Teresita Fernández

Música, Literatura, Cuba

Teresita Fernández García (1930- 2013). Trovadora y maestra cubana, considerada una de las voces más importantes de la canción infantil en Latinoamérica. Premio Nacional de Música.

Teresita Fernández nació el 20 de diciembre de 1930 en la ciudad de Santa Clara, en la región central de Cuba y creció en el seno de una familia de vocación musical. Comenzó a cantar desde los cuatro años en el programa Hora Martha, que dirigía su madre, Amparo García, en la emisora radial CMHI de su ciudad natal.

En su biografía Yo soy una maestra que canta, escrita por la periodista Alicia Elizundia, la artista asegura que le atraía la poesía tanto como la música, razón por la cual se interesó en la canción trovadoresca. Mientras buscaba a algún conocedor que la instruyera, a los doce años de edad, conoció a Benito Vargas, tabaquero y trovador que le enseñó los acordes esenciales de la guitarra.

En 1948 se graduó como maestra normalista y en 1959 obtuvo el título de Doctora en Pedagogía. Poco antes de recibirlo, comenzó a trabajar en la Escuela Normal de Maestros de Santa Clara. Su ingreso en las aulas coincidió con la huelga general efectuada en Cuba en 1958, contra el gobierno de Fulgencio Batista. Sus alumnos fueron a la huelga y ella los acompañó en la protesta cívica. Poco después de aquellos sucesos, y ante la incomprensión de sus intereses artísticos en el medio predominante de Santa Clara -por entonces caracterizado por un pensamiento y una proyección profundamente conservadores-Teresita Fernández optó por emigrar a La Habana.

Como compositora, sus primeras canciones datan de la década de 1950. El primer intérprete que asumió en su repertorio una canción de Teresita Fernández fue Ramón Veloz, conocido exponente de la música de origen campesino en Cuba, que interpretó el corte titulado «Cubano mira tus palmas». Por esta época, Las Hermanas Martí interpretaron su canción «Canto a mi bandera», cuyo texto demostraba la sencillez y la elegancia de la poesía trovadoresca.

En década siguiente se inició la popularidad de Teresita Fernández, aunque limitada a círculos pequeños, pues los productores de radio y de televisión no tuvieron la audacia de promover una expresión musical tan “poco espectacular”. Teresita Fernández era una autora inusual, que reunía sonoridades de antiguas baladas y del folclor campesino en sus canciones, entre las que se contaban musicalizaciones de textos de José Martí y Gabriela Mistral.

Las hermanas Martí le facilitaron sus primeras presentaciones en la capital. La  pequeña sala Arlequín abrió sus puertas para el debut de la trovadora villaclareña el 20 de julio de 1965. Al decir de la propia artista, tuvo en esa ocasión, sentados en primera fila, a dos grandes figuras de la música cubana: Sindo Garay y Bola de Nieve.

Meses después de ese primer recital, Bola de Nieve demandó la presencia de Teresita Fernández en las noches del afamado restaurante Monseigneur, de El Vedado, donde él cantaba.

Luego de una temporada de trabajo con Bola de Nieve, Teresita empezó a tener un espacio propio en el pequeño club Coctel, ubicado en 23 y N, en La Rampa habanera. Este sitio ha estado asociado siempre a Teresita Fernández, aún después de que ella tomara otros rumbos. Al decir de Marta Valdés, allí acudían los jóvenes que todavía  disfrutaban de un cancionero infantil donde no todo era fantasía, pues las canciones de Teresita versaban principalmente sobre la realidad.

Teresita tendió la mano, desde el club Coctel, a un joven desconocido que hoy se recuerda a sí mismo, al mirar hacia aquellos años, como “un trovador trashumante” que no encontraba un sitio fijo para cantar. Era Silvio Rodríguez, justo al comienzo de una nueva era en la canción cubana. La amistad duradera entre los trovadores, ha ofrecido frutos en las múltiples ocasiones en que han tenido la oportunidad de coincidir sobre los escenarios.

En 1966 los fundadores de la revista artístico-literaria El Caimán Barbudo la abrazaron con un homenaje en la sala teatro del Museo Nacional de Bellas Artes. Así reconocían en ella la complicidad estética de una generación.

Por entonces, los medios de comunicación difundieron un par de composiciones de Teresita, "No puede haber soledad" y, sobre todo, "Cuando el sol", una suerte de balada pop que, en la voz de la vocalista Luisa María Güell, captaba la atención de una zona de la audiencia cubana.

