Raúl Roa

Política, Cuba

Raúl Roa García (1907-1982). Intelectual, revolucionario, profesor universitario y canciller de Cuba. Una de las figuras más destacadas de la política nacional en la segunda mitad del siglo XX.

Raúl Roa García nació en La Habana el 18 de abril de 1907. Realizó estudios en el Colegio Champagnat, e ingresó en la Universidad de La Habana en 1925, a cursar Derecho y Filosofía y Letras. Había mostrado simpatía hacia Julio Antonio Mella y gran interés en las lecturas de izquierda, en un momento en que las revoluciones bolchevique y mexicana causaban gran impacto, y las ideas comunistas, nacionalistas radicales, sindicalistas y antimperialistas polemizaban con las corrientes liberales que habían sido hegemónicas durante un largo período.

En 1926 el joven Roa ingresó en la Liga Antimperialista de Cuba, impartió clases en la Universidad Popular José Martí que había fundado Mella, y colaboró en la revista América Libre, que animaba Rubén Martínez Villena con amigos cubanos, venezolanos y peruanos. El gobierno presidido por Gerardo Machado, autoritario desde su inicio, ejecutó en 1927 la llamada Prórroga de Poderes, y con esa maniobra se abrió un ciclo de tiranía y revolución que se extendió hasta 1935. La Universidad tuvo un papel protagónico en la palestra revolucionaria durante esos años, y Raúl Roa se involucró a fondo en la conspiración universitaria.

En 1930 formó parte del núcleo que preparó la manifestación de protesta del 30 de septiembre; escribió el Manifiesto que circuló ese día, y marchó junto a los jóvenes que constituyeron de inmediato el Directorio Estudiantil Universitario (DEU) de 1930. Entonces comenzó la lucha revolucionaria contra el gobierno. En enero de 1931, Roa formó parte de un grupo que se separó del DEU y fundó el Ala Izquierda Estudiantil (AIE), bajo la influencia del Partido Comunista, que se había fundado en 1925.

Roa luchó por los ideales del Ala Izquierda Estudiantil, escribió "Tiene la palabra el camarada máuser" y fue detenido en vísperas de la insurrección de agosto de 1931. Permaneció en prisión durante año y medio, en el Presidio Modelo de Isla de Pinos la mayor parte del tiempo. Puesto en libertad, denunció desde la izquierda al nuevo gobierno mediatizado por el imperialismo norteamericano. Pero una crisis interna había afectado al Partido Comunista y al Ala Izquierda Estudiantil, y Roa, como otros revolucionarios, terminó por no ser ajeno a ella. Siempre en oposición intransigente al régimen que sustituyó al gobierno de Ramón Grau San Martín y Antonio Guiteras desde enero de 1934, Roa se vio obligado a ir al exilio ante la ola represiva que aplastó la huelga de marzo de 1935.

Era ya conocido como intelectual revolucionario desde el machadato. Publicó textos de análisis y de denuncia en medio de aquellos tiempos de lucha, y en 1935 recogió en el libro Bufa subversiva un conjunto de artículos representativos de sus posiciones, y también de los géneros que cultivaría toda su vida: análisis políticos, filosóficos, de pensamiento social, históricos y sociológicos. Mostraba ya sus calidades de ensayista y de periodista, una amplísima cultura y una gran capacidad analítica.

Pablo de la Torriente Brau, Roa y otros revolucionarios de izquierda fundaron en Estados Unidos la Organización Revolucionaria Cubana Antimperialista (ORCA), clandestina, anticapitalista y dedicada a promover la unidad de los sectores consecuentes opuestos al régimen existente en Cuba. Pero ya la gran ola popular se había desgastado, y la unidad tampoco pudo conseguirse. Siempre en la lucha política radical, Roa bregó por un partido único revolucionario, y trató —junto a un grupo de valiosos compañeros— de fundar uno nuevo, al cual llamaron democrático revolucionario. Pero esos empeños no tuvieron éxito. El país entraba en una nueva fase de ajustes sociales, políticos e institucionales, de nuevos compromisos y contiendas en el terreno de la política, y Roa no quiso participar en ella. Había seguido desplegando su actividad intelectual y cívica, y así continuó durante las dos décadas siguientes.

