Reynaldo Agustín Miravalles de la Luz

Cine, Cuba

Reynaldo Miravalles (1923-2016). Actor cubano de cine.

Reynaldo Miravalles nació en La Habana en enero de 1923. En 1951 comenzó a trabajar como actor en la Televisión Cubana, un medio que nunca abandonó del todo, y en el año 1957 se inició en el cine con el filme venezolano Papa Lepe. Pero antes, desde 1944, había trabajado en la radio, donde debutó con el programa humorístico La voz de los ómnibus aliados. De esta primera etapa de su carrera, hay que destacar su intervención en la más famosa serie humorística –primero radial, luego televisiva- de la Cuba republicana: La gran Corte.  A partir de 1959, con la creación del ICAIC, se irá perfilando como uno de los actores de mayor fuerza interpretativa del nuevo cine cubano. Participó en algunas de las cintas más destacadas en la década de los sesenta en Cuba. Encarnó a un humilde lechero que se ve involucrado en la insurrección, en el relato titulado “El herido”, una de las tres partes de Historias de la Revolución (1960), de Tomás Gutiérrez Alea, obra que refleja la lucha que a finales de los años cincuenta derrocó al régimen dictatorial de Fulgencio Batista. Representó un personaje diametralmente opuesto, un cruel e inescrupuloso esbirro batistiano, en otro filme de similar temática: El joven rebelde (1961), dirigido por Julio García Espinosa y concebido por Cesare Zavattini, el mítico guionista del neorrealismo italiano. Apenas un año más tarde, coprotagonizó, nuevamente bajo la dirección de Gutiérrez Alea, una de las comedias más memorables de los años sesenta cubanos: Las doce sillas, en la que interpreta al picaresco chofer de un aristócrata venido a menos con la Revolución –papel que tuvo a su cargo Enrique Santiesteban- que busca desesperadamente unos diamantes que éste había ocultado en unas sillas confiscadas y subastadas por el gobierno revolucionario.

Ya en la década siguiente, y luego de su breve participación en Una pelea cubana contra los demonios (1971), también de Gutiérrez Alea, Miravalles representó, en la película de Manuel Pérez Paredes El hombre de Maisinicú (1973), un papel que, aunque cuenta con pocas apariciones, tal vez le haya merecido mayor popularidad entre el público cubano: Cheíto León, jefe de un grupo de contrarrevolucionarios alzados en la región montañosa del Escambray (en el centro de la isla de Cuba), en el contexto de la denominada Lucha contra Bandidos de los años sesenta. Un índice de la relevancia de esta actuación lo constituye el hecho de que tres de las diez frases de Cheíto León en El hombre de Maisinicú figuran entre las diez más recordadas del cine cubano. En 1976, protagonizó el filme de Sergio Giral Rancheador, ambientado en la etapa colonial cubana, en el que encarna a Francisco Estévez, violento perseguidor de esclavos fugitivos. Dos años más tarde, volvió a ubicarse bajo la dirección de Gutiérrez Alea en Los sobrevivientes, donde interpreta a uno de los miembros de una aristocrática familia cubana que se recluyen en su palacete para refugiarse de las profundas transformaciones impulsadas por el nuevo gobierno socialista.

En la década siguiente, luego de su participación en Polvo Rojo (1981), de Jesús Díaz, y en El Señor Presidente (1983), versión cinematográfica de Manuel Octavio Gómez de la conocida novela homónima de Miguel Ángel Asturias, Miravalles protagonizó, en 1984, una de las comedias más populares de esos años: Los pájaros tirándole a la escopeta, de Rolando Díaz. En esta cinta, en la que también participa Consuelo Vidal -otra figura legendaria de los medios audiovisuales cubanos- interpreta a un hombre maduro, chofer de ómnibus, que entabla un romance con la madre del novio de su hija. Esta película, que cuenta además con las actuaciones de los jóvenes, pero ya descollantes actores Alberto Pujols y Beatriz Valdés, fue pródigamente premiada en festivales nacionales e internacionales. Dos años más tarde, Miravalles regresó al género de la comedia con su personaje de Pedro Cero por Ciento, un campesino que ostenta un récord en materia de natalidad vacuna, en la película de Luis Felipe Bernaza De tal Pedro tal astilla (1985), una suerte de recreación en tono humorístico de la obra shakesperiana Romeo y Julieta, llevada al campo cubano. Este papel le mereció a Miravalles un premio Caracol –galardón ofrecido por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba- a la mejor actuación masculina.

En el año que inaugura la década de los noventa, un período sumamente difícil en términos económicos y políticos para Cuba, Miravalles participó en una de las películas más polémicas del cine cubano: la comedia de humor negro Alicia en el pueblo de Maravillas, de Daniel Díaz Torres, en la que encarna al líder, de tintes diabólicos, de un remoto pueblo cubano al que son “deportadas” personas que han sido degradadas (“tronadas”, en el argot popular) de sus cargos. Esta película fue duramente cuestionada por la crítica oficialista, y sometida a censura. Al año siguiente, Miravalles protagonizó Mascaró, el cazador americano, de Constante (Rapi) Diego, una actuación que fue premiada con un Caracol a la mejor actuación masculina en el marco del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, en 1992.

Emigrado a los Estados Unidos desde mediados de los años noventa, Miravalles interpretó el papel de un veterano agente de la CIA, junto a actores de fama internacional como Saffron Burrows y Harvey Keitel, en la película española de Gerardo Herrera El misterio Galíndez, basada en la novela de Manuel Vázquez Montalbán. En  el 2008 protagonizó Cercanía (2008), de Rolando Díaz, una película que trata sobre la vida de los emigrantes cubanos en Miami.

En el 2013 trabaja junto a un gran elenco cubano en  Esther en alguna parte, del desparecido Gerardo Chijona.

Esta fue su última película, tres años más tarde falleció en La Habana, el 31 de octubre del 2016, a los 93 años de edad. 

 

Bibliografía

Pedro Urbezo: “Miravalles”, Cineguía, septiembre de 1989.

Elizabeth Mirabal: “Miravalles”, en La Gaceta de Cuba, no. 5, La Habana, 2010