Venezuela

Venezuela

Nombre oficial: República Bolivariana de Venezuela

Capital: Caracas, Distrito Capital

Localización: Venezuela está ubicada en la parte septentrional de Sudamérica, muy cerca del Ecuador y en la zona intertropical. Limita al Norte con el Mar Caribe (Mares territoriales de la República Dominicana, Antillas Neerlandesas, Puerto Rico, Islas Vírgenes, Martinica, Guadalupe y Trinidad y Tobago), al Sur con la República Federativa de Brasil y la República de Colombia, al Este con el Océano Atlántico y la República de Guyana y al Oeste con la República de Colombia.

Superficie y topografía: Venezuela posee una superficie continental e insular de 916.445 km² y ejerce soberanía sobre unos 800.000 km². (Más de cien mil  están en disputa con la vecina Guayana, la zona conocida como Guayana Esequiba).

El territorio nacional se puede dividir en nueve regiones naturales que hacen del país uno de los más diversos geográficamente: Los Andes, Lago de Maracaibo,  Insular,  Cordillera Central, Cordillera Oriental, Sistema Deltáico, Los Llanos, Sur del Orinoco ó Guayana y Sistema Coriano

Sistema de gobierno

Los Estados federales son las divisiones políticas fundamentales del país. Estas entidades son iguales en lo político y poseen las mismas competencias. Cada Estado tiene como poder ejecutivo un Gobernador, el cual es electo por mayoría absoluta por 4 años con la posibilidad de reelección y por una sola vez para igual periodo. Según el artículo 164 de la Constitución, cada Estado debe dictar su propia constitución y organizar sus municipios. Sus competencias son todas aquellas no reservadas por la constitución al poder público nacional o municipal.

A nivel nacional cada Estado está representado en la Asamblea Nacional de acuerdo a su población por un sistema de representación proporcional, y adicionalmente como mínimo cada Estado elige 3 diputados. El Consejo Legislativo está formado por entre 7 y 15 integrantes electos por 4 años (Art. 162). Tienen además, una Contraloría estatal. En cada Estado hay un Consejo de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas presidido por el Gobernador o Gobernadora e integrado por los Alcaldes, los directores estadales de los ministerios; y una representación de los legisladores elegidos por el Estado a la Asamblea Nacional, del Consejo Legislativo, de los concejales y de las comunidades organizadas, incluyendo las indígenas donde las hubiere (Art. 166).

Himno

 “Gloria al Bravo Pueblo”

Letra: Vicente Salias

Música: Juan José Landaeta

Coro 
Gloria al bravo pueblo 
que el yugo lanzó, 
la ley respetando, 
la virtud y honor. 

(I) 
¡Abajo cadenas! 
gritaba el señor, 
y el pobre en su choza 
libertad pidió. 
A este santo nombre 
tembló de pavor 
el vil egoísmo 
que otra vez triunfó. 

(II) 
Gritemos con brío: 
¡Muera la opresión! 
Compatriotas fieles, 
la fuerza es la unión; 
y desde el Empíreo 
el Supremo Autor 
un sublime aliento 
al pueblo infundió. 

(III) 
Unida con lazos 
que el cielo formó, 
la América toda 
existe en Nación; 
y si el despotismo 
levanta la voz, 
seguid el ejemplo 
que Caracas dio.

Idioma: Español y algunas lenguas indígenas en ciertos territorios.

Moneda: Bolívar

Población: 28.946.101 Habitantes (CENSO 2012)

Densidad demográfica: 31,59 hab/km²

División político-administrativa:

La República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado cuyo territorio está dividido en Estados, el Distrito Capital, las Dependencias Federales y territorios federales. Venezuela  tiene 23 Estados Federales, un Distrito Capital (que comprende a Caracas) y 311 islas e islotes en el Mar Caribe que conforman las dependencias federales. Además, el Estado venezolano está en disputa con la Guayana Inglesa sobre la Guayana Esequiba, territorio selvático al sureste del país.

Está conformada por 9 regiones político administrativas existentes: Región Capital, Región Central, Región Los Llanos, Región Centro Occidental, Región Zuliana, Región Los Andes, Región Nor Oriental, Región Guayana, Región Insular.