A la par de su quehacer musical, como excelente comunicadora, Teresita condujo los programas radiales Musa traviesa y De regreso. Asimismo, su primera incursión en televisión fue en 1960, al inaugurar el programa La casita de azúcar, junto con los títeres Pitusa y Eusebio, que se transmitió durante buena parte de la década.

Cuando, entre finales de los años sesenta y 1970, Cuba se vio inmersa en proyectos económicos como el “cordón de La Habana” y la “zafra de los diez millones”, Teresita se unió a José Antonio Méndez y a César Portillo de la Luz, para ser protagonistas de una larga gira nacional, que llegó tanto a los obreros de una mina como al campo abierto.

En 1974, al cesar su trabajo en la televisión, se creó bajo las yagrumas del Parque Lenin La peña de los juglares por iniciativa de Celia Sánchez Manduley, donde participaba Teresita con un grupo de amigos. Este espacio, que muchos llamaron "la peña de Teresita", se fundó con la ilusión de dar un sentido muy especial a las mañanas de domingo, con la trovadora como anfitriona. Puede asegurarse en la actualidad que pocas iniciativas han logrado un nivel de convocatoria tan alto como el que ella y sus amigos alcanzaron cada domingo, por espacio de quince años. Caben mencionarse, entre las muchas figuras que desfilaron por la peña, a Cintio Vitier, Fina García Marruz, Alicia Alonso, Antonio Gades, Onelio Jorge Cardoso, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Marta Valdés y Francisco Garzón Céspedes, entre otros.

Desde 1988 hasta la fecha, Teresita se ha presentado en diversos escenarios internacionales. Entre sus actuaciones se destacan la participación en la Jornada Dariana en Nicaragua y en el II Festival Iberoamericano de Narración Oral y Escénica de Monterrey, México, en el que obtuvo el Premio Chamán.

A lo largo de su extraordinaria carrera ha obtenido innumerables reconocimientos: el Disco de Plata de la EGREM, 1980; el Premio EGREM, 1988, con el LD Mi gatico Vinagrito; la Orden Por la Cultura Nacional; la Orden por la Educación Cubana Rafael María de Mendive y la Orden Félix Varela. Por el conjunto de toda su obra, en diciembre de 2009 se le otorgó el Premio Nacional de Música.

Una evaluación del quehacer musical de Teresita Fernández no puede eludir el hecho de que, en el panorama de la canción para niños de Latinoamérica, ella completa un triángulo de Grandes Maestros, cuyos otros vértices son el mexicano Francisco Gabilondo Soler y la argentina María Elena Walsh.

Teresita falleció en La Habana, el 11 de noviembre de 2013, a los 83 años.

La obra de nuestra cantora mayor abarcó, además de esa vertiente que conocemos como canción infantil, un repertorio que inspirado en valores universales y que se apoyaba en la musicalización de obras paradigmáticas de autores latinoamericanos  como las Rondas, de Gabriela Mistral o el Ismaelillo, de José Martí.

En la discografía de Teresita Fernández, entre otros materiales se incluyen el álbum Mi gatico Vinagrito, los CDs No puede haber soledad y Teresita canta a Martí (ambos editados por el Centro Pablo), Vamos todos a cantar (homenaje de varios trovadores a la creadora, producido por Jorge García para el sello EGREM) y Teresita en nosotros (Bis Music, 2007), un intento de rescatar en las voces de Sara González, Silvio Rodríguez, Liuba María Hevia, Amaury Pérez y la propia Teresita, algunos de sus temas para adultos que no habían sido grabados con anterioridad.

 

Bibliografía   

Elizundia Ramírez, Alicia: Yo soy una maestra que canta, Ediciones Unión, La Habana, 2001.  

Espinosa Domínguez, Carlos: En el Parque Lenin Los Juglares y la Peña del amor de todos, Editorial Orbe, La Habana, 1979.  

Giro, Radamés: Diccionario Enciclopédico de la música en Cuba, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2007.  

López Sánchez, Antonio: Trovadoras, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2008.

Martínez, Mayra A: Cubanos en la música, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1993.

Rodríguez Rivera, Guillermo: Ensayos voluntarios, Editorial Letras Cubanas, La Habana,  1984.  

Sabás Alomá, Mariblanca: “Canta Teresita los bellos poemas de Gabriela Mistral”, en El Mundo, La Habana, 7 de julio de 1966.