Wifredo Lam

Artes Visuales, Cuba

Wifredo Lam (Wifredo Oscar de la Concepción Lam y Castilla, 1902-1982). Artista cubano, uno de los máximos exponentes de la pintura moderna en Cuba y en América Latina. Creador de un imaginario visual de gran originalidad, que hibridó las contribuciones de las vanguardias europeas con contenidos, símbolos e iconografías de la etnocultura cubana y caribeña.

Nació el 8 de diciembre de 1902 en un barrio humilde de Sagua la Grande, Villa Clara, hijo de un comerciante y escribano chino y de una «mulata criolla», mezcla de sangre africana, española y aborigen. Desde sus primeros años demostró inclinación hacia el dibujo y la pintura; el Museo de Historia de esa localidad atesora algunas de sus pinturas tempranas. En 1920 matriculó en la Escuela Profesional de Pintura y Escultura San Alejandro, en La Habana, en la que realizó estudios hasta 1923. Los retratos y paisajes que realizó entonces le abrieron las puertas de la Asociación de Pintores y Escultores de La Habana, en la cual ingresó en 1920, y de los Salones de Bellas Artes de esa institución.

En 1923 viajó a España para estudiar pintura como becario del ayuntamiento de Sagua la Grande. Estudió en la Academia de San Fernando de Madrid y recorrió diferentes sitios de la geografía peninsular. Construyó un vocabulario visual que evolucionó de los retratos y el paisaje de corte académico hacia los temas y lenguajes del arte moderno. Participó en la defensa de la República española, integró las brigadas artísticas internacionales y el sindicato de pintores de la Unión General de Trabajadores (UGT), para el que realizó carteles de propaganda durante la contienda. Pintó en 1937 La guerra civil, (colección privada, Caracas), inspirado en el drama de la guerra.

En 1938 se trasladó a París, Francia, donde conoció al artista español Pablo Picasso, con quien sostuvo estrecha amistad. Este lo introdujo en el mundo artístico parisino, en el que intimó con André Breton -ideólogo del surrealismo-, Benjamín Péret, Pierre Loeb y reconocidos poetas y escritores europeos. Su gracia personal le abrió las puertas de las tertulias de los cafés preferidos por la bohemia parisina, cuya concurrencia habitual quedó cautivada por el carisma del cubano, de palabras y modales seductores y grata conversación. Logró así insertarse en los círculos más selectos de las vanguardias artísticas de la primera mitad del siglo XX. En sus visitas al Museo del Hombre, en compañía del etnólogo Michel Leiris, encontró referentes de primera mano del arte y la escultura africanas que tanto influirían en su obra. Su lenguaje evolucionó entonces con celeridad hacia un estilo muy sobrio, de simplicidad compositiva y esquematismo formal deudores del cubismo.

Pintó series de figuras aisladas, parejas, maternidades y familias; entre ellas sobresalieron El desastre, de 1938 (colección privada, Miami), y Dolor de España, de 1938 (colección privada, París). El 30 de junio de 1939 inauguró su primera exposición personal de importancia en la Galería Pierre de la capital francesa. Meses después, la exposición Gouaches by Picasso. Drawings by Wifredo Lam, en la Perls Galleries de Nueva York, demostró la simpatía y confianza que inspiraba al maestro español. Lam compartió su tiempo con los surrealistas e intervino en los ejercicios colectivos del grupo, que culminaron en Le Jeu de Marseille y los Cadavre exquis. Breton le confió las ilustraciones de su poemario Fata Morgana (1941).

Los años posteriores a su regreso a Cuba en 1941 representaron el período decisivo en su carrera. Instalado en La Habana, igualmente notorias fueron su amistad y relaciones con escritores e intelectuales cubanos. En Martinica contó con el afecto de Aimée Césaire, el poeta de la negritud. En La Habana, Lam imprimió ciertos giros a la tradición pictórica euroccidental dentro de la cual se había formado, al crear nociones híbridas hasta entonces inéditas en la historia del arte. Las visiones y vivencias de su infancia, el mítico paisaje insular, la incorporación de contenidos e iconografías procedentes de los sistemas mágico-religiosos de origen africano extendidos en el Caribe y en Cuba, intervinieron en la definición de su arte.

En ese período pintó una extensa serie de óleos y temperas sobre papel kraft. Piezas como La silla, La jungla y La mañana verde, todas de 1943, se clasificaron entre las obras maestras del momento. En particular, La jungla ha sido interpretada como la síntesis de un ciclo antillano, en virtud del espacio barroco dominante y de la atmósfera creada por la asociación de lo humano, lo animal, lo vegetal y lo divino. Esto condujo a Alejo Carpentier a hablar, con mucha vehemencia, de un "algo" en la obra de Lam, ecuménicamente atado, no solo al suelo de Cuba, sino a todo el rosario de islas que conforman el Caribe insular. Lam también pintó en esa época altares y naturalezas muertas (1944-1945), un conjunto de retratos de H.H. (1944), la serie Canaima, (1945-1947), los lienzos de énfasis simbólico al estilo de Nativité (1947),Les noces (1947) y Belial, emperador de las Moscas (1948); así como algunas piezas de lenguaje cercano a la abstracción: Umbral, de 1950 (colección Musée Nacional d'Art Moderne, Centre Georges Pompidou, París) y Contrapunto (1951).

