José Triana

Teatro, Literatura, Cuba

José Triana (1931-2018). Dramaturgo, poeta y traductor. Uno de los principales teatristas cubanos contemporáneos.

Nacido el  4 de enero en Hatuey, Camagüey, en una familia modesta de origen obrero, en 1931, José Triana tuvo una formación temprana que nutrió su acervo cultural a partir de la lectura de autores clásicos como Émile Zola, Dante Alighieri, Miguel de Cervantes y Cirilo Villaverde. Se graduó de Bachiller en Letras en el Instituto de Manzanillo y luego matriculó Filosofía y Letras en la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, en 1952. Ingresó en la Universidad de Madrid en 1955, pero no concluyó sus estudios. En España, donde permaneció hasta 1958, fue actor con el Grupo Dido (1956-1957) y ayudante de escena del Teatro Ensayo (1958); además, allí escribió su primera obra, El Mayor General. Durante estos años, decisivos para consolidar su formación teatral, Triana viajó también por Francia, Bélgica, Italia e Inglaterra.

A su regreso a Cuba luego del triunfo revolucionario de 1959, se desempeñó como empleado de la Compañía de Teléfonos, donde había trabajado antes de ir a España. A partir de este período, entre 1960 y 1965, comenzó a estrenar sus primeras obras de teatro estimulado por Francisco Morín, director del grupo Prometeo. Estrenó en 1961 una adaptación de Edipo rey, de Sófocles, y en 1964 una versión libre de La tía de Carlos, de Brandom Thomas.

Fue actor y asesor en la Sala Prometeo y asesor literario del Consejo Nacional de Cultura, de la Editora Nacional de Cuba y del Instituto Cubano del Libro. Colaboró en publicaciones como Ciclón,  Lunes de Revolución,  Revolución, Casa de las Américas, Unión,  La Gaceta de Cuba; así como en Les Lettres Nouvelles y Cahiers Renaud Barrault, ambas de París. Publicó las compilaciones Teatro español actual  y La generación del 98: Unamuno, Valle-Inclán, Baroja, Machado, Azorín. En colaboración con Chantal Dumaine, su esposa, tradujo Los biombos, de Jean Genet.

Su obra La noche de los asesinos, que ha sido representada con éxito en numerosas capitales americanas y europeas, ha merecido numerosos galardones, entre ellos el de la categoría de teatro de Casa de las Américas (1965) y otros otorgados en Colombia, Argentina y México. Además recibió el premio Gallo de La Habana (1966).

Desde 1980 reside en París, desde donde ha continuado escribiendo su obra dramática.

En 1971 dio a conocer Revolico en el campo de Marte, la cual está escrita en verso y se ubica en La Habana de 1900, con claras alusiones a las comedias del Siglo de Oro español.  En 1986 creó,  para la Royal Shakespeare Company, en Stratford-Upon-Avon, la pieza  Palabras comunes, una versión de la novela Las honradas, de Miguel de Carrión. En 1990  produjo Ceremonial de guerra, la cual se ubica en la manigua cubana durante la gesta independentista de 1895.

Su poesía ha sido recogida en numerosas antologías, entre las que se destaca Poesie cubaine du XXe. siècle, de Claude Couffon; y ha sido traducido al inglés, francés, italiano, portugués, alemán, húngaro, polaco, sueco, finés, danés, holandés, noruego, hebreo y catalán.

La obra dramática de José Triana se interesa de manera particular por temas como el crimen y la sangre, el poder y la libertad, el odio al interior de las familias, la muerte como exorcismo, la culpa y el remordimiento, la esquizofrenia y la incomunicación, siempre mediados por acciones rituales que muchas veces sustituyen la acción. Sus piezas generalmente tienen finales que significan un nuevo comienzo para los personajes. Aunque la impronta cubana se advierta en sus obras a partir de sus historias, de su lenguaje y de su espíritu, en general trascienden por la caracterización universal de la condición humana. Por otra parte, la dramaturgia de Triana se distingue por el uso de recursos como la ambigüedad de sentidos y el teatro dentro del teatro, este último con una larga tradición cubana donde también se incorporan autores como Carlos Felipe, Abelardo Estorino, Virgilio Piñera y Rolando Ferrer. Asimismo, sus piezas se distinguen por una filiación a los mitos y modelos clásicos de la tragedia griega, los cuales aprovechó en numerosas ocasiones para contextualizarlos en el presente.

