1928; en ese cónclave, asumió el execrable papel de defensor del intervencionismo norteamericano. Ferrara, que en estos años publicó interesantes estudios históricos y políticos —una biografía de Maquiavelo y un estudio acerca de las percepciones europeas sobre el panamericanismo, entre otros— también fue nombrado representante cubano ante la Sociedad de las Naciones y, en 1932, promovido a secretario de Estado. Desde ese cargo cumplió las formalidades para sustituir a Machado, cuando el dictador renunció acosado por una huelga general en agosto de 1933, tras lo cual decidió huir de Cuba, temeroso de las acciones que en su contra pudiesen tomar los revolucionarios. Exiliado por varios años en Estados Unidos, actuó como asesor de corporaciones como la International Telephone & Telegraph, y también del gobierno de Rafael Leónidas Trujillo, en ocasión del conflicto creado por la masacre de haitianos que ordenara en 1937 el dictador dominicano, quien recompensó sus servicios otorgándole un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Santo Domingo.

En 1938 regresó a Cuba y dos años después resultaba electo delegado a la Asamblea Constituyente por el Partido Liberal, función que solo pudo desempeñar brevemente, por ser objeto de un atentado que casi le cuesta la vida. Designado embajador para Asuntos Económicos en Europa, se estableció en Madrid, donde actuaba como representante cubano en la España gobernada por Francisco Franco. A partir de entonces compartió sus responsabilidades diplomáticas con una intensa labor intelectual, particularmente historiográfica, estudiando asuntos de la historia española e italiana en la época renacentista, y de manera ocasional, algún que otro tema cubano. Desde mediados de los años 40, su presencia en Cuba se tornó ocasional; en 1949 fue nombrado delegado de Cuba ante la UNESCO, cargo en el cual lo ratificó el dictador Fulgencio Batista, cuando este asumió el poder en la Isla mediante el golpe de estado el 10 de marzo de 1952. Tras el triunfo de la Revolución Cubana, fue cesado de todas sus responsabilidades diplomáticas en enero de 1959 y decidió radicarse en Roma, donde vivió las últimas décadas de su larga vida. Falleció en esa ciudad, el 16 de febrero de 1972.

 

Bibliografía activa

La guerra europea; causas y pretextos, Appleton, Nueva York, 1915.

Problemas de la paz, Editorial La Reforma, Nueva York & Habana, 1919.

Maquiavelo, Imprenta Siglo XX, La Habana, 1928.

Tentativas de intervención europea en América, Editorial Hermes, Ed. La Habana, 1933.

Mis relaciones con Máximo Gómez, Editorial Molina, La Habana, 1942.

El Papa Borgia, La Nave, Madrid, 1943.

Un pleito sucesorio. Enrique IV, Isabel de Castilla y la Beltraneja, Editorial La Nave, Madrid, 1945.

Cicerón y Mirabeau. (La moral de dos grandes oradores), Editorial La Nave, Madrid, 1949.

El siglo XVI a la luz de los embajadores venecianos, Editorial La Nave, Madrid, 1952.

Memorias. Una mirada sobre tres siglos, Editorial Playor, Madrid, 1975.

Bibliografía pasiva

Alfonso, Felix J.: "Orestes Ferrara en la Revolución Cubana", Emigrazione e presenza italiana in Cuba, V, Circ. Culturale Duns Scoto, Roccarainola, 2006.

Capolongo, Domenico: "Oreste Ferrara, una biografía", Emigrazione e presenza italiana in Cuba, VII, Circ. Culturale Duns Scoto, Roccarainola, 2008.