Teatro Nacional de Cuba

Teatro, Cuba

Teatro Nacional de Cuba  Emblemática institución teatral y cultural cubana de la segunda mitad del siglo XX.

El proyecto para su construcción fue aprobado en 1951, pero comenzó a ejecutarse en 1952, como parte del complejo de edificaciones de la llamada Plaza Cívica (hoy Plaza de la Revolución). Originalmente fue llamado Teatro Avellaneda, pues entonces el hoy Gran Teatro de La Habana se denominaba Nacional. Por varios motivos, en 1959 la edificación aún no había sido terminada.

El nuevo gobierno instituido en Cuba a partir del triunfo de la Revolución encontró un teatro inconcluso. Bajo la dirección de la Dra. Isabel Monal se logró terminar, al menos, una de sus salas, y el 16 de junio de 1959 se publicó oficialmente la inauguración del Teatro Nacional de Cuba Gertrudis Gómez de Avellaneda.

Después de veinte años, el 3 de septiembre de 1979, con una función de gala en saludo a la VI Cumbre de los Países No Alineados que se celebraba en La Habana, quedó definitivamente terminado el edificio, donde se conjugaron lo utilitario y lo estético.

Hoy el Teatro Nacional de Cuba es un Complejo Cultural donde se presentan diversas manifestaciones del repertorio teatral y danzario cubano y universal, además de espectáculos y programas colaterales.

Posee dos salas teatrales. La Sala Covarrubias –así llamada en homenaje a Francisco Covarrubias, autor teatral de finales del siglo xviii y mediados del xix considerado el fundador del teatro cubano-, con ochocientas cinco localidades distribuidas en sus dos niveles de observación, fue inaugurada el 20 de febrero de 1960 por el Conjunto de Danza Moderna (hoy Danza Contemporánea de Cuba) con las obras de Ramiro Guerra Mulato y Mambí, además de Estudio de las aguas y La vida de las abejas, de Doris Humphrey; y el 16 de marzo con La ramera respetuosa, de Jean Paul Sartre, dirigida por Francisco Morín. En esta sala se presentan preferentemente obras dramáticas, conciertos de música de pequeño formato, intérpretes vocales y danza contemporánea.

La Sala Avellaneda -que lleva el nombre de la poeta y dramaturga cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda- cuenta con dos mil doscientas cincuenta y cuatro localidades y tres niveles de observación. En su escenario se realizan espectáculos de gran formato, conciertos de música, presentaciones de obras clásicas de ballet y danza, y variedades.

En el teatro existen dos galerías de arte: la René Portocarrero y la Avellaneda, en los vestíbulos de las salas Covarrubia y Avellaneda.

En la torre central del edificio se encuentra un salón para representaciones de teatro experimental, talleres, laboratorios, ensayos y grabaciones de video, que por su ubicación se conoce como «Sala del 9no Piso».

El Teatro Nacional de Cuba posee, además, el Café Cantante «Mi Habana», en el sótano del edificio, y a la altura del cuarto piso, el Piano Bar «Delirio Habanero», donde se ofrece lo mejor de la música cubana en vivo, junto a servicio de  coctelería y gastronomía.

Los jardines que circundan el Teatro Nacional de Cuba, enmarcados por  palmas reales, albergan obras de escultura y cerámica de los destacados creadores cubanos Rita Longa, Raúl Martínez, Roberto Estopiñán, Sandú Darie y Alfredo Lozano. Estos jardines se utilizan para presentaciones teatrales  dirigidas al público infantil.

Posee además el Centro de Información y Documentación de las Artes Escénicas "María Lastallo", único de su tipo en Cuba, de cita obligada para investigadores, estudiosos e interesados en el desarrollo y la historia del teatro, la danza y demás artes escénicas en Cuba, Latinoamérica y el mundo, gracias al caudal de documentos, libros, revistas, catálogos, carteles y fotos  relacionados con esas especialidades que en él se guardan.

Por los escenarios del Teatro Nacional de Cuba han desfilado todas las agrupaciones teatrales y danzarias cubanas, y compañías de Dinamarca (Odin Teatre), de Italia (Darío Fo y Franca Rami), de Moscú (Ballet Bolshoi), la Ópera de Pekín y el espectáculo español Antología de la Zarzuela.

El Teatro Nacional de Cuba es un símbolo de las artes escénicas cubanas y latinoamericanas.