Fiestas Nacionales

Son días de Fiesta Nacional el 19 de abril, el 24 de junio, el 5 de julio, el

24 de julio y el 12 de octubre de cada año.

Síntesis histórica

Los primeros habitantes del territorio de la actual República Bolivariana de Venezuela fueron indígenas de diversas culturas, lenguas y estadios de desarrollo, en su mayoría caribes y arauacos, en las zonas litorales e interiores, y muiscas, en las regiones andinas. La invasión europea comenzó después de recorrido el litoral venezolano por Cristóbal Colón (1498) y Alonso de Ojeda (1499-1500), a quien los palafitos aborígenes de Maracaibo le recordaron los canales de Venecia, por lo que llamó al territorio Venezuela. En sus inicios, la conquista quedó en manos alemanas, que levantaron una factoría en la costa (Coro), cerca del sitio establecido por el español Juan de Ampíes en 1527. Los representantes de los Welser exploraron en diferentes direcciones, entre ellas Maracaibo, Cumaná y los llanos del Apure y Casanare. Esta concesión alemana fue suprimida en 1546 ante el lento avance de la colonización y devuelta a los españoles, que fundaron El Tocuyo, Barquisimeto y Valencia. En 1560, Francisco Fajardo atacó a los pueblos caracas, que resistieron liderados por Paramaconi y Guaicaipuro. Tras la muerte de este último, cacique de los teques, se fundó Caracas (1567) y tres años después Cumaná, capital del oriente venezolano. A pesar de ello, la lucha de los aborígenes continuó encabezados por otros jefes como Tamanaco, Chacao y Naiguatá.

A principios del siglo XVIII, se creó la Capitanía General de Venezuela en consonancia con el despegue de las plantaciones de cacao y la entrada de esclavos africanos, proceso capitalizado (1718-1775) por la compañía de comercio de Caracas (Guipuzcoana). La intensa explotación de esclavos provocó fugas, palenques y revueltas, entre ellas la de 1795 en Coro encabezada por el negro libre José Leonardo Chirino. Dos años más tarde, abortó la conspiración separatista organizada por Manuel Gual y José María España, casi al unísono de las primeras actividades de Francisco de Miranda para la emancipación.

La lucha independentista comenzó después del fracaso de la expedición de Miranda a Coro en 1806 y el establecimiento de una Junta de gobierno en Caracas (1810), a lo que siguió la proclamación de la república en 1811. Tras la derrota patriota al año siguiente, Simón Bolívar, procedente de Cartagena y mediante la “campaña admirable” restableció la república (1813), que duró poco tiempo. En 1816, con respaldo de Haití, Bolívar desembarcó en Venezuela, abolió la esclavitud y con la ayuda de José Antonio Páez liberó Angostura y restableció el gobierno independiente. La victoria de Bolívar en Carabobo (1821) permitió entrar en Caracas y consolidar la emancipación de Venezuela, integrada a la República de Colombia fundada por el Libertador (1819)

Después de la renuncia de Bolívar y la disolución de la gran Colombia (1830), fue restablecida la República de Venezuela, presidida por el general Páez, convertido, con el apoyo de los conservadores, en la figura política dominante. Expulsado del país en 1849, en virtud de la propaganda en su contra del liberal Antonio Leocadio Guzmán y de la fuerza militar de José Tadeo Monagas, la hegemonía de este caudillo se extendió por los años cincuenta hasta un nuevo regreso de Páez al poder. En febrero de 1859 estalló la revolución liberal federalista (amarilla), nutrida de campesinos pobres, que devino una sangrienta guerra de cinco años contra el predominio del centralismo conservador. Pero la radicalización del movimiento se frustró con el asesinato en 1860 del general Ezequiel Zamora y la conducción de su cuñado, Juan Crisóstomo Falcón, y Antonio Guzmán Blanco, representantes de los terratenientes, la burguesía y los militares. En 1863, la contienda terminó con el Tratado de Coche, el establecimiento de  los Estados Unidos de Venezuela y el predominio político de Guzmán Blanco, extendido hasta fines de siglo, quien implantó una combinación de autoritarismo y modernización.  

