Sindo Garay

Música, Cuba

Sindo Garay (Antonio Gumersindo Garay García, 1867-1968). Guitarrista, compositor y trovador cubano. Figura cimera de la expresión cancionera de Cuba.

Sindo Garay nació en Santiago de Cuba el 12 de abril de 1869 y con solo ocho años se le pudo ver colaborando con la insurrección cubana como correo de las tropas libertadoras. Fue alumno aventajado del trovador santiaguero José Pepe Sánchez, considerado por importantes estudiosos de la historiografía musical de Cuba como "Padre de la Trova Cubana". Desde su niñez conoció del arte trovadoresco al calor de su hogar materno, pues en él llegaron a darse cita, para organizar animadas peñas, los más renombrados cantadores y guitarristas de Santiago de Cuba, incluido Pepe Sánchez.

En 1879, durante una corta estancia en la ciudad de Guantánamo, compuso su primer bolero, "Quiéreme, trigueña", dedicado a la joven María Mestre.

En 1883 aprendió el oficio de trapecista y acróbata, y descollaba como excelente nadador de cualidades que le permitían cruzar a nado la bahía de Santiago de Cuba llevando información a la insurrección cubana.

Esas acciones en nada afectaron su apasionado interés por el cultivo de la canción trovadoresca en importantes tandas de cantadores. Creó en 1888, con mayor cuidado y elaboración armónica, la canción "Germania", dedicada al pianista Germán Michaelsen, entonces cónsul de Alemania en Santiago de Cuba.

Sus dones como artista circense lo llevaron en 1894 a enrolarse en una compañía que viajó a Haití y República Dominicana. En su prolífica estancia en República Dominicana organizó un grupo musical, del que nombró director al músico Manuel Cadete y trompetista a Manuel Duarte, ambos dominicanos. Con esa agrupación desarrolló una intensa actividad artística que compartía con el oficio de talabartero.

En ese país se vinculó a los compositores Emilio Artes, Julio Monzón -director de la Banda de Puerto Plata- y  Alberto Vázquez. En una breve estancia en la ciudad de Dajabón, en la frontera de Haití y Santo Domingo, conoció al Apóstol José Martí cuando pronunciaba un discurso de despedida al pueblo dominicano. Años después recordaría aquel acontecimiento al escribir su canción "Semblanza a Martí".

En Santiago de los Caballeros (República Dominicana), conoció a Petronila Reyes Zamora,  a quien se unió por vínculos matrimoniales y fue la madre de sus cinco hijos: Eladio Guarionex (1901), María Guarina (1902), Julio Hatuey (1906), y Gumersindo Caonao (1910). En esa ciudad compuso un buen número de boleros y canciones, muchos de los cuales tuvieron años después una alta significación en su catálogo autoral: "A Mayarí"; "Ante ti, de frente, de hinojos"; "Aunque el mundo te vea marchita"; "De espinas, flores"; "Despedida"; "Desprecio"; "Dos seres que se amaron en la vida"; "Puerto Plata"; "Temblaste de impresión" y "Tu rostro".

En 1900 regresó a la patria para establecerse en su natal Santiago de Cuba. Por esa época compartió su vida de trovador con la de artista circense, y en una escala realizada por el circo en la ciudad de Camagüey, inspirándose en la luchadora cubana Evangelina Cossío, compuso la canción "Evangelina".

En 1903, al viajar por primera vez a la capital cubana, deambuló como trovador por algunos barrios habaneros y frecuentó los portales del histórico café Vista Alegre, enclave de culto para trovadores y poetas de principios del siglo XX. De esa etapa datan sus boleros "A Estela"; "Después de veinte años"; "La Tarde"; "Horas tristes"  y "Habana querida".

En esa época frecuentaron La Habana técnicos registradores de cilindros y discos fonográficos; así se grabaron algunos boleros y canciones de Sindo Garay, interpretados por él y por otros trovadores.

Entre los años 1908 y 1909 compuso en el café Vista Alegre los boleros "Labios de grana", dedicado a Carmen Granados, y "Yarini", inspirado en la figura del legendario proxeneta habanero Alberto Yarini. De esa etapa también data su bolero "Los tabaqueros", homenaje a la histórica huelga del gremio reprimida por el gobierno.

En 1910 grabó para el sello discográfico norteamericano RCA Víctor, pero algunas diferencias con la gerencia de esa casa lo hicieron cancelar sus contratos. Para entonces compuso su célebre criolla "La perla marina", que no fue estrenada hasta 1913, en una exitosa función del capitalino teatro Martí.

En el año 1912 Sindo, que se desempeñaba como acróbata en el legendario Circo Pubillones, compuso su célebre clave "A Maceo", inspirada en la figura del lugarteniente general del Ejercito Libertador Antonio Maceo.

En ese período la estabilidad política y social de Cuba sufrió agudas tensiones por el reclamo de igualdad de derechos sociales para los cubanos de raza negra. Las acciones alcanzaron su clímax en el alzamiento insurreccional conocido como Movimiento de los Independientes de Color, reprimido de manera sangrienta por el ejército. Esos acontecimientos afectaron sensiblemente al gran trovador santiaguero, que de inmediato descargó en su guitarra sus sentimientos patrios en buena parte de sus creaciones.