En 1940 ganó por oposición la Cátedra de Historia de las Doctrinas Sociales en la Facultad de Ciencias Sociales y Derecho Público de la Universidad de la Habana, donde en 1947 se desempeñó como decano.

Desde temprano, Raúl Roa había establecido su prestigio de intelectual independiente, que influía en la sociedad a través de sus colaboraciones en publicaciones periódicas, en las cuales trataba un sinnúmero de temas culturales, de actualidad o del acervo del país o la humanidad, y exponía sus criterios acerca de la realidad nacional, los movimientos y las ideas. Entre ellas destacaron Quince años después (1950), Escaramuza en las vísperas (1950) y Viento Sur (1954). También escribió un valioso texto para la docencia: Historia de las doctrinas sociales (1949). Desde aquellos años, Roa se estaba convirtiendo en uno de los intelectuales más leídos, por ser protagonista y pensador de una época de grandes convulsiones sociales.

En junio de 1949 fue convocado por Aureliano Sánchez Arango, antiguo compañero de lucha devenido ministro de Educación, para que se hiciera cargo de la Dirección de Cultura. Esa fue una oportunidad para realizar, desde el Estado, una labor de provecho en el campo cultural. Roa llevó lo mejor del arte y la educación fuera de la capital, en un empeño hacia la movilización espiritual de las provincias. Promovió conciertos populares que utilizaron espacios exclusivos de la alta cultura para el disfrute del arte por los sectores más humildes. La radio y la recién estrenada televisión también se sumaron a esa novedosa estrategia cultural. Las ferias del libro salieron por primera vez de La Habana y la política editorial generó la publicación de numerosas obras de clásicos cubanos y de contemporáneos. Además creó la revista Mensuario de Arte, literatura, historia y crítica que, junto a la Revista Cubana, fue publicación periódica oficial de la Dirección de Cultura, en cuyas páginas escribieron tanto consagrados como noveles intelectuales. Su política, aunque duró solo dos años, evidenció cómo podía realizarse una obra digna en la esfera de la cultura.

Ante el golpe de Estado de Fulgencio Batista, que rompió la institucionalidad el 10 de marzo de 1952, Roa, quien contaba con una permanente trayectoria antibatistiana, expresó su denuncia más enérgica, se sumó a las andanzas conspirativas y volvió al exilio, esta vez en México. Regresó en los días de la amnistía de 1955, y mantuvo su actitud de rechazo al régimen, colaborando con el Movimiento Revolucionario 26 de Julio.

A la caída de la tiranía, en 1959, el Gobierno Revolucionario convocó a Roa a participar de sus tareas. Pronto fue el embajador de Cuba en la Organización de Estados Americanos (OEA), y le fue encomendada la responsabilidad del Ministerio de Estado, órgano que por iniciativa suya pasó a denominarse Ministerio de Relaciones Exteriores, al frente del cual se desempeñó hasta 1976.

Roa brilló como uno de los dirigentes más destacados de la Revolución Cubana. Libró incontables batallas en el campo internacional y ganó la admiración popular, además de un inmenso prestigio en el mundo. A la vez fue el artífice de una nueva diplomacia que organizó el ministerio de acuerdo con las circunstancias que la Revolución exigía. Formó más de una generación de diplomáticos en la preparación intelectual, la lealtad y la participación en las tareas de aquellos años. Estableció el Instituto de Política Internacional y publicó, para la formación de los nuevos funcionarios, el Prontuario Diplomático y la Revista de Política Internacional, que continuó apareciendo hasta inicios de la década del 70.

