Pedro Albizu Campos

Historia, Puerto Rico

Pedro Albizu Campos (¿1891,1893?-1965). Líder independentista puertorriqueño. Presidente del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Luchador por la independencia de Puerto Rico durante el siglo XX.

Pedro Albizu Campos nació en la ciudad de Ponce. La historiografía no ha podido demostrar su fecha de nacimiento, para la que se han propuesto el 12 de septiembre de 1891 y el 29 de junio de 1893. Hijo del comerciante Alejandro Albizu y de la jornalera Juliana Campos, recibió enseñanza primaria y secundaria en escuelas locales. Una beca de la Logia Aurora, de la ciudad de Ponce, le permitió seguir estudios en la Universidad de Vermont (Estados Unidos), hasta licenciarse en Ciencias, en la especialidad de Química Industrial. Por esta época se interesó por el activismo político y las luchas de liberación de países como Irlanda y la India. Esto contribuyó a la formación de su conciencia política y social, lo que lo condujo a luchar por la independencia de su país natal.

Sirvió en el ejército de los Estados Unidos durante la primera Guerra Mundial Destinado a un batallón de soldados negros, sintió en carne propia las duras consecuencias de la discriminación.

Al concluir la guerra terminó sus estudios en la Universidad de Harvard (Estados Unidos), donde obtuvo un doctorado en Filosofía y Letras y uno en Leyes y volvió a Puerto Rico para desempeñarse como abogado, labor que ejercía fundamentalmente entre los pobres.

Ingresó en las filas del Partido Unión de Puerto Rico, pero -luego de que este se fusionara con el Partido Republicano y desestimara el ideal de independencia-, lo abandonó para integrarse en 1924 al Partido Nacionalista, fundado dos años atrás. En 1925 fue nombrado vicepresidente del Partido Nacionalista y se le encomendó viajar por diversos países de América Latina y el Caribe. Con el propósito de recabar fuerzas y recursos para la causa de la soberanía de Puerto Rico visitó Cuba, República Dominicana, Haití, México, Perú y Argentina. En esas naciones hizo oír sus ideas sobre la situación de su isla, colonizada y dependiente de los Estados Unidos. En Cuba, un encendido discurso contra el dictador Gerardo Machado lo obligó a refugiarse en la Embajada de México.  

En 1930 fue elegido Presidente del Partido Nacionalista. Desde entonces, ofreció su libertad y su vida por materializar las intenciones libertadoras que proclamaba.

En 1932 se postuló a las elecciones legislativas, en las que no obtuvo una cantidad significativa de votos. Luego de esta derrota,  “El Maestro” no volvería a concurrir a elecciones ni se presentaría al servicio militar obligatorio. Comenzaba así una de las etapas más arduas y severas de su lucha revolucionaria por la tierra boricua, y de su propia vida.

Por sus actividades antigubernamentales, y por intentar derrocar por la fuerza al gobierno estadounidense en la isla, fue condenado en 1936 a diez años de prisión, y trasladado a la penitenciaría de La Princesa, en Río Piedras. En acto de protesta por su injusto encarcelamiento, el pueblo se lanzó a las calles el 21 de marzo de 1937. En el enfrentamiento popular con la represión ordenada por el gobernador de la isla perecieron diecinueve ciudadanos y doscientos resultaron heridos. Este hecho sangriento se conoce como la Masacre de Ponce. Como consecuencia de ello, Albizu Campos y otros líderes fueron trasladados a la penitenciaría de Atlanta, en Georgia  (Estados Unidos), donde permaneció hasta cumplir su condena en el año 1947. Entonces retornó a su país.

El 30 de octubre de 1950 se produjo en diversas localidades de  la isla una insurrección contra la gobernación estadounidense, conocida como Grito de Jayuya por haber sido mayoritaria en el pueblo de ese nombre. En Jayuya se proclamó la Segunda República de Puerto Rico por Blanca Canales y se izó públicamente la bandera nacional  por primera vez bajo el gobierno militar de Estados Unidos. La rebelión tuvo resonancias en el territorio de Estados Unidos. El primero de noviembre siguiente, dos nacionalistas, Griselio Torresola y Oscar Collazo, atacaron en Washington la Casa Blair, residencia temporal del Presidente Harry S. Truman. Torresola perdió la vida en el intento, mientras que su compañero fue condenado a muerte. La pena fue conmutada después por la de cadena perpetua.

