Yandro Quintana Rivalta

Deporte, Cuba

Yandro Miguel Quintana Rivalta (1980). Luchador cubano del estilo libre. Logró la corona de los 60 kilogramos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Nació un 28 de noviembre de 1980, en el municipio Florida, en la provincia de Camagüey. La estirpe de vencedor le llegó de su padre, Vicente Quintana, quien fuera recordista y campeón cubano en el levantamiento de pesas en la década del 70. Y aunque desde los escolares participó en varias competencias de lucha, no pocas veces trató de cambiarse para la halterofilia, incluso llegó a practicar el tenis de mesa, pero finalmente le cautivó hasta el fin de su carrera el deporte de las llaves y los agarres.

A pesar de conquistar varios títulos de su país y otros tantos primeros lugares en disímiles competencias internacionales, tanto en la categoría juvenil como después en la de mayores, la gran prueba de fuego le llegó a Yandro Quintana en 2002 en el Campeonato del Mundo de Teherán, Irán, en el mes de septiembre. Sus resultados no resultaron del todo desalentadores pese de terminar en el puesto 13, entre los más de 25 que se presentaron en los 55 kilogramos, porque el jovencito demostró que su futuro en la lucha resultaba promisorio. La presa dorada fue ganada por el turco Harun Dogan.

En 2003, con 23 años de edad fue el encargado de representar a su país en los Juegos Deportivos Panamericanos, Santo Domingo, República Dominicana, en el mes de agosto. En la capital quisqueyana demostró algunas de sus virtudes como rapidez y explosividad, y no tuvo problemas para llevarse la medalla de oro de los 60 kilogramos. Ganó los cuatro combates celebrados, con destaque para el último frente al bien ranqueado canadiense Gia Sissaouri.

Este resultado le concedió la confianza de los técnicos para incluirlo en el equipo al Campeonato Mundial de Nueva York. Ya con experiencia en estas lides, Yandro asistió con mejor preparación, además muy concentrado, y regresó a su patria con la medalla de plata. Ganó cuatro pleitos antes de caer en la discusión del título frente Arif Abdullaev, de Azerbaiyán.

Tras concluir la justa planetaria, Quintana puso todo su empeño en los entrenamientos y su preparación con el único objetivo de intervenir en los Juegos Olímpicos de Atenas. En 2004 ganó el campeonato nacional y el internacional Cerro Pelado, ratificando que se mantenía como número uno de los 60 kilogramos en Cuba.

Como tal integró la delegación a la cita olímpica en la capital griega y su actuación resultó casi perfecta, pues venció a todos sus rivales con relativa facilidad, a pesar de la calidad de cada uno de ellos. En su primer encuentro eliminó al fornido búlgaro Iván Djorev 3-0, y por igual puntuación superó al indio Na Sushil Kumar, en su segunda pelea. En cuartos de finales derrotó 3-0 al georgiano David Pogosian, y en semifinales superó 3-1 al subcampeón del mundo, el ucraniano Vasyl Fedoryshyn. Para la discusión del máximo galardón olímpico le tocó en la esquina opuesta el iraní Masoud Jokar, multimedallista en campeonatos del orbe, pero le derrotó 3-0. Había logrado subir a lo más alto del podio olímpico.

Yandro Quintana era de esos luchadores del estilo libre que siempre buscó la iniciativa en sus combates, lo que le permitía llevar el ritmo de pelea. Además, trataba de utilizar dentro de todo su repertorio la técnica adecuada en cada una de las situaciones, y esto lo condujo al éxito que tuvo en toda su carrera.

En 2006 ganó los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Cartagena de Indias, y en 2007 tuvo como máximo anhelo revalidar la corona obtenida cuatro años antes en República Dominicana. San Salvador acogió la lid prepanamericana de la disciplina que otorgaba cupos para la cita continental de Río de Janeiro. Pero el cubano se sintió indispuesto y tuvo que abandonar la competencia.

La Federación Cubana de Lucha solicitó un permiso adicional a las autoridades de la disciplina en el continente con el objetivo de que Yandro pudiera participar en los Juegos Deportivos Panamericanos de Río de Janeiro, Brasil, una venia que solo se le confiere a figuras de altísimo nivel y medallas que por razones más que justificadas no logran clasificarse. La respuesta positiva no se hizo esperar y el Comité Olímpico Cubano pudo contar con Yandro Quintana dentro de su delegación.