Con El Mayor General hablará de Teogonía (1956), Triana se ubica en la época machadista y representa la dependencia hacia una figura paterna que es deificada en la obra por parte del resto de los personajes. La pieza se desarrolla en la casa del Mayor, un espacio cerrado y sin localización precisa. Cuenta con tres personajes protagónicos –Elisiria, Petronila e Higinio–, quienes discuten en torno al pasado y se contradicen en un diálogo sin sentido que refuerza el absurdo, la circularidad, la situación sin salida. Todo ello se acentúa por los sonidos metálicos de los cuchillos, que hace difícil oír lo que se dice en escena. El General es aquí un personaje referido que vive “arriba” y al cual los demás planean matar, aunque nunca encuentran las fuerzas para ello. Se discute por lo tanto sobre el tema del poder dictatorial, y sobre las reales capacidades para ser libres.

Medea en el espejo (1960)  fue la primera obra en tres actos publicada por Triana, y aunque se mueve en un ámbito cubano muy específico, toma como punto de partida la tragedia de Eurípides. La obra transcurre en un solar habanero de los años cincuenta, y su personaje protagónico se llama María, una mulata que, como Medea, cuenta con una fuerza destructiva e instintiva. Su compañero, Julián, es un chulo blanco que recuerda mucho al protagonista de Réquiem por Yarini, de Carlos Felipe, o incluso al propio Julián de María Antonia, obra de Eugenio Hernández Espinosa. En la obra de Triana se discute sobre conflictos raciales, sociales y familiares, de los cuales intenta liberarse la protagonista luego del asesinato de sus hijos y, por lo tanto, de la venganza hacia el padre. Como en el clásico griego, aquí la violencia tiene un fin “purificador” y también se hace uso de un coro, aunque este está conformado por personajes comunes como un vendedor, un bongosero, un barbero y “la mujer de Antonio”, que pertenece a la mitología popular cubana. Uno de los elementos que Triana aprovecha en esta obra para su complejidad discursiva y dramática es la intriga y el enredo de la información, lo cual origina la tragedia de María y la enloquece, a la vez que oscurece el desarrollo de los hechos. Otro elemento de la cultura popular que aprovecha Triana es la religiosidad y la práctica de la santería, lo cual también determina el destino de María y se convierte, por tanto, en otro motivo de angustia y opresión.

Con  La muerte del Ñeque (1963), Triana reitera los temas de la discriminación racial, de la miseria de las clases desposeídas en la sociedad cubana durante la dictadura batistiana, y del crimen y la muerte en su dualidad de elección y destino. Nuevamente insiste en ubicar la acción en un solar de los años cincuenta, pero esta vez en Santiago de Cuba. El eje central de la acción es una escalera por la que transitan los personajes y donde comentan sus vidas, otra vez con falta de privacidad, como ocurría en Medea. También aquí aparece la magia negra, y el propio título hace una referencia explícita, ya que ñeque significa desgracia en yoruba. La acción dramática principal avanza paralela a una ceremonia espiritista, desde la cual se oyen los “cantos del Orilé”. Está asimismo presente, como en otras de sus obras, un coro al estilo de las tragedias griegas, pero esta vez encarnado por una tríada de personajes de diferentes rasgos raciales: un negro, un blanco y un mestizo, quienes no sólo anuncian el crimen, sino que además contribuyen a ejecutarlo. Es en la escalera donde se planea el asesinato del tirano Hilario, de quien dependen los abundantes personajes de la pieza. Esta obra significa, dentro de la dramaturgia de Triana, un enriquecimiento de las posibilidades del ritual y del diálogo.