A partir de 1942 firmó un contrato de exhibición con la Pierre Matisse Gallery, de Nueva York. En Cuba exhibió de manera individual en el Lyceum (1946), en el Parque Central (1950), y en la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo (1951). Restablecidos sus contactos con la diáspora de la vanguardia europea desplazada al Nuevo Mundo, participó en las exposiciones internacionales del surrealismo y en muestras colectivas de la pintura moderna. Dibujos suyos ilustraron la edición en español del poemario de Césaire El retorno al país natal (1943), mientras Pierre Loeb le encargó la ilustración de la cubierta del libro Voyages à travers la peinture (1945).

Viajero incansable, en 1952 retornó a Europa, desde donde articuló conexiones con el resto del mundo a través de viajes y exposiciones y proyectó con mayor fuerza la universalidad de su obra. Si bien fue reconocido como gran pintor y excelente dibujante, su espíritu inconforme lo alentó a trabajar en otras disciplinas en las que alcanzó un total dominio. Así incursionó en la cerámica, primero en el Taller de Cerámica de Santiago de las Vegas, en las afueras de La Habana; luego, en Albisola Mare, en Italia. También proyectó murales para el nuevo edificio de la Standard Oil Company en La Habana, en 1951; para el edificio del Seguro Médico de esa capital, en 1956, y para el Jardín Botánico de la Ciudad Universitaria de Caracas, Venezuela, en 1956.

A mediados de los años cincuenta practicó el collage de papeles sobre cartulina negra. Asimismo, sucumbió ante los encantos de la gráfica en las tres últimas décadas de su existencia. Robert Altmann había estimulado esta vocación en 1947, cuando incluyó Quetzal en el Portfolio Number 1 de la sociedad editora Brunidor, de Nueva York; una edición con aguafuertes de Tanguy, Ernst, Miro, Matta y el propio Lam, con prefacio de Nicolás Calas. Desde el Taller Grafica Uno, en Milán, Giorgio Upiglio lo ayudó a perfeccionar sus técnicas. Esta nueva aventura favoreció una extensa producción de piezas independientes y de series de aguafuertes y litografías como Le rempart de brindilles (1953), Images (1962), Apostroph' Apocalypse (1966), Visible-invisible (1971) o El último viaje del buque fantasma (1976). En menor medida, hizo algunas esculturas en metal y diseñó joyas.

En continuas visitas a la Isla exhibió pinturas, dibujos y grabados en galerías y museos entre 1962, 1963, 1966 y 1977. En 1967 fue uno de los artífices del traslado del Salon de Mai de París a La Habana. Una selección excepcional de su imaginario se ha mantenido de modo permanente en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana.

Su obra ha inspirado más de veinte monografías, poemas y cientos de ensayos, artículos, crónicas y reseñas, así como documentales, programas de radio y de televisión.

Falleció el 11 de septiembre de 1982 en París.

 

Obra pictórica

Desnudo de mujer, 1939, óleo sobre papel kraft, 107 x 86 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Madre e hija, 1939, tempera, óleo y carbón sobre papel, 106,5 x 86 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Figura, 1941, óleo sobre papel, 03, 5 x 72,5 cm. Col. del Museo Nacional de Bellas Artes.

Figura con gallo, 1942, óleo sobre papel, 104, 5 x 85, 5 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

La Jungla, 1942-1943. Col. Museo de Arte Moderno de Nueva York.

La silla, 1943, óleo sobre tela, 131 x 97, 5cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Altar (Mesa), 1944, óleo sobre papel, 113 x 81, 5 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Retrato de H. H., 1944, tempera sobre papel kraft, 106 x 84 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Pájaro – flor (Formas), 1944, óleo sobre papel, 74 x 94 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Figura alada, 1945, óleo sobre papel, 87 x 97, 5 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Huracán, 1945, óleo y carbón sobre tela, 218,5 x 198 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Personaje con dos elegguás, 1947, óleo sobre papel kraft, 93 x 74, 5 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Tres dimensiones, 1947, óleo y carboncillo sobre tela, 155, 5 x 126 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Mujer sentada, 1949, óleo sobre tela, 129, 5 x 96, 5 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Mujer, 1950, óleo y carbón sobre tela, 134 x 104, 5 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Abalocha (Figura sobre fondo negro), 1951, óleo y carbón sobre tela, 126 x 110, 5 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Contrapunto, 1951, óleo sobre tela, 217 x 195, 5 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Maternidad, 1952, óleo sobre tela, 180 x 125, 5 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Gallo del Caribe, 1954, óleo y carboncillo sobre tela, 73 x 92 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Mujer sentada, 1955, óleo sobre tela, 132 x 102 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

Composición, 1957, óleo sobre tela, 205 x 284, 5 cm. Col. Museo Nacional de Bellas Artes.

El Tercer mundo, 1965-1966, óleo sobre tela, 251 x 300 cm. Col. del Museo Nacional de Bellas Artes, donación del artista al pueblo de Cuba, 1966.

 

Bibliografía

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