 En 1913 dio a conocer en el antiguo café La Diana sus inspirados boleros "Sindo sabe"; "Mi mora"; "Sin tus caricias"; "El orgullo" y la hermosa criolla "A Parlá", inspirada en el legendario aviador cubano Agustín Parlá. En "La Diana", Sindo tuvo la oportunidad de conocer al gran pianista y danzonero Antonio María Romeu, quien para entonces -comentaban algunos- había perdido la razón. Esos comentarios le inspiraron su antológico bolero "El loco mayor".

En ese mismo año viajó a México como parte del elenco del circo Pubillones y estableció contactos con algunos compositores y artistas como el afamado tenor Mario Talavera, además de destacados trovadores yucatecos, hasta dejar su impronta en esa península.

A su regreso a Cuba continuó ganándose la vida como acróbata en los circos Lowande, Tatalí, Silvani y otros que recorrían con mayor o menor éxito las provincias. Al término de esos viajes se le podía encontrar en algunas peñas encabezadas por el compositor y musicólogo Eduardo Sánchez de Fuentes y el también compositor José Marín Varona; ambos músicos sentían una profunda admiración por la obra del gran trovador oriental, y llegaron a transcribir algunas de sus piezas para las editoras Excelsior Músic Co. y Tipográfica Musical; con esta última Sindo imprimió el bolero "La Alondra".

Durante su nueva estancia en La Habana, alrededor de 1915, sufrió junto a su familia serias dificultades económicas, y decidió regresar a Santiago de Cuba. Todo indica que, desengañado, concibió sus boleros "Amargas verdades", con versos de Pepe Elizondo, y "Adiós a La Habana", cuyos textos generaron serias controversias con los también trovadores Manuel Corona y José Cardona, quienes de inmediato  ripostaron, en boleros y canciones de su inspiración, a lo que consideraban una ingratitud del trovador oriental a la ciudad de La Habana.

Después de su salida de La Habana, con la guitarra al hombro dio riendas a un histórico deambular, iniciado en la ciudad de Pinar del Río, que se prolongó hasta los más apartados lugares del oriente del país. Coincidió en la ciudad de Cienfuegos con el gran guitarrista y concertista español Vicente Gelabert, y de ese encuentro surgió la admiración del gran artista europeo por la obra y el estilo de ejecutante del trovador oriental.

 En 1918 se instaló con su mujer e hijos en la ciudad de Bayamo, donde compuso su célebre bolero "La bayamesa", divulgada en algunos discos fonográficos como "Mujer bayamesa".

En 1920 decidió regresar a La Habana; para entonces el país estaba inmerso en los procesos electorales que llevaron a la presidencia a Alfredo Zayas. En el curso de ese proceso político fue invitado a cantar y tocar junto a su hijo Guarionex en una de las fiestas organizadas por el candidato; allí cantó por primera vez su bolero La profecía, de acentuada crítica a los manejos, nada honestos, de la política cubana de esos tiempos.

Instalado definitivamente en La Habana, su temperamento de trovador inquieto lo llevó de manera temporal a Cienfuegos en momentos en que el gran tenor italiano Enrico Caruso, entonces contratado en Cuba para realizar diez presentaciones, se aprestaba a debutar en el teatro Terry. Inexplicablemente logró pasar al camerino del divo italiano y allí, con su guitarra y cantares, hizo las delicias de los miembros de la compañía, incluido el propio Caruso. A su regreso a La Habana, con su desbordante inspiración, creó los boleros "Aún quedan indios", "Descenso", "Ojos de sirena", "Ya es tarde", "De ayer a hoy"; "Desde lejos", "El huracán y la palma"; el son "La vida por la patria" y la rumba" Lupisamba o Yuca y ñame". Por entonces grabó algunos discos junto a su hijo Guarionex para el sello Columbia, entró en contacto con la cantante y actriz Rita Montaner, y se unió artísticamente a ella en 1928 para emprender una gira por Francia, propiciadora de su debut exitoso en el encumbrado teatro Palace de Paris.

En los años treinta algunos de sus más afamados boleros fueron estrenados en el cabaré Cubanacán y el Teatro Norma, y fue presentado junto a su hijo Guarionex por la Sociedad Pro Arte Musical en el aristocrático teatro Auditorium.

En 1940 el Consejo Corporativo de Educación, Sanidad y Beneficencia publicó un álbum con doce de sus composiciones. Algo después el Ayuntamiento de La Habana le confirió la medalla conmemorativa por el Centenario del Natalicio de Antonio Maceo.

En 1946, el profesor Argeliers León le invitó a ilustrar un curso de música cubana en la Universidad de La Habana. En ese año grabó en los estudios de la emisora RHC Cadena Azul parte de su obra en ciento cincuenta placas de acetato. En el mismo año fue declarado Hijo Adoptivo de Bayamo, y en ese entorno estrenó su antológica canción Los Bayameses.

En el transcurso de 1959, luego del triunfo de la revolución cubana, compuso su última obra, titulada simbólicamente "Testamento lírico";  a partir de entonces disfrutó de reconocimiento y estatus decoroso. El musicólogo Odilio Urfé lo invitó en 1962 a participar en el Primer Festival de Música Popular Cubana, donde recibió el reconocimiento del pueblo de Cuba. Con motivo de su centenario el Sindicato de Artes y Espectáculos desarrolló un ciclo de homenajes y reconocimientos.

Falleció en La Habana el  17 de julio de  1968.

 

Bibliografía 

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González-Rubiera, Vicente: Grabaciones inéditas de entrevistas realizadas en la década del ochenta.

León, Carmela de: Sindo Garay: memorias de un trovador. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1990.

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