La obra cumbre de la dramaturgia de Triana es sin dudas  La noche de los asesinos (1965), cuya primera versión de 1958 contaba solo con un acto, aunque luego quedó definitivamente en dos. A diferencia de otras obras anteriores, en esta pieza de Triana no existe un contexto histórico concreto, ni tampoco una intención realista o localista. Por ello mismo, la obra trasciende la circunstancia inmediata y se aproxima a conflictos esenciales de la condición humana a través de la experimentación teatral. Aparecen aquí catorce personajes interpretados solamente por tres actores, que encarnan en principio a tres hermanos: Lalo, Cuca y Beba. Ellos se desdoblan continuamente a partir de la técnica del teatro dentro del teatro: la representación teatral, que es su juego constante, se convierte en un círculo vicioso que no permite una liberación verdadera. Los tres hermanos planean el asesinato de sus padres, y anticipan el hecho mediante su puesta en escena, repetida una y otra vez. Nuevamente está presente, asimismo, el tema de la imposibilidad de obtener la libertad, y de la violencia como modo de exorcismo. 

José Triana falleció el 4 de marzo de 2018 en París, Francia.

 

Bibliografría activa

De la madera del sueño (poemas), Gráficos Bachende, Madrid, 1958.

El Parque de la Fraternidad (teatro), Ediciones Unión, La Habana, 1962. La muerte del ñeque (obra en tres actos), Ediciones R, La Habana, 1964.

La noche de los asesinos (teatro), Fondo Editorial Casa de las Américas, La Habana, 1965.

Aproximaciones (poesía), Ediciones Plaza de la Marina, Málaga, 1989.

Cuaderno de familia (poesía), Dador ediciones, Málaga, 1989.

Medea en el espejo. La noche de los asesinos. Palabras comunes (teatro), Verbum, Madrid, 1991.

Oscuro enigma (poesía), Ediciones La Torre de Papel, Miami, 1993.

Vueltas al espejo (poesía), Ed. Maison des Écrivains Étrangers et des Traducteurs,  Saint-Nazaire, 1996.

 
Bibliografía  pasiva

 Albra Bufill, Elio y Alberto Gutiérrez de la Solana: “The 1967 French Critical Reception of Jose Triana’s La noche de los asesinos”, en Senda Nueva, Nueva York, 1981, pp. 121–125.  

De la Campa, Román: José Triana, ritualización de la sociedad cubana, Instituto para el Estudio de Ideologías y Literatura, Minneapolis, 1979.

Estorino, Abelardo: “Triana salva a los asesinos”, en Unión, No. 4, La Habana, julio-septiembre, 1965, pp. 178-180.

Larco, Juan: “La noche de los asesinos de José Triana”, en Casa de las Américas, No. 32, La Habana, septiembre-octubre, 1965, pp. 97-100.

Leal, Rine: “José Triana”, Teatro cubano en un acto (antología), Ediciones R., La Habana, 1963, pp. 313-316.

Meléndez, Priscilla: “El espacio dramático como signo: la autoconciencia del juego representacional en La noche de los asesinos de José Triana”, en Latin American Theatre Review, 17.1, 1983, pp. 108–125.

 Miranda, Julio E.: “José Triana o el conflicto”, en Cuadernos Hispanoamericanos, No. 230, Madrid, febrero de 1969, pp. 439-444.

Miranda Cancela, Elina: “Un espejo para Medea”, Calzar el coturno americano, Ediciones Alarcos, La Habana, 2006, pp. 87-106. 

Ortega, Julio: “La noche de los asesinos”, en Cuadernos Americanos, México D.F., No. 3, marzo-junio, 1969, pp. 262-267.

Taylor, Diana: Ensayos críticos sobre Griselda Gambaro y José Triana, Girol Books, Ottawa, 1989.  

Vasserot, Christilla: “Entrevista con José Triana”, en Latin American Theatre Review, No. 29, Center of Latin American Studies, Kansas, 1995, pp. 119- 129.