Ya en los Juegos de Río, con lo que más vale y brilla en América, Yandro sorteó cada obstáculo y ningún rival pudo impedir que se llevara la presea de oro por segunda vez en estos certámenes. Con jalones impresionantes y una extraordinaria velocidad derrotó en la final al estadounidense Michael Zadick.

Con la mira puesta en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Yandro Quintana se preparó con esfuerzo para tratar de alcanzar su segundo lauro e igualar la hazaña de su compatriota Filiberto Azcuy, quien lo logró en Atlanta 1996 y Sydney 2000. Su amplia cosecha de triunfos en la arena internacional y el meritorio accionar en ese año, lo perfilaban como el mejor luchador de su división en el mundo y el candidato de mayor fuerza para disputar la medalla de oro en la capital del gigante asiático. Semanas antes del magno certamen, triunfó en el VIII Gran Premio de Madrid, España, en el cual participaron 175 gladiadores de 62 países. Yandro ganó los cinco combates efectuados, sin que pudieran marcarle un punto técnico. Con anterioridad, Quintana finalizó primero en el torneo preolímpico mundial de la especialidad en Martigny, Suiza, donde logró su clasificación para Beijing. Allí tuvo un organigrama escabroso, pero derrotó en línea recta a Noriyuki Takatsuka (JPN), Gerogo Woller (HUN), Seyed Morad Mohammadi (IRI), Mandakhnnmarar Ganzorig (MGL) y Zalimkhan Huseynov (AZE).

Desde el arribo a Beijing y después de la adaptación al nuevo huso horario, dosificó las cargas de entrenamiento para llegar en la mejor forma al inicio del evento y perfiló los sistemas a emplear de acuerdo con el estudio realizado de los rivales; entre ellos, varios conocidos como el ruso monarca mundial Movlet Batirov, el subtitular búlgaro Antolie Guidea y el armenio Sahit Prizreni, tercero a ese nivel.

Sin embargo, en el Gimnasio de la Universidad Agrícola de la capital del gigante asiático, Yandro, después de haber derrotado al anfitrión He Qin 2-0, cedió en un cerrado combate en octavos de finales ante el ruso Batirov 1-2. Sus posibilidades entonces se limitaron a luchar por una medalla de bronce y por fortuna fue arrastrado a la repesca, pues Batirov siguió avanzando hasta la final. Pero Yandro fue perjudicado por el arbitraje en su siguiente pelea frente al azerí Zelimkhan Huseynov. Una acción controvertida que le otorgó inmerecidamente dos puntos al contrario en el tercer tiempo, frustró la posterior actuación del cubano y lo sacó del cuadro de premiaciones. Sus entrenadores Filiberto Delgado y Arturo Yánez hicieron la reclamación al jurado, que tenía la potestad de apelar o no a la visualización del video, pero en esa ocasión prescindió de esa variante. A la postre, la medalla de oro fue al cuello de Batirov, quien derrotó en la final al ucraniano Vasyl Fedoryshyn. El iraní Seidmorad Mohammadi aventajó a Huseynov por uno de los bronces y el japonés Kanichi Yumoto acaparó el otro.

Yandro Quintana decidió retirarse del deporte activo, debido a una severa lesión que se le agravó en la propia cita estival. Tuvo que ser intervenido quirúrgicamente y esto le impidió seguir cumpliendo con las exigencias tan fuertes de este deporte de combate. Sin dudas, el campeón olímpico dejó un vacío en la división de los 60 kilogramos en la lucha libre cubana para los principales compromisos de 2009.

Se graduó como licenciado en Cultura Física y Deportes, y en la actualidad no se ha desvinculado del ejercicio de las llaves y los agarres, ahora en la enseñanza de lo aprendido a las nuevas generaciones. Labora como entrenador del equipo cubano de lucha libre femenino.

Fue seleccionado, por méritos propios, entre los 100 mejores deportistas de Cuba en el siglo XX y uno de los pocos luchadores en la mayor de las Antillas con una corona en Juegos Olímpicos.

 

Bibliografía

Masjuán, Miguel Ángel y Juan de las Cuevas: Personalidades del deporte cubano, Editorial Científico-Técnica, La Habana, 2007.