En 1899 triunfó la denominada revolución liberal restauradora que llevó al poder al general Cipriano Castro y a los caudillos andinos del Táchira. Su gobierno debió enfrentar un país devastado y endeudado por esa contienda armada, la resistencia del caciquismo regional y los viejos partidos tradicionales, así como incluso la acción punitiva de escuadras europeas (1902-1903) con reclamaciones financieras. Derrocado cinco años después por Juan Vicente Gómez, su larga dictadura coincidió con la sustitución del café y otros productos agropecuarios por el petróleo, que entregó a los monopolios extranjeros, sobre todo norteamericanos. Ese proceso de enajenación del patrimonio nacional estuvo acompañado del debilitamiento de las clases dominantes tradicionales y la emergencia de nuevos sectores sociales, al mismo tiempo que crecía la oposición. Levantamientos, expediciones armadas y protestas estudiantiles estremecieron al país, algunas protagonizadas por la llamada “generación del 28”, destacándose figuras como Miguel Otero Silva, Rómulo Betancourt  y Gustavo Machado.

Tras la muerte del dictador en 1935, se sucedieron en el poder los generales Eleazar López Contreras, primero, e Isaías Medina Angarita después, responsable este último de una política nacionalista en materia petrolera, otra de reforma agraria y leyes democráticas que permitieron el regreso de los exiliados y la legalización de los partidos de oposición (1945). No obstante, fue derribado por la llamada “revolución de octubre”, encabezada por un grupo de oficiales jóvenes como Carlos Delgado Chalbaud y Marcos Pérez Jiménez, en complicidad con la dirigencia del recién creado Partido Acción Democrática (adeco), lo que puso fin a medio siglo de ininterrumpido caudillismo militar andino. El nuevo gobierno provisional, dirigido por Rómulo Betancourt, satisfizo algunas exigencias populares en la nueva constitución de 1946, que permitió la elección de Rómulo Gallegos (1948). Derrocado el célebre novelista pocos meses después, sobrevino una etapa de hegemonía militar y derechización, al compás de la Guerra Fría, que culminó en la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, obligado a huir del país en enero de 1958 por un vasto movimiento popular.

Tras la firma del Pacto de Punto Fijo entre los nuevos partidos, ganó la presidencia en 1959 Rómulo Betancourt, que inició treinta años de alternancia en el poder de adecos y democristianos. Su gobierno, plegado a los intereses de Estados Unidos, fue combatido por un amplio espectro opositor, se produjeron incluso alzamientos militares en Carúpano y Puerto Cabello (1962) y brotes guerrilleros. El asesinato del líder revolucionario Fabricio Ojeda en 1966 facilitó, junto al abandono de la lucha armada por muchos de sus promotores, que las guerrillas se fueran desmovilizando y se estabilizara la situación política en los años siguientes.

Una más profunda crisis se abrió a fines de la década del ochenta ante el rápido deterioro de la economía y el pago de la onerosa deuda externa, unido al desgaste de los corruptos partidos políticos. En 1989, el gobierno de Carlos Andrés Pérez implantó de manera sorpresiva un plan neoliberal que desató una incontrolada protesta popular, reprimida con saldo de cientos de muertos y heridos. Tres años después se produjo la sublevación militar tejida por el comandante Hugo Chávez Frías, seguida pocos meses después por otro alzamiento castrense y la caída del desprestigiado gobierno de Pérez. El desastroso panorama nacional no logró ninguna mejoría con el regreso al poder en 1994 del anciano político democristiano Rafael Caldera, obligado por la presión popular a liberar a Chávez, posibilitando al carismático líder vertebrar una gran alianza de organizaciones democráticas que venció en los comicios presidenciales de fines de 1998.  El gobierno de Chávez, prolongado gracias a sucesivas victorias electorales, dio inicio a la revolución bolivariana,  una verdadera nueva época histórica en la tierra del Libertador, gracias a una amplia política social y la recuperación de la soberanía e independencia de la nación. El legado revolucionario de Chávez ha seguido, después de su muerte en 2013, bajo la responsabilidad del presidente  Nicolás Maduro.