La Revolución de 1950 no consiguió su objetivo de derrocar el gobierno colonial y constituir la República de Puerto Rico. No obstante, la Insurrección de Jayuya reafirmó la voluntad de lucha del pueblo puertorriqueño, denunció el carácter colonial de la Ley 600 que incluía el establecimiento del Estado Libre Asociado. 

Pedro Albizu Campos, líder del Movimiento Nacionalista, fue considerado responsable de la insurrección popular, y encarcelado nuevamente en Puerto Rico por las únicas pruebas presentadas contra él, consideradas como irrefutables: doce de sus discursos, pronunciados entre 1948 y 1950.

Tres años después, el gobernador Luis Muñoz Marín le concedió un indulto. En 1954, un grupo de nacionalistas puertorriqueños atacó el edificio del Congreso de Estados Unidos; entonces el gobernador revocó el indulto y ordenó el arresto de Albizu Campos.

En ese período (que sería el último que pasara en prisión) la salud de Albizu Campos se afectó seriamente. En varias ocasiones afirmó que estaba siendo objeto de experimentos con radiaciones, que le causaron graves quemaduras y un vertiginoso deterioro físico. Con el afán de disminuir su prestigio y credibilidad, fue entonces blanco de burlas y calumnias respecto a su salud mental. El doctor Orlando Damuy, Presidente de la Asociación de Cáncer en Cuba, viajó a Puerto Rico para examinarlo, y aseveró que las quemaduras en su cuerpo se debían a una exposición a intensas radiaciones.

En esa condición sufrió maltratos y abusos, y no se le prestó atención médica. En 1956 sufrió un derrame cerebral y fue trasladado al Hospital Presbiteriano de San Juan, donde, según se ha afirmado, no recibió cuidado alguno, y se le dejó sufrir durante cinco días. Luego fue dado de alta y devuelto a prisión.

En 1964, Muñoz Marín lo indultó nuevamente por su crítica situación de salud, y fue liberado en la fecha del 15 de noviembre.

El 21 de abril de 1965 falleció el que fue llamado “El último libertador de América”. Su sepelio fue uno de los más concurridos que se han celebrado en Puerto Rico: más de setenta y cinco mil puertorriqueños acompañaron sus restos hasta el Cementerio Municipal del viejo San Juan.

En 1994, bajo la administración del presidente de Estados Unidos William Clinton, el Departamento de Energía de Estados Unidos reveló que había llevado a cabo experimentos con radiación en prisioneros, sin su consentimiento, entre los años 1950 y 1970. Se alega, a partir de esta información, que Pedro Albizu Campos fue una de las víctimas de esas prácticas.

 

Bibliografía activa

Albizu Campos, P., & Acosta, I.: La palabra como delito: Los discursos por los que condenaron a Pedro Albizu Campos, 1948-1950. Editorial Cultural, San Juan, 2000.

Albizu Campos, P., & Torres, B. J.: Obras escogidas: 1923-1936. Editorial Jelofe, San Juan de Puerto Rico, 1975.

Albizu Campos, P., & Maldonado-Denis, M.: La conciencia nacional puertorriqueña. Siglo Veintiuno, México, 1979.

Albizu Campos, P., Castro Ruz, F. & Rodríguez León, M. A.: Escritos. Publicaciones Puertorriqueñas, Hato Rey, 2007.

Albizu Campos, P.: "Manuscrito recién descubierto de Pedro Albizu Campos". Revista Review Interamericana. Vol. VIII. No. 2., 1978.

Albizu Campos, P.: "Antonio Valero de Bernabé: representante del espíritu de la libertad". En Feliciano Ramos, H. R.: Antonio Valero de Bernabé: Soldado de la libertad, 1790-1863. Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de San Germán, San Germán, 1992.

Bibliografía pasiva

Acosta, Ivonne: La Mordaza/Puerto Rico 1948-1957. Rio Piedras, Puerto Rico, 1987.

Connerly, Charles, ed. Dr. Pedro Albizu Campos, Vieques Times, Puerto Rico, 1995.

Corretjer, Juan Antonio: El líder de la desesperación, Guaynabo, Puerto Rico, 1978.

Dávila, Arlene M.: Sponsored Identities, Cultural Politics in Puerto Rico, Temple University Press, Philadelphia, 1997.

Rosado, Marisa: Pedro Albizu Campos: Las llamas de la aurora, Segunda Edición, Editora Corripio, Santo Domingo, Republica Dominicana, 1998.