Fue miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde su creación en 1965. A partir de diciembre de 1976 fue el vicepresidente del nuevo órgano legislativo, la Asamblea Nacional del Poder Popular. En 1977 fue investido como Profesor de Mérito de la Universidad de La Habana, en reconocimiento a sus años de magisterio dentro y fuera de esa alta casa de estudios.

Roa mantuvo su actividad intelectual en medio de las tareas de sus últimos años. Reunió y publicó buen número de textos y, entre muchos trabajos más breves, escribió los libros Aventuras, venturas y desventuras de un mambí (1970), acerca de su abuelo Ramón Roa; El fuego de la semilla en el surco (1982), una vigorosa y profunda biografía de Martínez Villena, y Retorno a la alborada (1964).

El 6 de julio de 1982 falleció a los 75 años de edad. Fue despedido en el Aula Magna de su Universidad y el pueblo acompañó sus restos en un último adiós.

 

Bibliografía activa

Reacción versus revolución, Ed. Arte, Manzanillo, 1933.

La jornada revolucionaria del 30 de septiembre, Cultural, La Habana, 1934.

Bufa Subversiva, Cultural S.A, La Habana, 1935.

Martí y el fascismo, Úcar, García y Cía, La Habana, 1937.

Mis oposiciones, Ed. Alfa, La Habana, 1941.

Historia de las Doctrinas Sociales, t. 1, Imprenta de la Universidad de La Habana, La Habana, 1949.

Misiones Culturales 1949-1950. Dirección de Cultura, Ministerio de Educación, La Habana, 1950 (Folleto).

15 años después, Ed. Librería Selecta, La Habana, 1950.

Viento Sur, Ed. Selecta, La Habana, 1954.

Variaciones sobre el espíritu de nuestro tiempo, Publicaciones del DASU, Monterrey [México], 1954.

En pie, Universidad Central de Las Villas, 1959.

Retorno a la alborada, Universidad Central de Las villas, 1964, 2 t.

Escaramuza en las vísperas y otros engendros, Ed. Universitaria, Universidad Central de Las Villas, 1966.

La revolución del 30 se fue a bolina, Instituto del Libro, La Habana, 1969.

Aventuras, venturas y desventuras de un mambí, Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 1970.

El fuego de la semilla en el surco, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1982.

Raúl Roa, Canciller de la dignidad, Colección de discursos, Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 1986.

Bibliografía pasiva

Casaus, Víctor, sel. y pról.: Cartas cruzadas, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1981.

Fornet, Ambrisio: Tiene la palabra el camarada Roa, Cuba, La Habana, 1968. Publicado como folleto, Ed. de Ciencias Sociales, 2007.

Fresneda Camacho, Edel: Raúl Roa. Homenaje en sus textos de fuego, Ed. Imagen Contemporánea, La Habana, 2007.

González Bello, Manuel: El Canciller, Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 2004.

Martínez Heredia, Fernndo: "Roa, Bufa … y el marxismo subversivo", en La revolución cubana del 30. Ensayos, Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 2007.

Oramas León, Orlando: Raúl Roa. Periodismo y revolución, Edi.Política, La Habana, 1984; Órbita de Raúl Roa, Ed. Unión, La Habana, 2004.

Osa, Enrique de la: Vida y pasión de Raúl Roa, Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 1987.

Ramos Ruiz, Danay: Raúl Roa Director de Cultura: una política una revista, Ed. Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana, 2006.

Ramos Valdés, Humberto y Carmen Gómez García: Un revolucionario que no se fue a bolina, Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 2004.

Roa Kourí, Raúl: Roa X Roa, Ed. Capiro, Santa Clara, 2002.

Santos Caballero, Jorge: Roa: voz y actitud, Ed, Ácana, Camagüey, 2007.

Tristá Pérez, Ana María: Fraseología en la obra de Raúl Roa, Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 1987.